El sacerdote que inspiró la película de Spotlight sale de prisión

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El sacerdote que inspiró la película de Spotlight sale de prisión
Foto: Bryan Snyder| Reuters

Durante 2002, el diario estadounidense The Boston Globe destapó 17.000 casos de abusos sexuales a menores perpetrados de manera continua por el clero de la ciudad. La investigación, que más tarde inspiraría la película Spotlight, dio la vuelta al mundo y más casos del mismo tipo se volvieron de dominio público. Entre los 300 sacerdotes que fueron acusados se encontraba Paul Shanley, que ahora, tras 12 años de prisión, ha salido de la cárcel con 86 años.

En general, antes de que los periodistas del Boston Globe pusieran nombre y apellido a los agresores de una larga lista de víctimas, Shanley gozaba de muy buena reputación e incluso se le conocía como “el Cura de la Calle”, por su hábito de visitar barrios marginales. Sin embargo, el clérigo usaba su anonimato en esos distritos para abusar de niños vulnerables y, sobre todo, de aquellos con problemas de comportamiento, un argumento que luego usaba en su defensa para deslegitimizar el testimonio de los chicos.

Después de que un juzgado le sentenciara a 12 años de prisión por violación y asalto a un niño de Massachustts en 1980, el Vaticano le apartó del sacerdocio en 2004. Ahora, una vez cumplida su condena, Shanley ha quedado registrado como agresor sexual de nivel 3, una designación que le considera agresor con altas posibilidades de reincidir. La dirección de su próxima residencia ya es conocida en los medios y los vecinos están sobre aviso.

El abogado de Shanley ha declarado a varios medios que las fuerzas del orden se ocuparán de que la comunidad se sienta a salvo, al igual que Paul Shanley. El comentario precede al caso de violencia de 2003 contra John Geoghan, que cumplía condena por abusos de menores y que murió estrangulado en prisión. Además de Shanley y Geoghan, otros tres curas recibieron condenas entre los 12 y los cinco años.

La Archidiócesis de Boston, que intentó ocultar el caso a través del por entonces arzobispo Bernard Law, publicó el pasado martes una declaración en la que “reprendía” el comportamiento de Shanley, ya que “ninguna persona joven debería experimentar tal violación de sus seguridad y dignidad”. En 2003, la Archidiócesis resolvió la demanda con 85 millones de dólares, unos 72 millones de euros, para 552 víctimas.

Phil Saviano, una de las víctimas más activas contra la Iglesia Católica de Boston y cuya lista de agresores, arropados por la Archidiócesis, fue crucial para destapar la trama, también se ha pronunciado. “El hecho de que Shanley fuera condenado a 12 años fue todo un triunfo para nosotros. Sin embargo, ahora está fuera. Ha vivido hasta los 86, lo suficiente para volver a pasear por las calles de Boston. Es horrible, esto afecta a las víctimas”, ha manifestado Saviano. “Por ejemplo a Joe Crowley, quien después de 20 años fue hallado muerto tras conocer que Shanley iba a salir de prisión”.

La liberación de Shanley es posiblemente la última de todos los sacerdotes que fueron acusados en 2002, ya que la mayoría de ellos consiguieron evitar una condena firme debido a la prescripción del delito.