Carlos D. Lacaci

Cuba y el pacto de Obama

Por primera vez, desde la celebración del cónclave panamericano en 1994, Cuba ha decidido estar presente. Desde que Richard Nixon se reuniera en 1959 con Fidel Castro, no se ha encontrado una reunión comparable a la mantenida por Raúl Castro y Obama, ahora en Panamá.

Opinión

Cuba y el pacto de Obama
Carlos D. Lacaci

Carlos D. Lacaci

Abogado y Consultor. El Derecho no puede verse influenciado por el favor, seducido por el poder, ni adulterado por el favor pecuniario.

Por primera vez, desde la celebración del cónclave panamericano en 1994, Cuba ha decidido estar presente. Desde que Richard Nixon se reuniera en 1959 con Fidel Castro, no se ha encontrado una reunión comparable a la mantenida por Raúl Castro y Obama, ahora en Panamá.

Muchas lecturas ha dejado la VII Cumbre de las Américas. El acercamiento entre EE UU y Cuba responde a una declaración de intenciones que habrá de concretarse y confirmarse con el paso del tiempo.

Lo que no cabe duda es que este acercamiento entre los dos países tiene un peso importante en cuestiones no solo internas sino para los intereses de muchos otros. Sistemas capitalistas de medio mundo miran con atención la posible caída del régimen comunista, una de las últimas reminiscencias del marxismo-leninismo.

Por primera vez, desde la celebración del cónclave panamericano en 1994, Cuba ha decidido estar presente. Desde que Richard Nixon se reuniera en 1959 con Fidel Castro, no se ha encontrado una reunión comparable a la mantenida por Raúl Castro y Obama, ahora en Panamá.

El reconocido científico y padre de la teoría de la relatividad, Albert Einstein, dijo: Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo. Barack Obama quizá haya pensado en la reflexión del físico alemán para decidir un golpe de timón en las relaciones que los Estados Unidos mantienen con Cuba y dar un giro de 180 grados a la política de aislamiento y embargo.

Aunque el nuevo viraje que pretende el mandatario americano debería estar sustentado y previamente condicionado al cumplimiento de unos mínimos requisitos por parte del régimen castrista. Como poco, habría que exigir a Cuba que respete los derechos humanos, la pluralidad política, la justicia, la libertad de prensa, la disidencia política…, en definitiva, que garantice las bases para una verdadera Democracia.

Si no fuera así, la fotografía de Obama estrechando la mano de Raúl Castro, podría traducirse sólo en intereses personalistas y, a lo sumo, económicos. A muchos cubanos no les interesa tanto comer hamburguesas o vestirse con ropa de marca, como sí el hecho de poder ser y sentirse realmente Libres.

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