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Telecomunicaciones

Las operadoras telefónicas suben tarifas hasta el 5% y crece el debate sobre unificar la fibra

Los partidarios de cambiar el modelo piden competir solo en la distribución con un proveedor único para abaratar costes

Las operadoras telefónicas suben tarifas hasta el 5% y crece el debate sobre unificar la fibra

Cables de fibra óptica en una imagen de archivo. | EP

Las principales operadoras telefónicas del país han aplicado subidas en sus tarifas de móvil y fibra óptica de entre el 3% y el 5% entre los meses de diciembre y enero. Aunque algunas compañías como Digi y actores más pequeños del mercado siguen apostando por crecer en cuota y cantidad, decantándose por congelar sus cuotas; firmas de mayor tamaño como Movistar, Vodafone y Orange han vuelto a aplicar incrementos este 2026, como ya ocurrió el año anterior. Esta tendencia muestra que, bajo la actual estructura de costes, la guerra de precios imperante en la última década a raíz de la crisis económica en un mercado muy competitivo se ha vuelto insostenible para muchas empresas.

En diciembre, numerosas compañías lanzaron ofertas navideñas agresivas para ganar clientes, pero posteriormente se ha producido una subida tarifaria generalizada para compensar los mayores precios de las retransmisiones deportivas o paquetes de plataformas de streaming de películas y series, entre otros costes crecientes derivados del mantenimiento de la propia infraestructura. Movistar, Orange, Vodafone y Yoigo han iniciado el año con ligeros incrementos, mientras que Digi mantiene los precios congelados de acuerdo con su estrategia de entrar en el podio de operadoras en España. O2 no ha aplicado ninguna subida en 2026, aunque sí lo hizo el pasado ejercicio.

En paralelo, se ha intensificado el debate sobre la necesidad de crear un único gestor de la creciente infraestructura de fibra óptica en España, lo que se conoce como monopolio natural, es decir, cuando los costes fijos son tan altos que es preferible y más barato competir en la comercialización, pero con un único proveedor, lo mismo que ocurre en España en el mercado eléctrico o ferroviario, con figuras centrales como REE o ADIF, respectivamente, y distintas distribuidoras. Los defensores de este modelo apuntan a THE OBJECTIVE que este modelo abarataría costes y reduciría el colapso en los RITI, las cajas de cables de los bloques de pisos en las que se amontonan las instalaciones de varios proveedores, con problemas frecuentes como que una nueva línea deje sin servicio a otro vecino.

¿Una ‘Enagás’ de la fibra para ahorrar?

Los detractores de esta propuesta esgrimen que, si bien es cierto que en las grandes ciudades pueden llegar a circular numerosos cables de fibra óptica de distintas operadoras por un mismo punto, los beneficios de la unificación serían mínimos. Telefónica ya ofrece actualmente el servicio de alquilar su propia infraestructura, pero eso a su vez genera mayores necesidades de banda ancha, obligando a añadir más carriles, lo que implica que puede existir margen para una mayor eficiencia, pero este es limitado.

Entre las operadoras minoritarias que se muestran a favor de crear un campeón único de la infraestructura de fibra sin que ello impida la competición en la fase de comercialización, se encuentra Somos Conexión, una pequeña cooperativa sin ánimo de lucro que presta servicio a 15.000 usuarios y 20.000 empresas. Su coordinador, Bernat Alcolea, se declara «crítico» con la situación actual del sector, y aunque su compañía ha decidido no subir tarifas, atribuye los aumentos de la competencia a la necesidad de «invertir en nuevas tecnologías, desde 5G hasta satélites», lo que obliga a «invertir y tirar en precio».

«Las cuentas de resultados y los ERE muestran que ya no aguantan las bajadas de precio», opina el directivo del sector, que tacha «construir cuatro o cinco redes» de fibra en grandes ciudades como Madrid o Barcelona de «ineficiente», cuando se podría tener una del mismo modo que pasa «con la electricidad, con los trenes o con el gas». Asegura que el sistema actual «no es eficiente» en comparación con «tener una empresa privada bien regulada o semipública como Enagás que se encargase de llevar la señal de las telecomunicaciones» para luego llegar a la fase de comercialización con competencia entre comercializadoras.

El directivo defiende esta alternativa como una vía de «optimización de recursos por necesidad social» en un momento en que «vendrán otros gastos asociados al Estado como el gasto militar», entre otros. Apuesta por «ser eficientes en el resto» de ámbitos para compensarlo y por plantearse cómo pueden «hacer ajustes importantes». Asimismo, considera que hasta recientemente el sector había estado marcado por precios bajos y una rápida expansión de las redes por la inyección masiva de capital por parte de los fondos de inversión en empresas de telecomunicaciones, una situación que empieza a cambiar con los graduales aumentos de precio que paga el consumidor.

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