El TSJC avala las nuevas restricciones del Govern contra el coronavirus

Economía y capital

El TSJC avala las nuevas restricciones del Govern contra el coronavirus
Foto: | EFE

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha avalado las nuevas medidas restrictivas acordadas por el Govern para atajar el repunte del coronavirus, entre ellas la limitación de reuniones a un máximo de seis personas.

Lo más importante: la sala contenciosa del TSJC ha autorizado, con un voto particular en contra, las medidas planteadas por el Govern, entre las que también se incluye el cierre de bares y restaurantes, que necesitaban el aval judicial, ya que afectaban a derechos fundamentales, suspender la actividad presencial en universidades y la reducción de aforo en espacios de culto.

Las nuevas restricciones decretadas por el Govern para la contención de la COVID-19 han entrado en vigor después de publicarse esta madrugada en el Diario Oficial de la Generalitat de Cataluña (DOGC), a excepción de tres apartados que estaban condicionados a la autorización previa por parte del TSJC.

El retraso en el pronunciamiento del TSJC se ha producido debido a los errores de forma en el escrito en el que la Generalitat solicitaba el aval del alto tribunal al paquete de restricciones. El jueves por la mañana, el TSJC requirió a la Generalitat que con «la máxima urgencia», de forma priotaria y antes de las 13.00 horas corrigiera esos defectos de forma en su petición y que determinara los puntos que afectan a los derechos fundamentales.

La sala de los contencioso-administativa instó al Ejecutivo catalán a que incluyera una serie de datos que habían obviado en su escrito, como el número, la fecha y la firma del decreto sobre el nuevo paquete de restricciones. Los magistrados, además, instaron a especificar qué medidas necesitan autorización porque afectan a los derechos fundamentales, cuestión que no estaba detallada. Los jueces tenían serias dudas de que el cierre de bares y restaurante entraran dentro de este grupo. Al cabo de unas horas, la Generalitat volvió a presentar otro escrito, en el que ya precisaba algunos aspectos, pero no reparaban los defectos formales advertidos por los jueces.