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Telecomunicaciones

Telefónica reforzará su liquidez con los 3.000 millones de las ventas de Latinoamérica

La prioridad de la operadora es la disciplina financiera para consolidarse de cara al futuro escenario de fusiones

Telefónica reforzará su liquidez con los 3.000 millones de las ventas de Latinoamérica

Fachada de la sede de Telefónica, en Madrid (España). | Europa Press

Telefónica cerró este martes la venta de su filial de Chile por 1.156 millones si se cumplen determinadas condiciones comerciales y financieras. Esto supone que, hasta la fecha, la operadora española ha cerrado ventas en Latinoamérica por un valor superior a los 3.000 millones, un montante que —por el momento— reforzará su liquidez en línea con el plan estratégico que busca preservar la disciplina financiera a la espera de oportunidades en el marco de integraciones a medio y largo plazo.

Telefónica vendió su filial en Chile a Millicom Spain y NJJ Holding por un máximo de 1.365 millones de dólares (alrededor de 1.156 millones de euros), que se dividen en una cantidad fija de 1.215 millones (1.030 millones de euros) y otra variable de 150 millones (en torno a 126 millones de euros). La semana pasada se cerró oficialmente la venta de Colombia por otros 214 millones, también a Millicom. Con ello solo queda Venezuela —cuya enajenación está paralizada a la espera de acontecimientos— y México.

Esto supone que la estrategia del presidente de Telefónica, Marc Murtra, de desprenderse de sus negocios en Latinoamérica entra en su recta final. Desde su llegada en febrero de 2025, decidió centrarse solo en los mercados estratégicos como Brasil, España, Reino Unido y Alemania. Y un año después —por el momento— registra unos ingresos levemente superiores a los 3.000 millones de euros tras vender las filiales de Colombia, Chile, Argentina, Ecuador, Perú y Uruguay.

Telefónica y Netomnia

Un montante que las fuentes del mercado consultadas por THE OBJECTIVE indican que se centrará en reforzar la disciplina financiera, principalmente en cuanto a liquidez y flujo de caja libre. Incluso hay quien no descarta que se utilice una parte para pagar deuda. En todo caso, se descarta que la compañía emprenda operaciones inmediatas con estos recursos y menos que se acelere alguna integración como la compra de Vodafone en España, que lleva más de un año sobre la mesa.

Por el contrario, la única operación de integración que la compañía tiene en marcha —por lo menos durante todo este año— está centrada en sacar adelante la compra de Netomnia en Reino Unido por 2.300 millones, pero se hará con recursos y endeudamiento de la joint venture con Liberty, VMO2, sociedad que no está consolidada en las cuentas del grupo español.

En términos prácticos, estos más de 3.000 millones se quedarán en el cajón para reforzar la disciplina financiera de Telefónica, la verdadera prioridad en estos momentos para el equipo de Marc Murtra. Precisamente en el lanzamiento del plan estratégico en noviembre del año pasado se redujo el flujo de caja libre (FCF) con nuevos objetivos de deuda hasta 2,5 veces de apalancamiento.

Flujo de caja y deuda

Se pasó a contabilizar los compromisos con los empleados y los dividendos de Reino Unido para un nuevo cómputo de 2.700 millones para 2025 (mucho más realista que el que hacía la anterior gestión), lo que para los analistas significa en la práctica un recorte aproximado de entre el 10% y el 15% para 2026 y 2027, incluso considerando el crecimiento previsto de 3,5% hasta los 3.000 millones.

Es una de las decisiones que más ha inquietado al mercado, pero que Telefónica defendió como una estrategia financiera basada en una reducción del riesgo del flujo de caja, al contar con un perímetro más predecible con una mejor combinación de divisas, y en una asignación de capital disciplinada, con el grado de inversión como ancla, una remuneración sostenible y alineada con la evolución del crecimiento del FCF y —agregan— con posibles operaciones corporativas relevantes que generen valor en el futuro.

El endeudamiento sigue significando un pago por intereses de unos 1.000 millones al año, y hay que pagar 3.000 millones de media del principal hasta el año 2030. Unos 15.000 millones en total. Por ello, estos 3.000 millones pueden reforzar esta situación financiera a la espera de concretar operaciones de integración en el futuro, el siguiente gran objetivo de Telefónica. Un camino que no será inmediato, ya que no solo depende del escenario en Bruselas —hasta ahora hostil—, sino en especial de la operación adecuada que genere valor y que no lastre ni comprometa las cuentas en el futuro.

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