THE OBJECTIVE
Carlos Mayoral

¿Ha muerto el wokismo?

«Son ya muchos los indicios que hacen pensar que que la realidad ha vuelto a imperar sobre el surrealismo cancelatorio. Veremos si se traduce en las urnas»

Opinión
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¿Ha muerto el wokismo?

Los cuervos de 'Dumbo' que motivaron a Disney a incluir una advertencia de contenido al comienzo de la película. | Walt Disney Pictures

Tiempo ha, me senté con mi hija de tres años a ver esa peligrosísima película titulada Dumbo. Antes de que las aviesas cigüeñas surcasen el cielo de Florida con sus pequeños paquetes dispuestos para ser entregados a sus impacientes madres, la aplicación de Disney me sorprendió con un discurso increíble. No recuerdo el trazo fino, pero el mensaje grueso decía algo así: «Lo que usted y su hija van a ver ofende a culturas y animales. Aunque la película tiene tropecientos años, ya estaba mal el mensaje que lanza en aquella época, y sigue estándolo hoy. Por ello, Disney quiere pedir disculpas y utilizar este error para aprender de los errores». Algo así. Fue tanta la vergüenza ajena que experimenté, que casi me sentí sucio cuando las tigresas y las elefantas recibían a sus hermosas crías recién llegadas desde París.

Por eso me alegré cuando descubrí que The Walt Disney Company, en palabras de su CEO Bob Iger, ha decidido priorizar «el entretenimiento» para dejar de «guiarse por una agenda». Supongo que tendrá su peso en este nuevo enfoque el hecho de que el valor en bolsa de las acciones de Disney haya bajado un 25% en los últimos cinco años, o que una corporación acostumbrada a que todo lo que estrena sea un éxito haya tenido que afrontar dos fracasos muy sonoros en las películas Lightyear o Mundo Extraño. El compromiso wokista está muy bien hasta que, como todo, te toca la cartera.

Si a esto le añadimos la tendente respuesta electoral que penaliza el movimiento woke a través de nombres como Trump, Meloni o Milei, y la reacción de los magnates de las redes como Elon Musk o Mark Zuckerberg al olvidarse de las comprometidísimas agencias de fact-check y priorizar la voz de los realmente importantes: sus usuarios, todo hace pensar que la dictadura de lo políticamente correcto tiende a apagarse. O, al menos, a buscar caminos distintos para hacerse notar, sin mensajes histriónicos para críos que se sientan a ver Dumbo.

Falta por ver si España, siempre a la cola en este tipo de movimientos sociales, siempre reactiva más que activa, es capaz de reaccionar electoralmente también a este giro evidente que se ha llevado a cabo en el resto del mundo occidental. Falta por ver si en las urnas será capaz esta nación de olvidar las políticas de gestos y centrarse por fin en lo mollar, en lo que realmente importa a los ciudadanos, en las preocupaciones reales que están en las calles y no en los cartelitos tendenciosos de Facebook o en los avisos neuróticos de Disney.

En cualquier caso, es evidente que seguirán intentando cancelar a los que no piensan como ellos, que intentarán machacar socialmente a los no practicantes, y que no bajarán la guardia quienes tuvieron durante tanto tiempo la batuta de lo correcto. Sin embargo, son ya muchos los indicios que hacen pensar que ya no tienen la fuerza que tuvieron años atrás, y que la realidad ha vuelto a imperar sobre el surrealismo cancelatorio. Veremos si se traduce en las urnas. Veremos.

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