Cristian Campos

La seudoindependencia de Roures, Iglesias y Junqueras

El amanecer del 2 de octubre será caótico. El día anterior se habrá celebrado un referéndum independentista ganado por abrumadora mayoría por el “sí” o no se habrá celebrado por razones que van desde la retirada de las urnas por parte de los mossos d’esquadra hasta vayan ustedes a saber qué.

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La seudoindependencia de Roures, Iglesias y Junqueras
Foto: ARMANDO ARORIZO
Cristian Campos

Cristian Campos

Periodista. Intentando distinguir desde 2000 las falsedades golosas de las verdades incómodas. El criterio, como el valor en el ejército, se le supone.

El amanecer del 2 de octubre será caótico. El día anterior se habrá celebrado un referéndum independentista ganado por abrumadora mayoría por el “sí” o no se habrá celebrado por razones que van desde la retirada de las urnas por parte de los mossos d’esquadra hasta vayan ustedes a saber qué.
No parece que el presidente del Gobierno esté contemplando el desenlace más probable, es decir una seudoindependencia de hechos consumados, desordenada y a trompicones. Rajoy parece creer que el ladrón entrará por la puerta principal en vez de cavar un túnel hasta la caja fuerte. El túnel en este caso se llama “elecciones anticipadas constituyentes”. Por él llegará Cataluña a un tripartito de ERC, Podemos y la CUP.
Ese es el verdadero plan que están ultimando Pablo Iglesias y Oriol Junqueras bajo el auspicio de Jaume Roures y La Sexta. Barcelona ya es suya. El resto de Cataluña será tierra conquistada una vez caigan los últimos restos de burguesía de centroderecha catalanista que queden en el palacio de la Generalitat. ¿O alguien cree casual que Oriol Junqueras no haya sido visto aún firmando un solo papel que pueda conducir a su procesamiento? Cuando Puigdemont y sus consejeros caigan, él será el único que quede en pie. Junqueras gobernará, como dice la canción de Nine Inch Nails, sobre el imperio de basura que quede en pie.
Porque el objetivo ahora, visto que Europa —imprescindible— no está por la labor, no es tanto la independencia de Cataluña como la instauración de un régimen de corte anticapitalista, antiliberal y antisemita. Dense una vuelta por los foros de debate y los perfiles en redes sociales de la alt-right independentista catalana y constaten el cabreo de los allí presentes. Hasta el más lento de entendederas ha caído ya ¡por fin! en que la Cataluña libre de impuestos con la que ha soñado hasta ahora no se hará jamás realidad. O lo que es lo mismo: que la Cataluña seudoindependiente del futuro no se parecerá a Massachusetts sino a Caracas. Al tiempo.
Puigdemont, en este sentido, no es más que el tonto útil de Junqueras. Un tonto útil que cree estar liderando un proceso revolucionario independentista cuando lo que se está forjando en sus narices es una Revolución de Octubre catalana. ¡Pero si hasta las fechas coinciden! Observen también el perfil bajo de Ada Colau. Saldrá inmaculada del proceso independentista y lista para su asalto a la Generalitat. Aquí el único que tiene números para acabar en la cárcel es Puigdemont.
A Rajoy debería preocuparle lo anterior mucho más que una independencia en sentido estricto que difícilmente se hará realidad. Porque los planes de Roures, Iglesias y Junqueras para Cataluña son inseparables de los que tienen para España, y el tripartito catalán es sólo el primero de los pasos hacia una moción de censura que tumbe el Gobierno del PP y acabe con Pedro Sánchez como presidente, con Iglesias como vicepresidente y con una reforma en sentido federalista de la Constitución, quizá vía referéndum.
Y por cierto, no me sean ilusos. Del actual estado de las cosas no es culpable CiU. CiU fue el Somoza catalán. “Un hijo de puta, pero nuestro hijo de puta” como dijo Kissinger. Mientras la mafia de las cien familias de la burguesía barcelonesa estuvo al cargo, el independentismo no superó jamás el 30-35% de los votos, que es su techo natural. Fueron Zapatero, el PSOE-PSC y el primer tripartito los que adoctrinaron a sus votantes en un sentido nacionalista y antimoderno. Y es de ahí de donde salen los cientos de miles de charnegos independentistas, de los que Rufián es su poster boy, que ahora han decantado la balanza.
Fue el socialismo español el traidor original y quien abonó el terreno para la llegada de Colaus, CUPs, admiradores de Otegi, movimientos okupas, psicosis turismofóbicas, xenofobia antisemita, ahuyentamiento de inversiones, teorías del decrecimiento económico y demás recetas para el desastre político, cultural y económico de Cataluña, y para las que la seudoindependencia es sólo una herramienta, no un fin.

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Escribo esto el domingo 1-O y por lo tanto desconozco si Carles Puigdemont, Oriol Junqueras o cualquier otro espontáneo con mando en plaza, pongamos por caso Anna Gabriel, tiene pensado proclamar la independencia de Cataluña desde el balcón de la Generalitat o encaramado a un bolardo del Paseo de Gracia durante las próximas horas. Si eso no ha ocurrido en el momento en que lean esto, es posible que ocurra durante los próximos días. Todos los puentes están rotos en Cataluña y el sector independentista posibilista, si es que alguna vez ha existido, ha sido arrasado por el sector independentista mesiánico. Lo que suceda a partir de ahora está, en definitiva, en manos del azar. El aleteo de una mariposa en la India puede provocar un huracán en el Caribe y en Cataluña hay en estos momentos millones de mariposas aleteando con furia africana. 

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