Junqueras explota el sanchismo
«Como dicen socialistas con criterio, ‘la foto con Junqueras hace un daño irreversible’. Sánchez ha decidido añadir xenófobo y antiespañol a todo lo que es»

Alejandra Svriz
No pisar la calle provoca la pérdida de sensibilidad sobre la realidad del país. Pedro Sánchez gestiona una España que no existe. Una España que no conoce porque no la ve. Sus referencias sociales —que traduce en políticas— tienen demasiados años están obsoletas. Lo que entonces le sirvió hoy no funciona.
El muro progresista, la amenaza de que viene la derecha y la asignación de etiquetas ya no sirven. Su discurso choca con la realidad. Su relato no coincide con la vivencia y percepción del ciudadano. Lo que sale de la factoría Moncloa no es eficaz y además hace perder el prestigio a los políticos que lo apoyan, así como a los medios y amanuenses del equipo de opinión sincronizada. No hay causa que desgaste más a cualquier régimen que la realidad.
Cuando la política entra en la cartera la que huye es la ideología. Pueden decir lo que quieran pero en el acerbo popular la nueva financiación del PSOE se traduce en que Pedro Sánchez te roba para dárselo a los catalanes. Así el muro progresista que él levantó no se cae, pero la gente huye de su sombra y le retira el voto. A él y a todos los que sumisamente mantienen la marca PSOE.
La pérdida de la realidad ha llevado a Pedro Sánchez a mutar en un ultra capitalista extremo. La base del modelo de financiación autonómica deja a la extrema derecha populista de Abascal y Vox a la izquierda del sanchismo. Ha adoptado, como propio, el modelo de financiación propuesto por el golpista inhabilitado para cargo público, Oriol Junqueras, líder de ERC. Que la propuesta sea de ERC no la convierte en algo de izquierda y progresista. Solo garantiza que es excluyente, xenófoba, independentista y por lo tanto contraria a la solidaridad y contra España. Es nazionalista. Como dicen socialistas con criterio, «la foto con Junqueras hace un daño irreversible». Pedro Sánchez ha decidido añadir xenófobo y antiespañol a todo lo que es.
Hoy, como algunos ya nos imaginábamos, tenemos la certeza de que el presidente no tiene ningún límite político ni ético para permanecer en el poder. Para Sánchez no existen las líneas rojas. Presentar como válido el modelo de financiación de Junqueras debería ser una señal definitiva para todos aquellos que lo acompañan y apoyan. Si todavía no son conscientes de cómo va a ser su futuro, que sepan que los usará, los dejará tirados y les destrozará la vida hasta el extremo de poder terminar condenados. Así le ha ocurrido a su fiscal general del Estado. Ha pasado en Extremadura y le va a pasar a Pilar Alegría, su exministra portavoz, candidata del PSOE de Aragón. Ya es un cadáver político. Todos y cada uno de los que están hoy con Sánchez terminarán fatal. Igual que está terminando el desastrado PSOE.
Pedro Sánchez ha abrazado la ordinalidad selectiva como modelo de financiación autonómica. No hay nada más retrógrado y antisocial. Beneficia a la autonomía más rica haciéndola más rica y condena a las más pobres a perseverar en su pobreza. La ordinalidad supone hacer exactamente lo contrario a la muy socialista presunta «redistribución de la riqueza». Solo los capitalistas extremos más insolidarios abrazarían la doctrina de reparto público del dinero que proponen Pedro Sánchez y María Jesús Montero. Suscribo totalmente lo que afirman socialistas críticos de la propuesta: «es inaceptable y contraria a cualquier planteamiento progresista y de izquierdas que defienda un modelo de reparto justo». Amén.
De Montero conocíamos muchas cosas. Que es cobarde y miente como una bellaca intentando separarse de Vicente Fernández, su protegido presidente de la SEPI. Que sus formas son de charlatana vendedora en mercadillos. La novedad es su vocación de mártir. Defender este modelo de financiación de Pedro Sánchez, siendo la candidata del PSOE a Andalucía, supone su inmolación. Lo que anunció Montero el viernes es, según Emiliano Garcia Page —socialista real—, «posiblemente el mayor ataque a la igualdad de los españoles, que sólo esperaría de la derecha más reaccionaria». Así ha sido. Lo propone ERC y lo abraza Sánchez. Todo reaccionario. Es que la izquierda es muy reaccionaria.
El equipo de Sánchez lo defiende reconociendo que políticamente «es verdad que nos complica». Solo tiene garantizado el principio de ordinalidad Cataluña. Es la tercera comunidad aportando recursos y se garantiza ser la tercera que más recibe. Discriminación positiva y privilegio a favor de la rica Cataluña. Y Sánchez dice que es de izquierdas. Sánchez nos impone a los españoles que demos un 182% más a Cataluña que a la necesitada Extremadura. Y en plena campaña electoral de Aragón, entrega mucho más a Cataluña que a los vecinos de Aragón.
«Sánchez es un tirano que castiga a los madrileños por haber elegido libremente a sus gobernantes»
En un año electoral como 2026 no se pueden tomar medidas más oportunas en favor del Partido Popular. Es obvio que Pedro Sánchez —madrileño de nacimiento—es un mal nacido. Todas sus propuestas son discriminatorias hacia Madrid. Pedro Sánchez es un tirano que castiga a los madrileños por haber elegido libremente a sus gobernantes. No a él. ¿Puede ser más fascista quien se autoproclama progresista? Quizás sea el momento de declararle persona non grata en su región de origen.
Lo que convierte en más inexplicable el movimiento realizado por Sánchez es que lo más probable es que la propuesta no salga adelante en el Congreso. El desastre para todas las federaciones del PSOE ya está hecho. La propuesta no cumple con las exigencias de Junts exigiendo el concierto económico. Podemos no puede abrazar y apoyar con su voto una propuesta tan reaccionaria y fascista como la que se presenta. Quizás ha llegado el momento para que diputados socialistas rompan la disciplina de voto. ¿Cómo van a explicar a sus votantes en sus territorios el apoyo a la propuesta? Es que el asunto catalán no es un enfrentamiento Madrid-Barcelona. Produce el mismo hartazgo generalizado en toda España que en su día provocaba «el problema vasco». Es que, si unes lo cansino de lo catalán con darles el dinero de todos, la mezcla es explosiva. Junqueras explota el sanchismo.