Telefónica paraliza la venta de su filial en Venezuela a la espera de lograr más plusvalías
La nueva etapa tutelada por Estados Unidos abre el abanico de los potenciales interesados en la filial

Marc Murtra, presidente de Telefónica en la última Junta de Accionistas de la compañía. | Telefónica
Telefónica ha paralizado las gestiones para vender su negocio en Venezuela. Según ha podido saber THE OBJECTIVE de fuentes conocedoras, la nueva realidad política tras la detención de Nicolás Maduro y el comienzo de una transición liderada por de Delcy Rodríguez y tutelada por Estados Unidos podría desembocar en unas mejores perspectivas económicas y financieras para favorecer la salida de la operadora del país. La empresa española tendría más candidatos interesados y mejores precios, condiciones que podrían generar mayores plusvalías.
Durante la presentación de su plan estratégico Transform & Grow en noviembre, el presidente ejecutivo, Marc Murtra, confirmó que Telefónica también saldría de Venezuela. Una operación que es parte de su estrategia de abandonar completamente su exposición en Latinoamérica, excepto en Brasil, uno de sus cuatro mercados clave junto con España, Reino Unido y Alemania. Hasta la fecha se han cerrado las salidas de Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador, y Colombia está pendiente de las autorizaciones regulatorias. De momento, las ventas han reportado 2.000 millones de euros.
Solo quedan Venezuela, México y Chile, aunque por estas últimas ya hay negociaciones en marcha y ofertas preliminares. En el caso de Venezuela, el proceso no ha avanzado todo lo rápido que se esperaba. La inestabilidad económica del país, su hiperinflación, la devaluación del bolívar y el intervencionismo histórico del Gobierno de Nicolás Maduro hacían que los activos venezolanos de Telefónica no generasen interés en las empresas de telecomunicaciones que operan en el continente.
‘Telecos’ en Venezuela
Sin embargo, lo que hasta finales del año pasado era una misión casi imposible y que empujaba a Telefónica a vender a un precio regulado, prácticamente a un valor de derribo, sin plusvalías y probablemente a un inversor local —uno de los favoritos era el dueño de Digitel, la familia Cisneros— designado por el régimen de Maduro, se ha transformado en una oportunidad de optar a una venta de mercado con la que obtener un inesperado rendimiento económico.
Telefónica había asumido que debían vender a un precio bajo y así eliminar el riesgo de este mercado de su balance, pero tras la intervención de EEUU todo ha cambiado. El paso de las semanas ha demostrado la apertura de un proceso que se antoja largo, pero que en todos los escenarios es mucho más favorable para sus intereses. Después de las dudas iniciales parece claro que la nueva administración de Delcy Rodríguez aceptó el tutelaje de Donald Trump, lo que debería traducirse a medio plazo en la retirada de las sanciones comerciales, la apertura de la economía y la llegada de inversión extranjera, en especial de EEUU.
Esto puede repercutir favorablemente en Telefónica. En primer lugar, porque podría tener más candidatos interesados que los que ha tenido hasta la fecha, en especial de Estados Unidos y del resto de Latinoamérica. Hasta ahora, los grandes de la región no tenían ningún tipo de plan para entrar en Venezuela debido a las restricciones internacionales y el intervencionismo económico de Nicolás Maduro. AT&T y Verizon podrían entrar de la mano de las petroleras estadounidenses y para ello, la filial de la compañía española podría ser un interesante activo.
Telefónica en Venezuela
Lo mismo pasa con Claro (América Móvil) o Millicom, dos de las megatelecos latinoamericanas con presencia en casi todos los países del continente, excepto Venezuela. Actualmente, Telefónica —a través de la marca Movistar— tiene el 40% del mercado móvil aunque ha perdido más de diez puntos de cuota desde 2020 por la pujanza de Digitel. Por su parte, la pública Cantv es la que tiene prácticamente el monopolio del mercado fijo. En estos momentos, y considerando la volátil cotización del bolívar, los ingresos de Telefónica en Venezuela rondan entre los 200 y los 300 millones.
Una de las grandes dificultades para cerrar una venta es la valoración de los activos venezolanos de Telefónica. Está claro que el margen del negocio es muy alto debido a la inflación, pero también lo son los costes. Por otro lado, hay que tener en cuenta que la operadora prometió una inversión en redes móviles de 470 millones de euros tras recibir hace un año las nuevas licencias para operar en 4G y 5G. En la última década, llegó a apuntarse pérdidas contables de 7.500 millones en el país.
Valoración de activos
Del mismo modo, Telefónica también calcula que en su momento llegó a tener 3.000 millones en beneficios que no ha podido repatriar por las limitaciones de Caracas, una cifra que —en cualquier caso— se ha reducido considerablemente con el paso de los años por la devaluación de la moneda local. Si ya era difícil aventurarse a realizar una valoración de activos antes de la caída de Maduro, lo es más ahora, con todas las incertidumbres por resolver.
Con todo, según las fuentes consultadas, la estrategia de Telefónica es clara: esperar. En primer lugar, a que se aclare la situación económica, regulatoria y financiera. Posteriormente, se dará paso a la negociación, con más interesados y con el objetivo de que el precio de negociación sea mucho mayor que el actual. En este sentido, no hay prisa. Esa es la razón de que se dan todo 2026 como margen para cerrar un acuerdo ventajoso.
