THE OBJECTIVE
Koldo Salazar López

El Hindutva, el ultranacionalismo que mueve a la India

«El Hindutva es una de las ideologías identitarias y conservadoras más antiguas del mundo (fundada a principios del siglo XX), ha vivido hasta hoy y es el gran vivero ideológico de la extrema derecha del Subcontinente»

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El Hindutva, el ultranacionalismo que mueve a la India

El mundo se mueve en identidades y en los últimos años estas están siendo cada vez más alimentadas. La India, el paraíso de la paz y la armonía en la mente occidental, acostumbrada a las reducciones hollywoodienses y a las simplificaciones varias, piensa que la India es el sumum de la convivencia y la tolerancia a la que todos deberíamos aspirar.

La realidad es que el término se ha puesto de moda tras las críticas al nacionalismo de Narendra Modi, actual Primer Ministro de la India, al cual se le ha acusado de estar vinculado a esta ideología y de ser un supremacista hindú. Las guerras de religión de la edad moderna que dieron paso a las ideológicas del siglo XX se han quedado atrás, ahora las guerras son por la identidad del espacio: no por su religión o ideología. 

La necesidad de la defensa de la identidad ha sustituido los intereses reales e imperiales, religiosos o ideológicos y cuando eso pasa se busca el “restauratio imperii”. En el caso del Hindutva la ecuación es sencilla: se identifica el hinduismo (con su complejidad teológica, cultural y escolástica) con el pueblo indio y este con el subcontinente indio. Sin embargo, lo que parecería un concepto ultranacionalista al denominar arya (arios) a los indios actuales retomando los orígenes de la cultura védica de las regiones de la llanura indogangeática donde se instauró el vedismo y se mezcló con la cultura del Valle del Indo y las culturas, no conquistadas por los arios, del centro-sur de la India.

El concepto es mucho más complejo porque el Hindutva no es un concepto racial o religioso sino civilizatorio: el Hindutva tiene en su eje central a los hindúes (herederos de la escuela védica, evolucionada en el Hinduísmo tras las Upanishads) pero también acepta como “hermandad hindú” a los Budistas, Jainistas y Sij. En los dos primeros casos, religiones escindidas del vedismo (del que el Hinduísmo sería la continuación). Mención aparte el Sijismo, un sincretismo islámico-hindú donde casi toda su doctrina es hindú salvo en el monoteísmo, lo cual no desentona tampoco ya que dentro del hinduismo hay religiones monoteístas como el shivaísmo o el vishnuísmo estricto.

Por lo que estaríamos frente a una ideología de civilización donde se propone a “azafranización», es decir: la imposición socio-cultural de la cultura hindú a nivel secular a través de la moda, el discurso, las manifestaciones públicas, moral y ética frente a minorías no “Hindutvas” y eso implica una purga interna (intrahindutvas) para reforzar la identidad y purgarla de desvías desbastando la comunidad frente a la lucha contra sus dos grandes enemigos.

Los dos grandes enemigos son los musulmanes y cristianos. En el caso de los musulmanes, la historia vista desde el punto de vista de los hindutvas considera que la invasión islámica y, más tarde, la invasión mogol fueron terribles para el pueblo indio. Cercenó la identidad religiosa a nivel étnico (con arios, como ellos se denominan, convertidos al Islam) y usurparon territorios del espacio de la civilización dhármica en las regiones de Pakistán o Bangladesh y la mera existencia de estos estados y nacionales no dharmicas impiden el desarrollo de esta nación y la instauración del Gran Hindustán (convenientemente azafranado y cohesionado dharmicamente con Hindúes, Sijs, Jainistas y Budistas con un especial respeto hacia los parsis zoroastridas).

Los choques entre musulmanes e hindúes en Cachemira, con atentados de grupos yihadistas como Al Qaeda o Laskar e Taiba frente a las respuestas armadas también de los ultranacionalistas hindúes vinculados a estos grupos patrióticos y nacionalistas sólo añaden leña al fuego y han cronificado el conflicto indio-islámico desde la independencia y separación de India y Pakistán.

De hecho este problema fronterizo que implica a los dos países mencionados ha sido una fuente constante de conflictos entre ambas comunidades dentro de la India. De hecho se sospechó de la colaboración de estos grupos nacionalistas hindúes con el Movimiento Budista Birmano 969 que vive en un contexto similar de lucha intercomunitaria entre Rakhines budistas y Rohingyas musulmanes. Además los musulmanes de la India a veces son vistos como agentes de Pakistán en el país…aunque esos indios musulmanes no tengan nada que ver con Pakistán en nada, ni siquiera en orígenes.

A eso hay que sumar los choques con los musulmanes que predican haciendo dawa y convirtiendo a gente (especialmente de las castas más bajas y, por ende, más numerosos) o, en los casos más violentos atacando templos, atentando contra la población o matando animales sagrados. Estos actos tienen respuestas violentas, armadas y coordinadas por parte de los ultranacionalistas hindúes inspirados en el Hindutva.

Por otro lado, el segundo grupo son los cristianos. Identificados con el dominio británico son considerados enemigos aunque sienten un menor encono hacia ellos por el hecho de no existir ningún estado cristiano en las zonas del Gran Hindustán pero son duramente perseguidos por la prédica cristiana. Tanto los predicadores como los sacerdotes y feligreses; ya sean indios o de otros lugares son atacados siendo esta, de todo el subcontinente, la comunidad más perseguida ya que muchas veces es atacada tanto por musulmanes yihadistas como por hindúes ultranacionalistas.

Ni que decir tiene que el Hindutva no es un grupo sino una ideología popularizada ya en 1923. Al ser una ideología sin estructura directa (muy típico en el pensamiento del subcontinente indio) , esta ideología no tiene una estructura propia e identificable a nivel político, social o paramilitar sino que es transversal y coordinada. Diferentes grupos y personas pueden compartir la ideología Hindutva y aplicarla a su manera: unos mediante acción social, otros mediante acción política y otros (los menos) de forma violenta. 

Por lo que tiene el suficiente recorrido e implantación como para ser considerada una forma de vida legítima por el Tribunal Supremo de la India en 1995. Su homogeneización cultural y conservadurismo, por lo tanto, choca con los modelos de vida moderno así como con otras expresiones religiosa de los indios que, en base a esta ideología basada en el nativismo étnico (nación hindú), la identidad cultural y civilizatoria junto con el ultranacionalismo han creado una ideología viva, capaz de perpetuarse y establecerse en el poder; no en balde la sombra del Hindutva ha acechado a más de un gobernante indio…el último, el citado Narendra Modi.

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