THE OBJECTIVE
Juan Navarrete Callejero

Los hijos de la noche

“El lema de aquellos milicianos cenetistas era: no puedes perder más, solo puedes perder la vida”

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Los hijos de la noche

El día 19 de julio de 1936 consiguió sublevarse el general Miguel Cabanellas en la ciudad de Zaragoza, tras detener a muchos de los dirigentes de los partidos republicanos y de los movimientos obreros. Poco después se convocó una huelga general en Zaragoza, pese al apoyo de la aviación republicana, la huelga se mantendría solamente hasta el día 24, cuando llegó una columna de requetés navarros al mando del teniente coronel Alejandro Utrilla Belbel. 

Quedaban así las tres capitales aragonesas bajo el bando nacional y Aragón dividida en dos franjas de norte a sur, la zona occidental sublevada y la oriental que permaneció leal a la República. Desde la zona de Cataluña saldrían diversas columnas, en su mayoría anarquistas, para intentar recuperar Aragón. Una de las más conocidas es la de Buenaventura Durruti, de la que se ha escrito mucho en los últimos años. 

También fueron anarquistas los llamados “Hijos de la Noche”, eran un grupo de guerrilleros cuya misión era rescatar a los compañeros atrapados en Zaragoza tras el Golpe de Estado. Ante la represión hacia los activistas de izquierda, este grupo de guerrilleros ideó un plan para que escaparan las personas susceptibles de ser fusiladas. Eran un grupo perfectamente organizado que tenían como misión realizar sabotajes y misiones de contrainformación tras las líneas enemigas. Uno de los fundadores más reconocidos fue Ramón Rufat Llop, activista anarcosindicalista desde febrero de 1936 cuando se adhirió a las Juventudes Libertarias. Con el comienzo de la guerra se alistó a la Columna Durruti y posteriormente se le ofrecería realizar labores de espionaje para la República creando este comando especial que ya en 1937 se convertirá en el Servicio de Información Especial Periférico en los frentes de Aragón.

En las memorias de Diego Abad de Santillán se marcó como fecha oficial del inicio de las operaciones de evasión clandestina el día 10 de octubre de 1936, cuatro milicianos consiguieron sacar a casi cincuenta compañeros. Otro de los milicianos anarquistas fue Batiste, natural de Teruel, que consiguió salvar a 108 personas, llevándolas a Fuendetodos, centro de operaciones de todas las misiones llevadas a cabo por este comando, ya que era la ciudad en manos republicanas más cercana.

Otro destacado miembro cenetista y colaborador en esta red de espionaje fue Tomás Tolosana Félez, toda su familia consiguió escapar de la capital aragonesa menos su hermana Nieves, que fue fusilada en el cementerio de Torrero. Desde ese momento colaboró junto a Ramón Rufat, Batiste y otros como Ignacio Zubizarreta.

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