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Transporte

Lucena se juega su reelección al frente de AENA con un enfado inédito en el sector aéreo

Aunque la empresa encadena buenos resultados, existe malestar por parte de la mayoría de sus clientes

Lucena se juega su reelección al frente de AENA con un enfado inédito en el sector aéreo

El CEO de AENA, Maurici Lucena. | EP

El CEO de AENA, Maurici Lucena, cuenta los días para renovar el cargo en la empresa que gestiona los aeropuertos en España y otros países. Se le votará en la Junta General de Accionistas del 16 de abril, y la propuesta es para los próximos cuatro años, convirtiéndole en el presidente que más tiempo haya estado al frente de esta empresa participada en un 51% por el Estado y cotizada en Bolsa.

Sin embargo, a falta de poco más de un mes para que se lleve a cabo su reelección, el consejero delegado tiene a todos sus clientes (principalmente las aerolíneas) en pie de guerra. De forma inédita, concita el malestar de las dos grandes asociaciones aéreas.

Por un lado, AENA ha aprobado subir las tasas aeroportuarias, lo que supondrá un golpe de 10.000 millones de euros para estas empresas. El rechazo de estas a ese ‘tasazo’ generó una controvertida respuesta por parte de Lucena, que aseguró que estas «querían infraestructuras baratas para ganar más, comprometiendo la seguridad». Esta declaración ha provocado que la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), que reúne a las grandes empresas del país, tachara esas declaraciones de «muy graves». Añadieron que la seguridad aérea «no es negociable y constituye una prioridad absoluta por encima de cualquier otra consideración», y aseguraron que es una «irresponsabilidad» que Lucena hubiese vinculado su pelea contra la subida de las tasas con la seguridad.

Por otro lado, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés) —en la que se encuentran representadas American Airlines, Air France, Air China, Emirates, Etihad Airways y Qantas, entre otras— aseguró este lunes que «la seguridad es la prioridad número uno de la industria de aerolíneas y de todo el sector de la aviación en general. El error de interpretación del presidente de Aena es una muestra más de su desconocimiento de los pilares fundamentales de la aviación, tanto en materia de seguridad como económica. El derecho de las aerolíneas por defender tasas aeroportuarias rentables está lejos de comprometer la seguridad de los pasajeros y los empleados del sector. Este alarmismo es totalmente inapropiado y pone de manifiesto la fragilidad de los argumentos de Aena para justificar una subida del 16% de dichas tasas».

Las dos asociaciones también se unieron para mostrar su rechazo a la subida de las tasas aeroportuarias propuesta por Aena hace unos días. «Aena ha manipulado el sistema regulador durante años, lo que le ha reportado más millones de euros de beneficio de lo que debería, a expensas de los pasajeros, las aerolíneas y la economía española. Esto debe acabar. Aena está generando beneficios excesivos en base a una previsión que subestima el crecimiento de la demanda y que no justifica el incremento de tarifas. Si se aprueba, Aena obtendría unos rendimientos muy superiores respecto al resto de gestores aeroportuarios de Europa. Esto es insostenible y poco realista: necesitamos que se reduzcan las tasas», señaló la IATA.

Hace unos días, Aena presentó ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sus resultados, con un beneficio neto de 2.136,7 millones de euros en 2025, un 10,3% superior al de 2024. Además, ha pulverizado récord de tráfico de pasajeros. Sin embargo, y pese a esta aparente exitosa gestión, desde el sector se critica la labor de Lucena. Algunas voces autorizadas aseguran a este periódico que «es muy fácil gestionar una empresa que tiene un monopolio que solo genera ingresos», pero remarcan que, por otro lado, «la empresa semipública tiene un problema con la falta de tráfico en los aeropuertos regionales».

En el último año, AENA ha invertido 915 millones en modernizar los 11 aeropuertos que gestiona en Brasil y 309 millones de euros en hacerse con una participación mayoritaria en dos aeropuertos internacionales del Reino Unido: Leeds Bradford (100%) y Newcastle (49%). Todo ello mientras sube las tasas en España y, por ende, el precio del billete a los pasajeros. La sensación que existe en el sector es que el Gobierno prefiere una empresa que dé beneficios y dividendos a sus accionistas que un vehículo que permita atraer la llegada de nuevas aerolíneas para lograr precios más competitivos que beneficien a los viajeros.

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