Moncloa propone a Escribano comprar la mitad de EM&E mientras busca apoyos
El Gobierno asume que tomará tiempo consumar su asalto a la compañía de Defensa que considera estratégica

José Vicente de los Mozos, CEO de Indra; y Ángel Escribano, presidente | Agencias
Mientras el Gobierno busca apoyos para retomar el control de Indra en una operación que puede tardar más de lo esperado,se han puesto en marcha soluciones de emergencia para desbloquear la integración de la tecnológica con EM&E, la empresa del presidente y cuyas negociaciones han hecho estallar la guerra por la cotizada. Las fuentes consultadas por THE OBJECTIVE indican que la última propuesta que el Ejecutivo ha trasladado es la adquisición del 51% cerrando la puerta a una integración por canje de acciones que ponga en riesgo la mayoría estatal.
La oficina económica de La Moncloa, a cargo de Manuel de la Rocha, lleva días negociando con los diferentes accionistas y consejeros de Indra para asegurarse los apoyos necesarios que les permitan llevar las aguas a su cauce. Ángel Escribano ha rechazado todas las invitaciones a dar un paso al costado, lo que ha obligado al Gobierno a activar toda su maquinaria mediática. Pero Escribano resiste. Cuenta con el apoyo de Amber (con un 7,2% del capital) y con varios consejeros. Y está convencido de que puede resistir el envite de Moncloa y de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).
Tras conocerse los planes del Ejecutivo este jueves, Indra envió una nota a la CNMV diciendo que el análisis de la fusión «sigue su curso» y que «todos los órganos de Indra siguen funcionando con total normalidad». Del mismo modo, sobre el mediodía envió una nota indicando que Ángel Escribano, «presidente de Indra Group», «ha reafirmado su determinación de seguir trabajando en la construcción de una Indra más fuerte y sólida, con unos resultados, cartera y posición financiera que avalan el rumbo seguido y el total respaldo del consejo de administración y sus accionistas». Y agregó que sigue «trabajando activamente en la identificación y construcción de alianzas industriales y tecnológicas que refuercen el crecimiento, la capacidad industrial y la creación de valor a largo plazo del grupo».
Moncloa recula
El plan original de la SEPI era convocar un consejo de administración extraordinario (el último se produjo la semana pasada) para imponer a su candidato que —dicen las fuentes consultadas— podría ser el ex secretario de Estado de Industria y ex presidente de Renfe, Raül Blanco. Pero la resistencia de Escribano, y los apoyos que ha logrado reunir, han hecho que el Gobierno recule (de momento) consciente de que el proceso podría dilatarse días, algo altamente perjudicial para la reputación de la compañía y para los mercados. Indra ha perdido un 15% de su valoración bursátil en los últimos cinco días en medio de las dudas por la fusión con EM&E y el futuro de su presidente.
Es por ello que hay quienes en Moncloa se decantan por una solución integral que pasa por asegurarse el control de Indra, pero también por cerrar la adquisición de EM&E. El gran proyecto del Gobierno es convertir a Indra en un campeón europeo de la Defensa y para ello están dispuestos a invertir todo lo que sea necesario (llevan unos 10.000 millones en contratos en los últimos dos años). Para ello también es fundamental que ganen peso y por eso el propio Ángel Escribano lleva un año buscando las mejores opciones para activar un plan de compras.
En fracasado intento de adquirir Santa Bárbara, dio paso a la opción de EM&E, la compañía que él mismo fundó, una idea que industrialmente encaja en Moncloa, pero no en las formas en las que se fue gestando en los últimos meses. Lo que se había avanzado entre las partes negociadoras apuntaba a un fusión mediante canje de acciones, lo que evitaba que Indra se endeudase o que tuviese que consumir caja.
51% de EM&E
Pero esto tenía el riesgo implícito para la SEPI de perder su mayoría accionarial tras la operación, unos temores que se acrecentaron al confirmar que Joseph Oughourlian, el presidente de Prisa en guerra con La Moncloa, apoyaba con su 7,2% a los Escribano. Incluso si es que EM&E se quedaba por debajo del porcentaje del Estado en el capital tras el canje de acciones existía el riesgo latente de que la suma de Escribano más Amber les otorgase de facto el nuevo núcleo de control.
Y en el Gobierno no tienen la mejor de las opiniones del empresario franco-armenio desde que repeliera a mediados del año pasado la rebelión de los accionistas afines a La Moncloa que intentaron apartarle de la presidencia de Prisa. De hecho, fuentes consultadas por este diario advierten que todo este proceso de ruptura y la intención inicial del Gobierno de sustituir a Escribano, se aceleró después de que Amber saliera públicamente a decir que apoyaba a los hermanos y el proceso de fusión.
Es así como ahora, y con el nuevo escenario, el Ejecutivo ha propuesto una compra limpia, del 51% de la compañía, y sin implicaciones accionariales. Esto asegura que al SEPI se siga quedando con su 28% y que todo se mantenga como está, sin riesgos futuros de un golpe sobre la mesa que les arrebate la compañía. No obstante, no parece que los Escribano estén por la labor de vender EM&E y menos tras los rumores sobre el intento de apartarle.
Dudas de Escribano
Su permanencia en Indra es industrial y su objetivo es seguir creciendo, pero si es que se desprenden de su principal activo sin ninguna garantía más que un pago en metálico, creen que pueden quedar al albor de las guerras y el control político que puede ejercer este Gobierno o una eventual administración del Partido Popular (PP).
En este sentido, las fuentes consultadas apuntan a que es muy difícil que en medio de esta disputa pueda salir adelante algún tipo de acuerdo sobre esta fusión. Hay quien incluso se atreve a decir que se acabó el proceso de consolidación en la Defensa española, mucho antes de que realmente se concretara. Y que pasará mucho tiempo para que Indra vuelva a intentar alguna operación de un tamaño similar. Otros son más optimistas y creen que todavía se puede llegar a un acuerdo. Pero no será fácil.
Por otro lado, el Gobierno y la SEPI han entendido que si Escribano sale de la presidencia se podría entrar en un periodo en el que la compañía sea ingobernable. Los Escribano y Amber seguirán teniendo el 20% de Indra aunque solo tres consejeros, uno menos que los que reúnen la SEPI, más SAPA, que también apoya al Ejecutivo. Esto aboca a una lucha de poderes que podría complicar la gobernanza y la gestión del futuro equipo. En esta línea, desde los dos lados creen que la única manera es buscar una solución acordada. Aunque todo sigue abierto.
