Daniel Capó

Ficciones

«¿Será eficaz una mirada del XX sobre los problemas del XXI? Cabe la duda. O el escepticismo»

Opinión

Ficciones
Foto: JIM BOURG| Reuters
Daniel Capó

Daniel Capó

De la biografía me interesan los espacios habitables. Creo en las virtudes imperfectas y en la civilizada inteligencia de la moderación

Hay algunos políticos que pertenecen al pasado y otros al futuro. Hablo de mentalidades más que de capacidad o de inteligencia. Hablo de la encrucijada de dos siglos. Al papa Francisco, a Benedicto XVI o a Juan Pablo II los define el siglo XX, a pesar de las obvias diferencias entre ellos. Barack Obama, Boris Johnson o Pedro Sánchez –a pesar también de sus evidentes diferencias– son hijos del siglo XXI. El exministro portugués Bruno Maçães se preguntaba en un reciente artículo qué podemos esperar de la presidencia de Joe Biden y su respuesta mira más hacia el ayer que hacia el mañana. En una época definida por la ficción –siempre el relato–, antes que a los hechos, el mundo del viejo presidente demócrata responde a los parámetros mentales del siglo pasado: la Guerra Fría y la consiguiente Pax Americana bajo el paraguas de una sola potencia. Ese tiempo ya no existe, a pesar de la presunción de querer atrasar el reloj. “No lo hagas”, repetía Isaiah Berlin, “no se pueden retrasar las manillas del reloj”. Para Maçães la tentación de Occidente es una fantasía que suplanta la realidad, ya sea hacia atrás o hacia delante. En lugar de afrontar el presente –con sus retos–, opta por el escapismo. En gran parte, guionizado.

Las tres claves del nuevo mundo son el protagonismo de China, la revolución tecnológica en marcha y el envejecimiento demográfico. Ninguna de las tres es estrictamente del siglo XX, sino pura novedad. Resulta importante pensarlo para responder a los interrogantes europeos, que son los que nos quedan más cerca. La previsible actualización del vínculo atlántico se sostendrá sobre premisas en gran medida anticuadas y con el motor del progreso situado ya en el Pacífico. Lejos de la centralidad geopolítica, la condición periférica del continente acentuará la dinámica de la decadencia con o sin el apoyo americano. La entrada dolorosa en la edad adulta parece garantizada tras el virus de la adolescencia que aqueja a Occidente. Ni siquiera la propuesta democrática al resto del mundo se encuentra garantizada, como se creía ingenuamente en la década de los noventa. Asia ha decidido seguir su propio camino, y en Europa y América el retorno de los populismos sugiere una acelerada huida de los patrones de la Ilustración.

A una presidencia corta –la de Trump–, le sucederá otra previsiblemente –por cuestión de edad– igual de corta. Ocho años de impasse bajo el signo de la Covid, el hiperendeudamiento y las guerras culturales. Han pasado treinta desde 1989 y nada es igual: ni el nombre de las grandes corporaciones, ni el lenguaje político, ni el pulso social, ni la autoridad de los medios, ni el diagnóstico de los males, ni el equilibrio de los poderes internacionales, ni… ¿Será eficaz una mirada del XX sobre los problemas del XXI? Cabe la duda. O el escepticismo. La fortaleza de América es su vigor y su libertad. Más allá de la política y de los dirigentes. Más allá de la profunda división que reina en el país y que seguramente se acrecentará en los próximos años. La ficción rige sobre la realidad, nos advierte Maçães. Vivimos entre las ruinas de la imaginación.

Más de este autor

En un plató

«Las grandes palabras suscitan emociones aún mayores ocultando así el espacio vacío de la política: ese gran fracaso colectivo que consiste en preferir vivir confortablemente en un plató de televisión antes que asumir el peso de una responsabilidad sin ira»

Opinión

Más en El Subjetivo

Beatriz Manjón

Microconvicciones

«Hoy las convicciones son los osos panda del zoo político, una especie en peligro de extinción que se exhibe para aplauso de la claque en los discursos de investidura»

Opinión

Guillermo Garabito

No molestar

«A uno le gusta el interior de los hoteles como le gusta el interior de las historias. Por ellos va pasando la vida y sólo se necesita estar ahí, desayunando o merendando, para tomar nota»

No Category -