Renfe forma a sus empleados de Cercanías sobre accidentes de tren con clases 'online'
Existe preocupación por la endeble educación que reciben los nuevos maquinistas e interventores en este ámbito

Accidente de Gélida (Barcelona). | EP
La compañía pública Renfe forma a sus empleados de Cercanías (incluidos los de Rodalies) con clases online para casos de emergencia en el tren. Según ha podido saber THE OBJECTIVE, los nuevos maquinistas y los interventores (los que coordinan la evacuación y dan instrucciones a los pasajeros) reciben clases a distancia sobre aspectos clave en hipotéticos accidentes.
Hasta ahora este asunto, no menor, había pasado inadvertido, pero tras el accidente en Gélida (Barcelona) se ha abierto el debate de si los empleados de los trenes de Cercanías y media distancia deben recibir todas las clases presenciales, como ocurre en la alta velocidad. De hecho, tras el accidente de Adamuz, la opinión pública aplaudió un vídeo grabado en el interior del tren Iryo en el que apareció un interventor «muy profesional» que explicó la situación a los pasajeros y los calmó tras el choque con el tren Alvia de Renfe.
Esta situación genera dudas en el sector ferroviario sobre si los empleados de Cercanías están capacitados, con una formación a través del programa en línea Teams, para responder a accidentes del tren. Entre las materias que deben aprender los nuevos maquinistas e interventores, están saber evacuar a los pasajeros, protocolos de comunicación, seguridad en los túneles y montaje de escaleras de evacuación, entre otras. El sindicato SFF-CGT reclamó hace unos días la necesidad de «dar formación específica en gestión de emergencias».
La sensación que transmiten los Cercanías es que «cualquier medio de transporte de viajeros, incluido el Metro, está mejor preparado para una emergencia». Aunque algunas voces defienden que los cursos de Renfe a los trabajadores también son presenciales pese a la importante carga de clases online, fuentes del sector ferroviario indican que es necesario que este tipo de formaciones sean cien por cien en persona. Además, señalan que se deben multiplicar las actividades que incentiven visitas y también simulacros. «Es una evidencia que cuando uno está en su casa la atención disminuye y se reduce la efectividad porque las cosas no se palpan».
Más personal en el tren
Renfe Viajeros tiene dos patas: servicios comerciales (la alta velocidad) y los servicios públicos (media distancia, regionales y Cercanías). Según fuentes del sector, en los servicios públicos la figura del interventor apenas existe. Hay algunas brigadas —con uno o dos interventores o vigilantes de seguridad— pero de forma itinerante. La mayoría de los trenes circulan solo con el maquinista.
Un escenario del que se hizo también eco el sindicato antes mencionado: «Es necesario un mínimo de personal a bordo garantizado: exigimos dotar a todos los trenes de un número mínimo de tripulación (intervención y personal de a bordo) para asegurar la atención». Fuentes sindicales aseguran a este periódico que «en muchos trenes de cercanías solo va el maquinista, y si tienen un accidente y sobrevive él, tiene que gestionar cientos de viajeros, la propia emergencia y las comunicaciones. Pero, si no sobrevive, los viajeros están vendidos».
Accidente en Gélida
El pasado 20 de enero —dos días después del accidente de Adamuz (en Córdoba), que provocó 45 muertos— chocó un tren de Rodalies de la línea R4 contra un muro de contención que había caído a la vía entre Gélida y San Sadurní de Noya (Barcelona). Hubo un muerto (un maquinista en prácticas que estaba en la cabina) y 37 heridos. Casi al mismo tiempo, también en Cataluña, la caída de una roca provocó el descarrilamiento de otro tren de la línea R1 de Cercanías. A bordo había 10 personas, pero no hubo heridos.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, negó que la puesta en marcha de Rodalies tras el accidente se debiese a un criterio de «seguridad» y aseguró que se debía al estado anímico de los trabajadores tras los dos accidentes mortales de Adamuz y Gélida. El caos que se generó en Rodalies durante los días posteriores y las presiones del Sindicato Español de Maquinistas ferroviarios —que reclamó «un cambio en el sector» y anunció una huelga— provocó la destitución del director operativo de Rodalies, Josep Enric García, y del director general de Explotación y Mantenimiento de ADIF, Raúl Míguez.
