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Transporte

Los accidentes de tren han aumentado un 142% y los descarrilamientos un 214% desde 2018

Los incidentes ferroviarios se han disparado con Sánchez en La Moncloa, pese a la mayor inversión en mantenimiento

Los accidentes de tren han aumentado un 142% y los descarrilamientos un 214% desde 2018

Accidente ferroviario.

El accidente ferroviario del pasado domingo en Adamuz, que se ha saldado con 43 muertes, es la brutal constatación de una realidad: que el tren, lejos de vivir «su mejor momento», como sostiene el ministro Óscar Puente, cada vez registra más incidencias. Desde que Pedro Sánchez asumió la presidencia del Gobierno de España, en 2018, los accidentes ferroviarios se han incrementado un 142%, mientras que los descarrilamientos, que antes eran sucesos marginales, han aumentado un 214%.

Así se extrae de los datos que se incluyen en las memorias anuales de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). En concreto, en 2024, de un total de 128 sucesos, 97 fueron accidentes. En 2023 hubo 116 accidentes entre un total de 126 sucesos analizados por la CIAF, el récord histórico. Del mismo modo, en 2018 se notificaron 52 sucesos, de los cuales 40 resultaron ser accidentes (+142% de 2018 a 2024). Los datos referentes a 2025 no estarán disponibles hasta septiembre de este año.

En sus respectivas memorias anuales, la CIAF explica que, entre los accidentes, se contabiliza «todo suceso repentino, no deseado ni intencionado, o una cadena de sucesos de ese tipo, de consecuencias perjudiciales». Los accidentes se dividen entre colisiones, descarrilamientos, accidentes en pasos a nivel, daños causados a personas por material rodante en movimiento, incendios y otros, siendo el descarrilamiento el más grave de todos ellos.

Los descarrilamientos se han incrementado drásticamente. En 2018 se registraron tan solo siete, y ninguno de ellos se cobró ninguna víctima. La cifra ha ido en aumento. En 2023, la CIAF informó de 25, con dos heridos leves, y en 2024, un año después, un total de 22, todos ellos sin víctimas (+214% desde 2018). Por lo pronto, en lo que va de 2026 se han producido al menos tres descarrilamientos ferroviarios en España, todos ocurridos en los últimos días, provocando un total de 44 fallecimientos y decenas de heridos, algunos de ellos graves. Los datos, por tanto, contradicen el relato del ministro de Transportes.

Más presupuesto, pero insuficiente

Es verdad que ADIF Alta Velocidad invierte cada vez más en mantener y conservar la red ferroviaria. Sin embargo, este incremento no se mantiene en proporción al crecimiento del tamaño total de la infraestructura (el patrimonio o «tejido» ferroviario). En 2024, esta entidad pública destinó 637,7 millones de euros a conservación, y para 2025 se había fijado como objetivo elevar esa cifra hasta 681,3 millones, aunque las cifras de ejecución definitiva aún no se han publicado oficialmente.

En comparación, hace una década, en 2015, el gasto anual en esta misma partida de mantenimiento era de 465,5 millones de euros. Este aumento absoluto representa alrededor de un 46% más que en 2015, pero el esfuerzo relativo ha disminuido: por cada millón de euros de valor contable del patrimonio ferroviario, ADIF AV dedicaba 33.302 euros en 2015, frente a 27.970 euros en 2024 (un descenso del 16%). Durante este periodo, la red de alta velocidad ha crecido en unos 834 km (hasta casi 4.000 km) y su valor contable ha aumentado un 15% (de aproximadamente 15.500 a casi 18.000 millones de euros), lo que implica mayor necesidad de mantenimiento sin un acompañamiento proporcional en recursos.

Sin explicación

Al menos 43 personas han muerto y más de 122 han resultado heridas en el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en la estación de Adamuz, Córdoba. El accidente se produjo al descarrilar los tres últimos vagones del tren Iryo 6189 con origen Málaga y destino Madrid. En ese momento, por la vía contraria, circulaba el Alvia 2384 en dirección Huelva. El choque entre los vagones descarrilados provocó que los dos primeros vagones cayeran por un terraplén de cuatro metros. La tragedia aún no tiene una explicación oficial, aunque ha puesto en entredicho la política de mantenimiento ferroviaria del Gobierno.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha defendido que «no ha sido el mantenimiento ni la obsolescencia ni la falta de controles lo que ha desembocado en el accidente». «Es un problema mucho más complejo de lo que nos estamos imaginando, que probablemente no hemos vivido antes en nuestra red y que nunca se ha manifestado», ha asegurado, sin atreverse, como en otras ocasiones, a apuntar una hipótesis.

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