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Telecomunicaciones

La crisis de Irán dispara el coste del giga: Google y Amazon se preparan para lo peor

Al incremento del precio de la energía se suman el de los gastos en ciberseguridad y los ataques a los centros de datos

La crisis de Irán dispara el coste del giga: Google y Amazon se preparan para lo peor

Un barco en el estrecho de Ormuz | Europa Press / Contacto / Sepahnews

El conflicto abierto entre Estados Unidos e Israel contra Irán dispara directamente al corazón energético, con los mercados muy pendientes de los movimientos que se producen en la zona.

Lo que pasa en el estrecho de Ormuz ya no solo afecta al precio del barril de crudo. También tiene un impacto directo en la eficiencia y el coste de las conexiones a internet. Las necesidades energéticas de los centros de datos, las infraestructuras encargadas de distribuir la información que consumimos a diario (la nube), son muy altas y los incrementos en el precio de la electricidad supondrán mayores costes para enfriar los servidores que almacenan esta información.

Las estimaciones actuales sobre la evolución de los precios del petróleo, cuya incidencia es directa en el caso de la energía eléctrica, varían según la duración y la intensidad del conflicto. No hay que olvidar que por el estrecho de Ormuz pasa un 20% del crudo y del gas natural licuado (GNL) mundial.

Si el conflicto se prolonga sin un cierre total de rutas, se apunta a que el barril se mantenga entre los 80 y 100 dólares (69 y 87 euros), aunque firmas como XTB y Goldman Sachs advierten de que el precio podría dispararse incluso a los 130 o 140 dólares (112 y 121 euros) por barril.

Un incremento en los precios que ya es patente. En la primera semana de marzo, el precio del gas en Europa experimentó variaciones de entre el 30% y el 67%.

Además de lo aquí expuesto, está la preocupación sobre la seguridad de los cables submarinos que transmiten la información entre continentes y las infraestructuras de fibra que pasan por las zonas de conflicto, algo que podría afectar la latencia o redundancia de la red. Las conexiones son capitales para los actuales sistemas de defensa.

Las infraestructuras son un objetivo de facto en el conflicto. Hace apenas unos días, instalaciones de AWS (Amazon Web Services) en Emiratos Árabes y Baréin sufrieron ataques con drones. Estos centros han dejado de ser infraestructuras civiles para convertirse en objetivos estratégicos. Google, Amazon y Microsoft mantienen sus infraestructuras en la región en alerta máxima y han recomendado a sus clientes la migración de los datos sensibles a regiones más seguras en Europa.

Las telecos tienen acuerdos cerrados de energía con cláusulas

Empresas de telecomunicaciones como Telefónica, Vodafone y MasOrange tienen acuerdos de suministro energético cerrados a largo plazo. Son los denominados PPA (Power Purchase Agreements, contratos de compraventa de energía), pero incluyen cláusulas para situaciones excepcionales, como puede ser el conflicto que se libra hoy en Irán.

Son precisamente estas cláusulas las que mira de cerca el sector de las telecomunicaciones, como decimos, muy dependiente de la energía. Los diferentes escenarios que se vayan dando permitirán suspender o modificar el contrato si ocurre un evento imprevisible y fuera del control de alguna de las partes (como una guerra, un bloqueo naval en Ormuz o sabotajes a infraestructuras).

No obstante, hay que subrayar que estos acuerdos contemplan la guerra entre los factores de riesgo, si bien siempre que el conflicto sea regional y no una interrupción total del comercio mundial, las cláusulas de blindaje de precio suelen aguantar el tipo.

Otro gasto añadido: la protección frente a ciberataques

Otro de los gastos adicionales derivados de la situación en Oriente Próximo es el que comprende la protección de infraestructuras críticas, como es el caso de los operadores de telecomunicaciones.

El nuevo formato de guerra híbrida ha convertido las ciberamenazas en un nuevo factor de inversión para proteger las instalaciones de las telecos, un gasto que ascenderá a medida que escale el conflicto —y que ya lo está haciendo—.

Los incrementos en el precio de los datos se repercutirán con toda seguridad al usuario de telefonía móvil y fibra. La producción de gigas aumentará en coste, y los grandes generadores de este nuevo petróleo (Amazon, Google, Microsoft, etcétera) generarán una suerte de dominó que acabará pagando el usuario final. No hay que olvidar, además, que el consumo de datos es exponencial año tras año.

Estimaciones sectoriales apuntan a un escenario de subidas de precio del 5% —este año de media en España se han incrementado en torno a un 4%— como mínimo si el conflicto continúa, pero el comportamiento de la factura será uno u otro dependiendo de cómo evolucione el conflicto.

Uno de los factores que ayudará a mitigar en alguna medida un escenario complicado o de encarecimiento energético es la diversificación de las fuentes que captan la energía.

Las eléctricas que suministran a las telecos este bien no solo usan gas. Tienen mucha energía solar y eólica que no depende de Irán. El coste de esa energía es cero (una vez instalada la placa), lo que compensa la subida del gas en el mix del contrato, si bien esto también dependerá de las condiciones ambientales que se produzcan en los próximos meses.

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