The Objective
Telecomunicaciones

La fusión de Indra y Escribano pende de un hilo y pone en jaque el plan de Defensa del Gobierno

El gasto en Defensa en 2025 llegó a los 30.000 millones aunque todavía hay muchos contratos sin adjudicar

La fusión de Indra y Escribano pende de un hilo y pone en jaque el plan de Defensa del Gobierno

La ministra de Defensa, Margarita Robles | Eduardo Parra / EP

La lucha por el control de Indra y los intentos del Gobierno por apartar a su presidente, Ángel Escribano, podrían llevarse por delante el ambicioso plan del Ministerio de Defensa para aumentar el gasto militar en los próximos años y así cumplir con el mandato de la OTAN para llegar al 5% del PIB. Las diferentes fuentes consultadas por THE OBJECTIVE creen que en estos momentos la integración con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) pende de un hilo, lo que generaría un efecto dominó que podría paralizar las inversiones planificadas. Para evitar esta crisis, las partes siguen negociando.

El Gobierno quiere crear un gran campeón nacional de la defensa y para ello ha elegido a Indra como su punta de lanza. El problema es que la compañía no puede absorber por sí sola los grandes niveles de inversión que el Estado está dispuesto a hacer, desde los 20.000 a los 30.000 millones anuales solo en 2025. Tras la fallida compra de Santa Bárbara (General Dynamics), la única opción viable para lograr este crecimiento acelerado —y necesario— es adquirir EM&E.

Por tanto, si esta adquisición se paraliza —si Escribano y el Gobierno no se entienden— se asestará un duro golpe al plan de inversión militar de Moncloa y podría abrir la puerta a otros contratistas que estarían fuera de la órbita gubernamental, algo que el Ejecutivo se resiste a aceptar. Por otro lado, está el peligro de que Defensa, en su condición de principal cliente, castigue a Indra sin contratos para presionar a Escribano a abandonar. Una situación que llevaría a un colapso del sector en el peor momento y cuando más se necesita la ejecución acelerada de proyectos.

General Dynamics

Una guerra que además llega en el peor momento. General Dynamics (Santa Bárbara) ha llevado a los tribunales la concesión de 3.000 millones en préstamos a tipo cero concedidos a una UTE entre Indra y EM&E para financiar dos megacontratos de artillería por 7.240 millones. Santa Bárbara cree que se están entregando contratos y ayudas a Indra sin tener en cuenta su capacidad industrial e incluso en proyectos en los que ellos tienen una mayor experiencia para llevarlos a cabo.

Este juicio —en el que además se han personado Indra y EM&E, Telefónica y Oesía— podría sentar un duro precedente y llevarse por delante todos los Programas Especiales de Modernización (PEM) del Ministerio de Industria, valorados en más de 30.000 millones, 14.000 en créditos como los que están recurridos actualmente.

Es decir, un callejón sin salida para los programas de defensa del Gobierno. Por un lado, Indra (en la que es dueño del 28%) atraviesa una guerra por el control, muchos dicen que jaleada por las presiones de otros grupos industriales y del propio Iván Redondo como asesor de Santa Bárbara. Y, por otro, existe el embrollo judicial que pone en tela de juicio todo el sistema creado para que se repartan las grandes inversiones en defensa.

Opciones de Indra

La semana pasada el Gobierno lanzó un órdago para apartar a Ángel Escribano de la presidencia de Indra argumentando que su presencia era una traba para sacar adelante esta fusión, ya que había un importante conflicto de intereses al ser el fundador de EM&E junto con su hermano, Javier, CEO de la compañía, además de consejero de una empresa controlada por la SEPI. Como ya ha contado este diario, el temor del Ejecutivo es perder el control de la compañía una vez fusionada y que los Escribano se unan a Amber Capital —propiedad del presidente de Prisa, Joseph Oughourlian— para apartarlos.

La semana pasada se vivieron varios episodios críticos que empezaron con un Ángel Escribano convocado a La Moncloa para sugerirle su cese y que terminaron con una guerra abierta en la que el Ejecutivo puso en cuestión la permanencia del presidente, pero no logró los apoyos necesarios entre los accionistas para apartarle. Del otro lado, el empresario español negó la mayor y envió sendos comunicados a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y a los periódicos diciendo que la integración seguía en marcha con él al frente de Indra.

La última oferta conocida del Gobierno —que fracasó en su intención de convocar un consejo para apartar a Escribano— fue comprar el 51% de EM&E, para asumir el control y consolidarla en sus cuentas. Una opción que cierra la puerta a una integración por canje de acciones que deje el porcentaje de la SEPI en minoría. Esto supondría además mantener (por el momento) a Ángel Escribano en la gestión, aunque en el sector nadie cree que a medio plazo se termine consolidando.

‘Vía Oughourlian’

Los Escribano son conscientes de que deben jugar sus cartas y evitar que Indra entre en una etapa de parálisis. Por ello —pese a las reticencias iniciales con esta oferta— se abren a negociar, aunque siguen pensando que la mejor fórmula para Indra es la integración, ya que, entre otras cosas, no obligaría a tocar caja. En cualquier caso, queda pendiente la valoración de EM&E, en la que no se podrá trabajar hasta el segundo trimestre tras cerrar las cuentas de 2025.

Hay fuentes que creen que seguir la ‘vía Oughourlian’, es decir, entrar en guerra contra el Gobierno esperando a que llegue el Partido Popular (PP) y que Pedro Sánchez abandone La Moncloa, no es el camino a seguir. Significa paralizar la compañía dos años, y en ese periodo se podrían perder importantes contratos. Lo único claro es que el desbloqueo pasa por una paz a largo plazo entre los Escribano y Moncloa que garantice la integración de las dos compañías, en cualquiera de los escenarios negociados. Una situación que ahora mismo está lejana.

Mientras, EM&E busca seguir creciendo… sin Indra. Este lunes anunció un acuerdo con GMV para unir sus capacidades industriales y tecnológicas en el desarrollo de los Programas Especiales de Modernización para el suministro de Sistemas de Artillería Autopropulsada sobre Ruedas y Cadenas (ATP), el programa de nacionalización del Sistema Lanzacohetes de Alta Movilidad (SILAM) y la munición asociada, así como futuros proyectos en materia de sistemas de armas y municiones. Una forma de ganar tamaño a la espera de que evolucionen los acontecimientos.

Publicidad