Confío en Marco Rubio
«Creo que los norteamericanos están demostrando haber aprendido de sus errores en situaciones similares a esta, cuando la eliminación de dictadores no condujo a la libertad»

Marco Rubio, Secretario de Estado de los Estados Unidos. | Lukas Coch (dpa)
A la hora de analizar lo que ha ocurrido en Venezuela con la detención de Nicolás Maduro, al que, por cierto, nadie puede considerar que fuera el Presidente de la República, sino más bien un impostor, tramposo y dictador, es verdad que hay detalles, declaraciones, maniobras y circunstancias que todavía no podemos explicarnos y comprender en toda su extensión. Pero, al mismo tiempo, hay una serie de datos que están meridianamente claros y esos sí que hay que tenerlos muy presentes.
El primero, al que no se le está prestando toda la atención que creo que merece, es que el pasado día 1 de enero hizo 67 años de la llegada de Fidel Castro al poder en Cuba para implantar una de las dictaduras comunistas más siniestras de la historia.
Cuando se mira lo que era la Cuba de 1958 y lo que es la Cuba de hoy, después de los dos tercios de siglo que lleva bajo un régimen comunista marxista-leninista, conviene recordar que en 1958 el PIB per cápita de Cuba era incluso algo mayor que el español de entonces, y que Cuba era uno de los países más prósperos de toda Hispanoamérica, mientras que hoy es uno de los países más míseros del mundo.
Pero lo más importante no es sólo la catástrofe económica a que los comunistas han conducido a Cuba, lo peor es que, aunque parezca increíble, el castrismo ha sido la espoleta para provocar movimientos que, en otros países de Hispanoamérica, han conseguido hacerse con el poder para implantar en ellos los mismos dogmas que han arruinado económica y moralmente a Cuba. Ahí tenemos, desde hace décadas, al sandinismo en Nicaragua, que, en la línea castrista, además de haber acabado con la libertad en ese país, lo tiene sumido en la más absoluta miseria.
Pero, sobre todo, el producto más completo del castrismo ha sido el régimen chavista de Venezuela, que lleva ya 26 años arruinando ese país, que lo tiene todo para ser uno de los más ricos y prósperos del mundo y que, sin embargo, con tipos como Chávez y Maduro a su frente y con la ideología del «socialismo del siglo XXI», ese comunismo que en España representaban los podemitas y ahora representa también el autócrata de La Moncloa, y hoy está en la ruina más absoluta.
La catástrofe de Cuba y de los países que han seguido su modelo es tan enorme que cualquier persona con un mínimo de decencia siempre estará deseando que aquello se acabe y que la libertad vuelva a esos países envenenados por el marxismo más o menos disimulado.
Pero si hay una persona que tiene como principal objetivo acabar con el totalitarismo comunista en América es, sin duda, Marco Rubio, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, hijo de cubanos e hispanohablante. Este es otro de los datos que hay que tener en cuenta al analizar lo que está pasando con Maduro y en Venezuela porque es evidente que el cerebro de la operación es este hombre que, sin duda, no va a parar hasta conseguir que la libertad llegue a Venezuela y, por supuesto, a Cuba. O sea, que por ese lado podemos estar absolutamente tranquilos.
Hemos visto cómo las fuerzas norteamericanas, en una operación quirúrgica magistral, han sido capaces de detener al ridículo impostor que creía gobernar Venezuela. Y a continuación estamos viendo la no menos magistral maniobra de colocar a Delcy Rodríguez al frente de ese país, pero no para que siga aplicando esos principios del comunismo que ella ha aprendido en Laclau, sino para que, sin pausa, vaya preparando a su país para recuperar la libertad y la democracia.
Y califico de magistral la maniobra porque creo que los norteamericanos están demostrando haber aprendido de sus errores en situaciones similares a esta, cuando la eliminación de dictadores no condujo a la libertad, sino a la ampliación del problema. Véanse los casos de Sadam Husein en Irak o de Gadafi en Libia.
A Delcy, se lo ha dicho claramente el Presidente Trump, «si no haces lo que tienes que hacer, tu futuro será peor que el de Maduro». ¿Y qué es lo que tiene que hacer? Pues muy sencillo, desmontar sin precipitarse, pero desde ya mismo, el régimen chavista, sobre todo lo que tiene que ver con la defensa y las fuerzas armadas para evitar que, por ejemplo, la llegada de una líder como María Corina Machado pudiera provocar un enfrentamiento civil de consecuencias incontrolables.