The Objective
Transporte

Una pasajera protestó en noviembre ante ADIF por el estado de las vías cerca de Córdoba

Denunció el «miedo» y la «inseguridad» que sintió por los «botes» que daba el AVE en el que viajaba

Una pasajera protestó en noviembre ante ADIF por el estado de las vías cerca de Córdoba

Reclamación presentada por la pasajera. | Servimedia

El pasado 17 de noviembre, una pasajera de un AVE presentó una queja en la oficina de ADIF de la estación de Zaragoza por el «miedo» y la «inseguridad» que sintió tras salir de Córdoba, después de que el interventor le confirmase que los «botes» del tren se debían al «mal estado de las vías». «Si en un futuro hubiera un descarrilamiento o algún accidente, yo tendré mi reclamación para poder presentarla», escribió. ADIF respondió por mail que el canal adecuado era «a través de la sede electrónica».

Según informa Servimedia, ese día, C. I., pasajera que prefiere no dar su nombre, viajó desde Granada a Córdoba en un tren Avant (08475) que salió a las 6.25 horas y llegó sobre las 8.10 horas a la estación Julio Anguita. Desde allí tomó, a las 9.33 horas, el AVE 03993 con destino a Zaragoza.

Al poco tiempo de salir de Córdoba, esta pasajera comenzó a notar unos «movimientos bruscos». «Parecía una atracción de feria», asegura a Servimedia mientras recuerda: «¡Qué botes daba, qué saltos!». No recuerda con exactitud cuánto duró porque «estaba muy nerviosa», aunque habla de «una hora y pico». Un tramo que coincide con el lugar del accidente de Adamuz del 18 de enero, que dejó 46 fallecidos.

En ese momento, reconoce que sintió «una sensación intensa de inseguridad y peligro», unas «oscilaciones anómalas y una inestabilidad» que le generaron «un miedo real a que el tren pudiera descarrilar». «Estaba asustadísima», subraya.

Es por ello que se dirigió al interventor del tren, quien, asegura, le respondió con que lo que notaba se debía «al mal estado de las vías». Por ello, nada más llegar a la estación de Zaragoza se dirigió a la oficina de ADIF para presentar una reclamación por lo que había vivido. Esto es lo que anotó en la misma:

«Al rato de salir de Córdoba, el tren ha comenzado a vibrar como si fuéramos en una diligencia. He preguntado al interventor y su respuesta ha sido que las vías se encontraban en mal estado desde hace tiempo. Nunca en un AVE había sentido miedo. Hoy sí, y por eso pongo esta reclamación. Si en un futuro hubiera un descarrilamiento o algún accidente similar, yo tendré mi reclamación para poder presentarla».

Imagen: Servimedia

Como código del motivo, marcó el 12, «mal estado de las vías», y en el apartado «estación del incidente», apuntó «a lo largo de todo el itinerario».

En este folio 12 del libro de ADIF 0021 de la estación Zaragoza-Delicias, el personal de la oficina escribió, en el apartado «informe de la dependencia», que se trataba de una «reclamación por el estado de las vías». La sellaron y le entregaron una copia.

Tal y como asegura C. I., esa era la primera reclamación que presentaba en ADIF, pero deja claro que lo hizo porque llegó a pensar que su «vida corría riesgo». «Quise dejar constancia de lo que había vivido por los cauces disponibles para una ciudadana», asegura.

Sin embargo, cuatro días después, el 21 de noviembre, recibió un correo electrónico del Centro de Tratamiento de Reclamaciones, en el que contestaban a lo que calificaban como «sugerencia», informándole de que ese «asunto» excedía «las competencias de gestión» de dicho centro, pues alegaban que su «ámbito de actuación se circunscribe al tratamiento de quejas y reclamaciones relacionadas con servicios prestados en el ámbito de las estaciones y sus instalaciones». Así, instaban a esta pasajera a «presentar su queja oficialmente a través de la sede electrónica de ADIF».

Imagen: Servimedia

En ese momento, C. I. se sintió «enfadada» por la respuesta y optó por no hacer lo que le planteaban en el mail, al no entender cómo desde la oficina no podían trasladar su reclamación a los responsables competentes.

De hecho, tiempo después rompió la copia que le entregaron y siguió con su vida. Pero lo que vivió volvió a retumbar en su cabeza dos meses después, en cuanto se enteró del accidente de Adamuz. «Siento la necesidad de contar mi experiencia con respeto y prudencia», asegura, recordando que «meses antes había percibido algo» que le generó «una sensación clara de inseguridad y dejé constancia de ello». Hace pocos días acudió a la estación de Zaragoza para solicitar una copia de su reclamación, la cual le entregaron.

Fuentes de ADIF consultadas por Servimedia rehusaron hacer ningún comentario sobre esta reclamación, presentada a través del sistema destinado a incidencias en el estado de las instalaciones en las estaciones. Tampoco explicaron si la trasladaron a los responsables de la infraestructura, además de haber remitido a la pasajera al buzón de su sede electrónica.

Al respecto, la pasajera afectada asegura que ha querido compartir lo que vivió, y su indignación por la falta de respuesta de ADIF, «desde el dolor por las víctimas y el máximo respeto hacia ellas y sus familias». Y «con el único deseo de que se investigue con rigor, transparencia y profundidad todo lo que haya que investigar para que situaciones así no vuelvan a pasar».

Publicidad