El riesgo de pobreza infantil sube al 48% en los hogares con un solo sueldo

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El riesgo de pobreza infantil sube al 48% en los hogares con un solo sueldo
Foto: Piron Guillaume

Un 48,1% de los niños que viven en España en hogares donde solo trabaja uno de los progenitores están en riesgo de pobreza, según un informe hecho público este martes por el Observatorio Social de La Caixa.

El informe, titulado «Objetivo: paliar la pobreza infantil», analiza la estrecha relación entre la pobreza infantil, el mercado de trabajo y las ayudas monetarias públicas y concluye que el empleo es determinante en la pobreza infantil, incluso en épocas de bonanza económica.  El estudio constata que en 2008 el riesgo de pobreza anclada entre los niños que vivían en hogares donde solo uno de los padres tenía empleo era del 35,5%, mientras que en 2018 fue del 48,1%, lo que representa un aumento del 35,49%.

El informe, dirigido por Sara Ayllón, investigadora del Departamento de Economía de la Universidad de Girona, denuncia que España tiene una de las tasas de pobreza infantil más altas de Europa, y al mismo tiempo es uno de los cinco países europeos que menos ayudas destinan a la infancia. También destaca que en 2018, el 29,9% de los niños españoles vivían por debajo del umbral de la pobreza, una cifra superior a las de antes de la crisis, lo que significa que la recuperación económica no ha alcanzado a las capas más débiles de la sociedad.

El estudio subraya que los más vulnerables son aquellos niños en familias en las que ninguno de los dos progenitores trabaja, lo que hace que en 2018 fueran pobres ocho de cada diez menores en esta situación, frente a los siete de cada diez de 2008. A estos les siguen los niños que crecen en familias monoparentales en las que el padre o la madre no trabaja (siete de cada diez son pobres).

Los autores estiman que un incremento del 1% en el gasto en transferencias condicionadas a la renta, como por ejemplo los subsidios de desempleo, reduce la probabilidad de que un menor esté en riesgo de pobreza entre el 2 y el 2,3%.

Este trabajo concluye que concentrar las ayudas monetarias en la infancia es tres veces más eficaz para combatir la pobreza infantil que canalizarlas hacia toda la población en función de su nivel de renta.