Aena pierde 300.000 pasajeros en vuelos nacionales en un solo año
La empresa semipública cae un 3% con respecto a 2024 y refuerza la idea de su apuesta por los grandes aeropuertos

El presidente de AENA, Maurici Lucena. | Europa Press
El gestor de la red aeroportuaria, Aena, perdió 300.000 pasajeros en 2025. Se trata de un dato de la compañía participada en un 51% por el Estado que ha pasado desapercibido en la publicación de sus estadísticas de tráfico anuales, donde ha vuelto a pulverizar un récord en el transporte de viajeros totales, con 384 millones de pasajeros, un 4,2% más. Sin embargo, en el ámbito interno, la compañía semipública ha caído un 3% con respecto a 2024.
El descenso en el número de viajeros nacionales es una situación novedosa para la compañía en los últimos años. Según las estadísticas de la propia empresa, el número de pasajeros nacionales fue de 92,6 millones de pasajeros en 2023, lo que supuso un 12,6% más que en 2022. Mientras que en 2024 subió un 5,4% más con respecto al año anterior, alcanzando los 97,6 millones de viajeros. Sin embargo, en 2025, el número de pasajeros ha caído a los 97,3 millones.
En medio de un contexto de júbilo porque también el pasado octubre Aena ganó en los nueve primeros meses del año 1.579,4 millones de euros, aparece esta cifra que trastoca sus planes triunfalistas. Se trata de un apunte menor, pero que refuerza un relato extendido dentro del sector aéreo, que señala que a la compañía semipública solo le interesan los grandes aeropuertos, abiertos al tráfico internacional, y no los pequeños. La demanda de esos 300.000 pasajeros habrá sido satisfecha por la competencia del avión en materia de transporte en España: tren, autobús y coche.
Esta caída en el número de pasajeros coincide con la pelea entre el gestor y la empresa con mayor tráfico aéreo en España, Ryanair, por el aumento de las tasas aeroportuarias. La relación llegó a su máxima tensión en 2025 y provocó que la aerolínea anunciara primero un recorte de 800.000 plazas para más tarde extenderlo a 1,2 millones, además del cierre de varias rutas internas. La más sonada fue la ruta Valladolid-Barcelona, lo que provocó el enfado del vallisoletano y ministro de Transportes, Óscar Puente, que en un principio se había posicionado junto con la empresa privada en su lucha por reducir las tasas, pero más tarde se alió con Aena.
Polémicas inversiones
Según publicó el Ministerio de Transportes el pasado septiembre y anunciaron las Administraciones regionales, la mitad de los 13.000 millones que invertirá Aena en el quinquenio 2027-2031 será canalizada hacia los dos grandes aeropuertos del país. Por un lado, 4.000 millones de euros irán al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, mientras que, por otro lado, el aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat recibirá 3.200 millones de euros.
Una de las críticas que le hace el sector aéreo a Aena por su apuesta que favorece a los grandes aeropuertos es precisamente lo que señala para justificar la inversión en el aeropuerto de la capital: «Mejorar la experiencia de los pasajeros para seguir avanzando en comodidad y seguridad». Con esta idea, el gestor lo que busca es convertir sus aeropuertos en un espacio que sea algo más que un mero lugar en el que subirse a un avión; que se convierta en un hub en el que el pasajero disfrute de la variedad de productos que se les ofrece. La empresa no solo nutre sus ingresos por las tasas que cobra a las aerolíneas, sino también por las tasas que cobra a los negocios que hay dentro del aeropuerto.
Paralelamente, las aerolíneas que operan en España critican que el gestor haya aumentado las tasas a sus empresas mientras dispara la inversión en otros países. El pasado mes de diciembre, el gestor aeroportuario firmó un crédito de 900 millones de euros para mejorar 11 de sus aeropuertos de Brasil y unas semanas después anunció la compra de participaciones en dos aeropuertos británicos (Leeds Bradford y Newcastle) por 309 millones de euros.
Por otro lado, el pasado jueves, el CEO de Aena, Maurici Lucena, participó en un evento económico junto con el ministro de Transportes, Óscar Puente. El máximo dirigente de la compañía semipública aseguró que «en algunos aeropuertos, de manera puntual y acotada, iba a haber restricciones por el lado de la oferta, precisamente por el éxito extraordinario de los últimos años». Según la compañía, hay «aeropuertos que se están acercando a los límites de capacidad con base en las previsiones de incrementos significativos del tráfico aéreo a medio y largo plazo». Sin embargo, fuentes del sector aéreo aseguran a este periódico que los aeropuertos no se encuentran al 100% de capacidad y que lo que está haciendo Aena es allanar el terreno para justificar las inversiones en sus infraestructuras nacionales.
