La Monarquía como impulso de la economía
«Bajo otro régimen, la confianza, seguridad, certidumbre y fiabilidad que la Corona da a la economía española no habría existido»

Ilustración de Alejandra Svriz.
El año 2025, que se fue ayer —muy feliz año nuevo, 2026, para todos los lectores—, ha sido el año en el que se han cumplido 50 años de la proclamación de Don Juan Carlos como Rey, que marcó el inicio de la Transición y que nos condujo a la democracia de la que disfrutamos, y que abrió la mayor etapa de prosperidad y de modernización de España, apoyada en el impulso inicial anterior del desarrollismo de los años sesenta y la creación de la clase media.
Ahora, que muchos quieren olvidar esa parte de la Historia de España, que maltratan al viejo rey, al que el Gobierno le es hostil para poder volver a residir con normalidad en su país, es justo hacer balance, en este caso, económico, del legado de la Corona.
«El rey quiere serlo de todos a un tiempo», dijo don Juan Carlos en su primer mensaje a las Cortes del 22 de noviembre de 1975, afirmación que se cumplió de manera completa, pues don Juan Carlos trajo la democracia, haciéndolo, además, respetando la legislación entonces vigente (el famoso «de la ley a la ley» de Torcuato Fernández-Miranda). Fue, por tanto, un rey que recibió un poder ilimitado de manos del general Franco y que lo cedió por completo para hacer posible la llegada de la democracia a España, desde el impulso a una reconciliación nacional que hizo posible que se sentasen las bases sobre las que impulsar nuestro desarrollo definitivo, la homologación con el resto de democracias occidentales y posibilitar la recuperación de un papel con cierta relevancia en el contexto internacional. Don Juan Carlos dio así continuidad a los principios defendidos por su padre, Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona.
Bajo el reinado de Don Juan Carlos se pasó de un régimen autoritario —aunque suavizado en sus últimos años, pero autoritario en todo caso— a un régimen democrático de libertad; se legalizó al PCE sobre la base de la aceptación de éstos de la bandera nacional de todos los españoles, de la legalidad, de la reconciliación y de la Monarquía; se convocaron elecciones libres para Cortes Constituyentes, como he dicho; se aprobó y refrendó por los españoles la Constitución vigente, que ahora quieren derribar algunos; del mismo modo, don Juan Carlos abortó el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981; y bajo su reinado, España ingresó en la OTAN.
Todo ello, abrió el camino hacia un nuevo desarrollo económico, con la incorporación de España al Mercado Común. Asimismo, se acometió la necesaria reindustrialización y se mejoró el sector servicios.
«España fue socio fundador del euro, cumpliendo con buena nota los exigentes criterios de convergencia económica»
España consolidó su atractivo turístico y cultural cuando fue escaparate en el mundo al cumplirse el V centenario de la mayor hazaña de la humanidad, el descubrimiento del Nuevo Mundo, por mucho que ahora unos fanáticos lo critiquen: así, con toda su importancia también en la parte económica, en 1992 se celebraron los Juegos Olímpicos en Barcelona, la Exposición Universal en Sevilla, y la capitalidad cultural en Madrid.
Del mismo modo, España fue socio fundador del euro, cumpliendo con buena nota los exigentes criterios de convergencia económica, conocidos como «criterios de Maastricht».
En la más absoluta normalidad dinástica, tras la abdicación voluntaria de Don Juan Carlos, heredó la Corona su hijo Don Felipe. S.M. Felipe VI, desde que fue proclamado Rey, es un rey ejemplar, desde la prudencia y el cumplimiento escrupuloso de sus obligaciones constitucionales, continuando con la gran labor que la monarquía ha realizado históricamente en España, que revierte en un impulso a la economía nacional que, sin ella, habría sido difícil de lograr, al menos con la intensidad que ha tenido en los casi últimos 50 años.
Así, durante el reinado de Don Juan Carlos, la economía creció y pasó, en términos corrientes, de 36.290,3 millones de euros en 1975 a 1.032 billones de euros en 2014.

Con Don Felipe, en diez años —los disponibles, ya que el último dato es 2024 como año completo—, el PIB nominal en términos corrientes añadió otros 429.281 millones de euros. Si en el reinado de Don Juan Carlos el PIB nominal en términos corrientes se incrementó de forma importantísima, 25.546 millones de euros al año, con Don Felipe esa media se ha incrementado, con un aumento anual de 56.172 millones de euros.

Eso impulsó enormemente el PIB per cápita nacional en el reinado de Don Juan Carlos, que partió de 2.840,57 euros de 1975 y que llegó a 22.228 euros de 2014.

Con Don Felipe, el PIB per cápita español en términos corrientes se ha incrementado en los diez años para los que hay datos disponibles, en otros 10.309,43 euros, hasta 30.074 euros, con un aumento en el período de un 46,38%.

En el mercado laboral, durante el reinado de Don Juan Carlos se pasó de poco más de 12 millones de ocupados al terminar 1975 y empezar 1976 (primeros datos disponibles) a más de 17 millones de personas trabajando.
Durante el reinado de Don Felipe, en diez años —aquí sí que hay datos hasta el IIITR-2025— el empleo ha aumentado en otros 5.034.100 ocupados, un 29%.
De manera agregada, durante todo el período de la Monarquía, desde la Restauración en Don Juan Carlos hasta el momento actual con Don Felipe, el PIB en términos constantes se ha incrementado en más de un 193,31% (1975-IIITR2025, últimos datos disponibles)
Asimismo, el PIB per cápita, en términos constantes, se ha doblado (últimos datos disponibles: 2024). Es decir, la prosperidad de los españoles se ha doblado con la restauración de la monarquía.
La Monarquía muestra así su positivo e importante papel como elemento esencial del régimen constitucional que protagoniza. Bajo otro régimen, ningún gobierno habría podido conseguir este impulso económico, pues el elemento de confianza, seguridad, certidumbre y fiabilidad que la Corona da a la economía española, no habría existido.
«Los enemigos de la Corona son muchos y en puestos clave, pero confiemos en que no consigan su propósito y la Monarquía perdure»
Don Felipe, al suceder a su padre, ha logrado mantener e incluso mejorar el impulso que la Monarquía da a la economía, porque su papel arbitral y su prestigio internacional, permite que la economía española se beneficie de una serie de inversiones extranjeras que no llegarían sin la Corona, pues otros elementos que pueden deteriorar la confianza en la economía española son compensados, al menos en parte, por el prestigio internacional de Don Felipe, bien ganado durante años de preparación y confirmado y acrecentado en esta década larga de su reinado. Sus lazos con Iberoamérica, establecidos cuando era Príncipe de Asturias y fortalecidos durante su reinado, procuran una fuente de soluciones a muchos problemas que lo serían mayores sin el prestigio del Rey.
De esta manera, el magnífico crecimiento económico del reinado de Don Juan Carlos, ha encontrado continuación en el reinado de Don Felipe, bajo cuyo reinado, España logró salir de la crisis anterior, en la que estuvo inmersa durante siete años y lo hizo con fuerza, sorteando la crisis del coronavirus y una inestabilidad política y un populismo gubernamental que genera incertidumbre, compensada con la seguridad y la certidumbre que la Corona, encarnada ejemplarmente ahora en Don Felipe y antes en Don Juan Carlos, da a la economía española.
Ojalá que la Monarquía sobreviva y don Felipe pueda seguir siendo así el gran Rey que es, como lo será en su día, sin duda, doña Leonor como Reina. Los enemigos de la Corona son muchos y en puestos clave, pero confiemos en que no consigan su propósito y la Monarquía perdure en España. Si la Monarquía se mantiene —esperemos que sí— habremos salvado la Monarquía parlamentaria y constitucional, que el tiempo ha demostrado que es el mejor régimen para España y que ha impulsado la prosperidad de manera clara, como demuestran los datos económicos de los reinados de Don Juan Carlos y de Don Felipe, expuestos en este artículo, que merecen toda nuestra gratitud al haber terminado el año en el que hemos conmemorado el cincuenta aniversario de la Restauración. ¡Viva el Rey! ¡Viva España!