The Objective
Tadeu

Corina, el verdadero hombre del año

«España le ha fallado a Venezuela: no solo con la salida zapateril de Edmundo González, sino al haberle dado la espalda en Oslo a Machado»

Opinión
Corina, el verdadero hombre del año

Alejandra Svriz

El periplo heroico de María Corina Machado (sin duda Man of the Year y no esa Personita del año que L’Espresso Clooney le ha dado a Sánchez Tócate la Panza) hasta llegar a Oslo a recibir el Nobel (incomprensible la rigidez escandinava de no esperarla aplazando unas pocas putas horas la ceremonia) entrará seguro, con letras doradas, en los libros de Historia de los Premios Nobel de la Paz; y confiemos que también en los manuales escolares de Venezuela, porque significaría que el sanguinario régimen de Maduro por fin cayó. 

La fortaleza y coraje físicos y morales de Machado son un ejemplo, además, para todo el continente americano, tan necesitado de ejemplos, de cómo una sola persona con convicciones firmes acerca de lo decisiva que es la libertad, es capaz de hacer frente a las mayores adversidades y encabezar un movimiento popular para un tránsito pacífico a la democracia. Lo que más se le parece, mutatis mutandis, habría que ir a buscarlo en el tiempo y en la persona de Lech Wałęsa y la Polonia de los años 80; con la diferencia de que el papa del momento puso la primera, a diferencia de este otro templagaitas, y bastante bergogliano, que tan bien conoce Sudamérica y que tan poco hace por la causa de la libertad en el continente. Tampoco se le ha visto el pelo en Ucrania, por cierto.

El discurso leído por la hija de Machado en Oslo atesora a partes iguales las virtudes de un diagnóstico certero de la situación con las virtudes de un épico canto a la esperanza. No desmereció el discurso del presidente de la Academia, que supo poner los pelos y señales necesarios para pasar de las musas al teatro de operaciones.

Tampoco la propia Corina Machado se mordió la lengua en la rueda de prensa que dio en Oslo: «Venezuela está invadido por agentes rusos, iraníes, grupos terroristas y carteles que operan que operan libremente en connivencia con el régimen de Nicolás Maduro»; y pidió, con toda razón de los papas, cuando la tienen, que se acabe con el flujo de financiación que mantiene con vida asistid al sistema represivo de Maduro. Y remató: «Tenemos la guerrilla colombiana, los carteles de la droga que se han apoderado del 60% de nuestra población y que no sólo están involucrados en el narcotráfico sino también en la trata de personas y en redes de prostitución». Y mediante la prensa española le mandó un recadito a Sánchez. «Simplemente, voy a decir que la historia juzgará, como lo hace hoy el pueblo de Venezuela, lo que ha faltado. Desde luego, ha faltado».

La ayuda de EEUU (maravilloso que haya sido con un exmilitar estadounidense, como Bryan Stern, qué apellido más predestinado) ha resultado decisiva para que Machado pudiera salir del país, donde vive en la clandestinidad. Lo cual habla bien, por esta vez, de Trump, quien ha sabido dejar al margen su ego y los celos que debió de sentir por ese galardón de la Paz que tanto pensaba merecer (el premio de consolación la FIFA parece contentar al intemperante de la Casa Blanca). Sabido es que si Trump ha puesto en marcha una operación anti-Maduro en toda la región no es solo por el supuesto asunto de la droga, y que tiene más que intereses petroleros. 

Siempre es arriesgado que los fines justifiquen los medios, como es en este caso la flagrante violación del Derecho Internacional, también es cierto que existe, al menos kantianamente, un derecho de injerencia cuando se trata de crímenes contra la Humanidad. Ésta siempre con H. No porque salió regular en Libia, pero algo mejor en Kosovo, y ojalá antes en Serbia… hay que estar sistemáticamente en contra de él. Ni tampoco es de recibo que se mida su idoneidad por la pureza altruista que subyazga. Qué más da lo que motive a Trump, si el pueblo venezolano se libra del tirano. El problema en este caso, como en tantos otros, es que el derecho de injerencia conviene que esté respaldado por el máximo de países libres, que tampoco son tantos en el mundo mundial. Y ahí es donde duele: Europa no estuvo ni está. Y señaladamente el país de Europa que más tenía que estar. España le ha fallado a Venezuela: no sólo con la salida zapateril de Edmundo González, sino, simbólicamente, al haberle dado la espalda en Oslo a Corina Machado. Ni el rey joven (ni el viejo, ¿por qué te has callado?) tampoco han dicho ni mu. ¿Y por qué no fueron ni Feijóo ni Ayuso?

Resumiendo y a la espera que Machado vuelva a Venezuela para estar allí cuando caiga el asesino: ¡Vivan Trump y el soldado Ryan!

Coda 1) Descomposición. La semana ha sido riquísima en acontecimientos que van minando la escasa credibilidad de Sánchez (pues el régimen es él, tanto el Gobierno como el partido y sus respectivos tentáculos). Uno ya no sabe qué más puede y debe ocurrir para que decida que el crédito se le ha acabado y que la única manera de intentar caer con dignidad es convocando elecciones y confiar en su baraka. Quizás es que ya no cree en ella. Pero lo malo de tamaña descomposición es que tiene un efecto narcotizante. El pozo no tiene fondo y la gente se aburre. Veneno para la democracia.

Sin embargo, en España, lo que más daño hace, hoy en día, siempre es lo sexual, porque es por donde sangra (sorry) el feminismo. Y el peugeotismo era también eso. Robar… y lo otro. Ahora resulta que con lo de Salazar, muchas mujeres han decidido sumarse a un nuevo Me too, tipo: «También Acosada Por Un Sociata» (Tapus).

En el fondo, es la misma historia de siempre. Pensaron que eran tan listos que a ellos no los iban a pillar. Que ellos serían mejores forajidos y bribones que sus predecesores. Pobres ilusos. Aún hay una fiscalía anticorrupción y una Guardia Civil no colonizadas por el sanchismo. Y que dure.

Y si bien Yolanda Díaz parece que le ha dicho que basta ya a Sánchez y que rehaga el Gobierno de «arriba abajo» si quiere agotar (ése es el verbo; agotar) la legislatura, éste sabe que esa vía es inviable: destituir a sus ministros equivaldría a hacerse unos declarados enemigos mortales que irían a engrosar una fronda antisanchista, que ya existe, aunque latente. Y ya se sabe lo que les gustan los tirantes a las ratitas. Amén de que muchos, también por debajo de los ministros y ministresas, no aceptarán de buen grado tener que pagar el pato por las malas praxis de unos cuantos: es cierto que no todos están manchados, y que pueden considerar en buena lid que no tienen por qué asumir colegialmente la mierda que anega a Sánchez. Justos entre pecadores. Pero olvidan algo fundamental: por mucho que ellos sean honrados, sabían que otros no lo eran y callaban. Ítem más: no querían activamente saber nada, ni de las andanzas ni de los chanchullos de Ábalos y Cerdán, que se conocían, vaya si se conocían intramuros… Que les pregunten a Calvo y las demás «chicas del montón» de Sánchez.

Si Sánchez se creyera en lo que se «CISca» Tezanos, convocaría mañana mismo elecciones, con esos 9 puntos de ventaja que se le otorga al PSOE respecto al PP; tanto más cuanto que todavía puede contar, para una campaña electoral, con una TVE en perfecto orden de batalla. Basta con visionar Mañaneros, por la mañana, La Revuelta (el Regüeldo) por la noche y de madrugada la Noche de los Hombres Fortes (nostalgia de Sergio Martín…).

Coda 3) Entornos. La sentencia, incomprensiblemente post fallo (¿primero fallaron y luego redactaron?) del Supremo que condena al ex fiscal general, ha sido convenientemente alabada y criticada según banderías políticas. Pocos son los análisis jurídicos dignos de mención. Hasta el jurisperito de servicio, Xavier Vidal-Folch, se hace la sentencia una picha en El País con los artículos que tocaban o no del Código Penal. 

Pero mala cosa que el Supremo considere en su sentencia que «García Ortiz, o una persona de su entorno y con su conocimiento, quien filtró»… lo que nunca debió filtrarse. En esos entornos andará el Constitucional para casarla.

Coda 4 ) Nacionalistas ante todo. Que un izquierdista radical como Otegi vaya a Waterloo a parlamentar de altas estrategias contra España, aprovechando obscenamente la debilidad de Sánchez, con un derechista radical como Puigdemont, indica que el nacionalismo une más que las ideologías, pues es en sí una ideología superior. Que une, en este caso, a un supuesto golpista con un no supuesto terrorista.

Y es que los siete votos de Bildu son tan importantes como los siete de Junts. Se dirá que como los votos de ERC, sin duda, pero Junqueras aprendió en la cárcel que es mejor negociar que romper, y que la independencia ya se vio que no era un buen negocio, y que deberá esperar a futuras generaciones. Y por tanto va a lo suyo, que es lo del peix al cove de Pujol, ir arrancando pedazos de soberanía a España, hasta convertir a Cataluña por la vía de los hechos en un estado libre asociado, a lo Puerto Rico, que es la manera de mantener todas las ventajas de pertenecer a un estado de la UE sin los inconvenientes de tener que ser solidario con regiones españolas más pobres. Ese estatus de semi independencia, además, sería bien visto por el PSC, otro criptopujolismo rampante, que, de este modo podría jugar a dos bandas, su gran especialidad casolana.

Esa es la estrategia de ERC: no en balde el partido nacionalista en crisis es Junts, por mor de la pujanza de Aliança Catalana. Para Junts la ocasión la pintan calvísima, y así lo declara sin rebozo el hombre fuerte del partido, Míriam Nogueras. Solo si Puigdemont logra arrancar a Sánchez algo indiscutible y apabullante para la butxaca de Cataluña podrá competir con los racistas de Aliança en su pugna por ver quién es más xenófobo (antimoros y antiotros españoles) y más independentista.

 Coda 5 ) Con un par. Brigitte Macron la primera dama de Francia, fue pillada llamando premonitoriamente, cerca de los camerinos, «tías gilipollas de mierda» («sales connes») a unas activistas que, a los pocos minutos, iban a reventar el espectáculo del actor Ary Abittan, amigo de ella, y cuya acusación de violación en 2021 ni siquiera fue investigada, pues en 2024 un tribunal la descartó de un modo definitivo. Pero para las activistas de raza el delito sigue siempre vivo, digan lo que digan los tribunales, pues ellas son la Justicia. Lo más grave, con todo, es que al actor se le ha hecho desde 2021 el vacío profesionalmente, por miedo a la inquisición wokista, y se ha visto obligado a trabajar en solitario, sabedor de que nunca más nadie le ofrecerá un papel en el cine o el teatro. Brigitte Macron no ostenta ningún cargo ni cobra sueldo alguno: ser primera dama es puramente protocolario. Conviene recordarlo. Dice lo que le da la gana. Y más en privado. Y no ejerce de cocatedrática de nada, sino es sólo un antigua profesora de teatro. Del bueno.

Coda 6) Perritos navideños. Muchos se preguntan a qué ton la felicitación navideña de Sofía y Juan Carlos con 5 de los 7 perros que no murieron de pena al marcharse su amo a Abu Dabi: es obvio que, en los divorcios modernos, la presa más preciada es la custodia del animal de compañía. Y en este caso la salomónica guarda compartida era de complicada logística. ¿Ajuste de cuentas? ¿O es más bien la respuesta a Reconciliación, las memorias eméritas?

Coda Final) Retrospectiva. Por fin han premiado a Cayetana Álvarez de Toledo con el premio de Mejor Oradora Parlamentaria 2025, OPA. El único problema, y no es menor, es que, al hacerlo, prestigian a los anteriores galardonados rufianescos.

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