Indignación en Renfe por el despido de la histórica 'número tres' de la compañía
La plantilla podría aprovechar la huelga convocada por los maquinistas para protestar contra la gestión del presidente

Alvaro Fernández Heredia, presidente de Renfe.
Las aguas bajan revueltas en Renfe. En plena crisis ferroviaria tras el accidente de Adamuz, que se cobró 46 víctimas, Álvaro Fernández Heredia ha cesado a la directora general de Innovación, Sonia Araujo, con 17 años de experiencia y actualmente la número tres de la compañía. Las informaciones confirmadas por THE OBJECTIVE indican que este movimiento ha sentado muy mal y que buena parte de los históricos están indignados por una salida que califican de «política» y el enésimo movimiento para favorecer al equipo de fieles del presidente.
Una indignación que se intensifica a las puertas de la huelga anunciada por los sindicatos para los días 9, 10 y 11 de febrero. Pese a que los maquinistas agrupados en el Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf) piden un cambio estructural en la adopción de las medidas de seguridad y mantenimiento del sistema ferroviario «para recuperar la calidad que caracterizaba al ferrocarril en España», hay quienes no descartan que el descontento con la dirección, y su gestión de la cúpula, empuje a buena parte de la plantilla a sumarse a estas movilizaciones. Al menos 13.000 de los 19.000 empleados de Renfe dependían directa o indirectamente de Sonia Araujo.
La información adelantada por El Confidencial indica que su salida se produjo por diferencias con el director de operaciones, José Alfonso Gálvez, en la gestión del sistema de venta de billetes; mientras que una información posterior de Cinco Días pone sobre la mesa el caos informático por el software instalado para ADIF en Cataluña. Por su parte, los datos recopilados por este diario apuntan a que la dirección intentó forzar a Araujo para que acelerase en nuevo sistema de ticketing, pero Araujo se negó al considerar que no era lo más adecuado en plena crisis ferroviaria.
Cambios en Renfe
La indignación entre directivos históricos de Renfe es importante. Muchos sitúan este episodio como la gota que ha colmado el vaso tras meses de ajustes que han favorecido a personas cercanas al presidente y a los partidos de la coalición PSOE-Sumar. La mayoría proviene del sector del transporte de autobús y no del ferroviario. Y es que Sonia Araujo no es cualquier directiva. Con casi dos décadas en la compañía, ha sido, entre otros cargos, directora general de Renfe Viajeros y directora del Área de Negocio del AVE. Era además de las pocas ingenieras de carrera que quedaba en la cima del organigrama tras sobrevivir a las sucesivas oleadas de cambios políticos.
Ahora tendrá «nuevas funciones» dentro de la compañía, dice Renfe, aunque la realidad es que sale de la primera línea. Hasta su cese estaba a cargo de una de las cuatro direcciones generales (junto con finanzas, negocios y operaciones y organización y talento) y su posición en el organigrama era un tercer escalón, solo por debajo de la secretaría general del Consejo de Administración, la Dirección General Adjunta y el propio Fernández Heredia. Su salida, coinciden las fuentes consultadas, podría perjudicar el plan de transformación digital que lleva gestándose desde hace varios meses.
Desde su llegada en enero de 2025, Fernández Heredia ha puesto en marcha una profunda revolución del equipo directivo, con personas afines al presidente y sin experiencia previa en el mundo ferroviario. Este diario ya ha revelado en muchas informaciones el descontento con esta política de fichajes a la que no se culpa de la crisis ferroviaria, pero sí de la gestión posterior que se ha hecho de las incidencias. «Es normal que los que no saben de trenes no sepan cómo solucionar los problemas», agregan las fuentes consultadas.
Crisis de Rodalies
La indignación no solo pasa por esta purga de los históricos; también por el intento de la dirección de la compañía de relacionar la salida de Sonia Araujo con la crisis ferroviaria de Rodalies en Cataluña. Algunas informaciones publicadas relacionan veladamente su cese con las explicaciones que ha pedido el Ministerio de Transportes a Siemens Mobility por la caída del software instalado para ADIF en Cataluña y que se había estrenado hacía solo tres meses. Hace unas semanas se cesó a Raúl Míguez, director de operaciones de ADIF, y a Josep Enric García, director de Rodalies (Renfe), por la crisis de los cercanías catalanes.
En esta línea, el ministro Óscar Puente reconoció en el Senado que «se falló en la gestión de la crisis y la comunicación a los viajeros», acusando directamente al equipo de tecnología de Renfe liderado hasta hace unos días por Sonia Araujo como directora general de Innovación, Sostenibilidad y Transformación Digital. El sector crítico con la gestión de Fernández Heredia aclara que no existe ninguna relación entre el operador ferroviario y la gestión informática de la red, básicamente porque el responsable de todo el control es ADIF.
Las fuentes consultadas aclaran que la salida de Araujo se produjo porque se negó a poner en marcha el nuevo sistema de venta de billetes electrónicos, ya que aseguró que en medio del actual caos ferroviario, y con cambios y cancelaciones de trayectos por culpa de las revisiones y reparaciones que está haciendo ADIF en la red de alta velocidad, la puesta de largo estaba condenada al fracaso. Esto quiere decir —a juicio de los consultados— que se intenta desviar la atención de lo verdaderamente importante y embarrar la gestión de la directiva.
