The Objective
Telecomunicaciones

Moncloa ultima el asalto a Indra para apartar a Escribano de la presidencia

El presidente de la tecnológica resiste y obliga a la SEPI a buscar más apoyos entre los accionistas

Moncloa ultima el asalto a Indra para apartar a Escribano de la presidencia

Ángel Escribano, presidente de Indra y fundador de Escribano Mechanical. | Diego Radamés | Europa Press

El Gobierno ultima un nuevo asalto a Indra para recuperar el control de la empresa cotizada. Las informaciones confirmadas por THE OBJECTIVE indican que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), dueña del 28% de la compañía, y los asesores económicos de Moncloa están estudiando fórmulas para forzar la salida del presidente, Ángel Escribano, e incluso ya se tiene prácticamente cerrado a su sustituto: Raül Blanco, exsecretario de Estado de Industria, expresidente de Renfe y actual alto cargo de SAPA Placencia, otro de los accionistas relevantes de la tecnológica.

El problema es que la SEPI no cuenta con el porcentaje necesario (más del 50%) para forzar una salida por los cauces tradicionales que utiliza Moncloa, es decir, convocar un consejo extraordinario y ejecutar la sucesión. Escribano tiene el 14,3% del capital y cuenta con el apoyo de Joseph Oughourlian, o lo que es lo mismo, Amber Capital (7,2%). Del lado del Gobierno tiene el apoyo de SAPA, con el 7,9%, lo que le obliga a buscar el apoyo de —al menos— un par de accionistas significativos más. O lanzar un órdago que podría fracasar.

Ante este panorama han pedido por activa y por pasiva en las últimas semanas a Escribano que dé un paso al costado como condición necesaria para seguir adelante con las negociaciones de la fusión de Indra con su empresa EM&E, la operación que ha hecho saltar por los aires la paz accionariual. Pero Ángel se ha negado y a cambio prometió no superar el porcentaje de la SEPI ante un eventual canje de acciones y más sillones en el consejo para la sociedad estatal. Pero nada de esto convenció a Moncloa que ordenó —sin éxito— paralizar las negociaciones e incluso llamó a capítulo este miércoles a Ángel a las dependencias de Presidencia en Madrid para darle un ultimátum, según ha informado El Confidencial.

Órdago de Escribano

El problema es que Escribano sigue resistiéndose. Este mismo jueves ha enviado un comunicado a la agencia de noticias estadounidense ‘Bloomberg‘ en el que niega que se le haya pedido la dimisión como presidente de la empresa, cargo que ejerce desde mediados de enero de 2025. «Quiero ser claro, nadie ha pedido mi dimisión, ni hay ningún proceso en este sentido», ha indicado. Esto supone una declaración de guerra formal a la SEPI y al Gobierno, ya que no solo rechaza dimitir, sino que además niega la mayor.

Esta diario ha venido adelantando desde hace un par de semanas la guerra subterránea que se vive en Indra. El Gobierno desconfía de los Escribano por la eventual fusión con su propia empresa, EM&E, en la que considera que los hermanos Ángel (presidente de Indra) y Javier (presidente de EM&E) son juez y parte. Una situación con —dicen— evidente conflicto de interés. La integración tiene sentido industrial y así lo reconocen en el Ejecutivo, pero temen que tras esta operación queden diluidos en el capital y superados en el reparto accionarial por estos hermanos.

Es, por tanto, una lucha por el control de una compañía a la que el Estado le ha inyectado más de 7.000 millones en contratos públicos de Defensa en el último año. Una coyuntura que Moncloa quieren aprovechar devolver las aguas a su cauce. En enero del año pasado, Escribano fue designado presidente en un movimiento de emergencia para no caer en un vacío de poder y de gobernanza. La salida de Marc Murtra hacia Telefónica fue un golpe para la SEPI porque significaba perder a un hombre de su plena confianza.

Futuro de Indra

De hecho, en la SEPI se plantearon la presidencia de Ángel Escribano como una etapa de transición, pero el devenir de los acontecimientos, la irrupción de las negociaciones para fusionarse con EM&E y la imposibilidad de encontrarle un sustituto lo perpetuaron en el cargo. Es por ello que ahora, ya con Raül Blanco prácticamente fichado se volvería a la figura de un gestor, de máxima confianza del Gobierno, ya fue el número dos de Reyes Maroto en Industria, que tiene experiencia en empresas públicas, en Renfe, y que además es directivo de SAPA, el principal aliado actual del Gobierno en esta guerra. Es, además, de plena confianza del PSC, la principal cantera de las empresas públicas con Sánchez.

Por otro lado, si el Gobierno sale adelante con su asalto —algo que todavía está por ver— supondría un cambio radical en la forma en la que se está negociando la fusión con EM&E. Las fuentes consultadas indican que ya no vale una integración, porque no quieren que Escribano tenga más peso en la futura compañía, por lo que se decantarían por una compra.

Caída de la acción

En este punto el problema pasaría a ser la valoración, que sus dueños creen que está ya por encima de los 2.000 millones, aunque en la SEPI no creen que sea más de 1.000. En todo caso, la sociedad pública e Indra no tienen la caja suficiente para afrontar una operación de estas características, lo que requeriría financiamiento bancario. Aunque esa es una pantalla en la que todavía no piensan en la Moncloa.

La prioridad ahora es asegurarse la salida de Escribano, o lograr un pacto de no agresión que asegure que sus intereses definitivos queden protegidos. En este sentido en el mercado no se descarta que se pueda convocar una reunión de urgencia del consejo para tratar estos asuntos con un órdago de la SEPI incluido para forzar el relevo. En tanto, la acción ha caído un 15% en los últimos cinco días, al calor de todos estos rumores. Y este jueves se deja un 2%.

Publicidad