Directivos de Renfe vinculados a Avanza diseñaron su línea de bus hecha a medida
La licitación ha sido impugnada por Direbus, la patronal de las pymes del transporte de personas por carretera

Un autobús. | Álex Zea / EP
La reciente licitación lanzada por Renfe Viajeros para crear una sociedad mixta de autobuses —valorada en 61,5 millones de euros— ha levantado muchas suspicacias en el sector del transporte por carretera. Este concurso público va a ser impugnado por Direbus, la patronal que aglutina a las pymes del sector, tal y como avanzó este diario.
Los fundamentos surgen de la elaboración de los pliegos, que esta organización señala como muy favorables a que solo puedan concurrir a la licitación las empresas más grandes, Alsa y Avanza, que poseen cerca del 75% de la tarta del sector.
Direbus considera que la licitación firmada por Renfe Viajeros está hecha a medida. En el documento se impone, entre otras cosas, que solo puedan acudir empresas con flotas de 300 a 500 autobuses (en este último caso se permite también la subcontratación), cifras solo alcanzables por los gigantes del sector.
El motivo de controversia no es solo el volumen del contrato, sino también el hecho de que puestos clave en la dirección de la operadora pública estén ocupados actualmente por exdirectivos de Avanza, una de las firmas que, junto a Alsa, parte como favorita para hacerse con este negocio. Las fuentes del sector consultadas por este diario dan por hecho que la licitación contó con la participación de estos perfiles.
Entre ellos destaca Antonio García Pastor, director de Estrategia de Renfe Operadora desde el verano del año pasado. Pastor fue director corporativo de Operaciones de Avanza y presidió el comité de autobuses de la UITP (Unión Internacional de Transporte Público), representando a Mobility ADO (matriz de Avanza), según su propio perfil de LinkedIn.
Otro puesto fundamental en la gestión de la empresa ferroviaria es el de Clara Moreno Gómez, nombrada gerente del Área de Estudios durante el verano pasado, y que fue varios años gerente de Análisis Comercial en Avanza.
A estos dos perfiles se suma una larga lista de profesionales que han aterrizado en los últimos meses en Renfe provenientes también del sector del autobús, el caladero de talento favorito de Heredia.
Renfe prevé ahorrar hasta 13 millones al año
El operador ferroviario ha lanzado esta licitación, de la que la empresa resultante será de su propiedad al 49% (el resto será del ganador del concurso público), para gestionar el traslado de viajeros cuando se produzcan incidencias derivadas de obras o inclemencias meteorológicas. El objetivo de Renfe es mejorar los procesos de traslado en estos casos, además de ahorrar en el transporte de los usuarios.
Tal y como ha detallado la empresa en un comunicado público, la nueva sociedad «permitirá un ahorro en el gasto de los Planes Alternativos de Transporte (PAT) de entre el 10 y el 15%, lo que se traduce en un ahorro de entre 9 y 13 millones de euros al año».
Renfe apunta a un escenario a corto y medio plazo de incidencias a causa de las obras que acomete para mejorar la red ferroviaria, muy señalada públicamente tras el accidente de Adamuz entre un tren de Iryo y un Alvia de Renfe que se saldó con la muerte de 46 personas.
En el mismo comunicado de prensa, la empresa dirigida por Álvaro Fernández Heredia explica que «ante el crecimiento sin precedentes de las obras de mejora en la infraestructura, se ha planteado un nuevo enfoque para asegurar la cobertura y calidad de los servicios alternativos en los próximos años».
Hasta ahora, la forma de acceder a autobuses para realizar este tipo de servicios era a través de la contratación pública, siempre que se dispusiera de la información con la antelación suficiente (cortes programados de tramos o de líneas por obras) o mediante la contratación directa de empresas cuando la urgencia hace imposible la licitación pública (situaciones sobrevenidas y no programadas, causas naturales…).
Renfe ha decidido ahora que este modelo es insuficiente para responder a la magnitud del escenario previsto, entre otros motivos «por la escasez de autobuses disponibles, la falta de conductores, la baja concurrencia en las licitaciones y la dificultad de movilizar recursos suficientes en un mercado con recursos comprometidos en servicios regulares y más estables en el tiempo».
