El manifiesto de yo solito
«El PSOE es ya un partido plenamente antisocialdemócrata, así que manifiestos como el de Jordi Sevilla llegan tarde: son tristemente póstumos»

El economista y exministro de Administraciones Públicas de España Jordi Sevilla. | Alberto Ortega (EP)
¿Qué vamos a hacer con el PSOE? Hasta los críticos andan como vaca sin cencerro. El manifiesto presentado por Jordi Sevilla es fallido: fallido en todo… salvo en una cosa, no poco importante, que diré en el último párrafo. Digo ahora a propósito que «Jordi Sevilla» siempre me ha parecido un nombre disruptivo. Algo así como Dídac Trebujena, Oriol Écija o Valentí Matalascañas. Empiezo mal, con una mención ad hominem (o, como diría Carmen Calvo, ad nominem). ¡Pero así funciono!
Los militantes del PSOE (más los votantes que le quedan, con El País y la SER) se resisten a darse cuenta de una cosa: de que su partido es ya un partido plenamente antisocialdemócrata; de hecho, la gran amenaza para la socialdemocracia en este país. Si no su matarife: un matarife con la labor cumplida. Así que manifiestos como el de Jordi Sevilla llegan tarde: son tristemente póstumos. Un estertor entrañable e inútil. Los socialdemócratas de verdad, no militantes y por ello aún socialdemócratas, solo aguardamos el hundimiento del PSOE: ese partido que ya únicamente podría ser mejorado mediante su pasokización.
Jordi Sevilla ha tenido que recordárselo a esa peña: Socialdemocracia 21 es la bandera de uno del PSOE contra el PSOE de Pedro Sánchez, que es todo el PSOE. Uno de los errores del manifiesto, además de pedirle socialdemocracia al PSOE como el que le pide peras al olmo, es decir que tras ese impulso hay «una mayoría ciudadana». No, Jordi, no. De mayoría, nanai de la China. Sois habas contadas. Con un solo dedo además, el tuyo. Dedo sobre el que pende, como cuchillo de Damocles, la amenaza yakuza de Sánchez. Te podría conceder algunos dedos más: sin que alcancen para rebasar una mano y todos yakuzables.
Lo que ha hecho el PSOE estos años es sordidísimo. Yo, que (¡como socialdemócrata antisanchista!) no votaré al PP justamente por sus pactos con Vox y me refugiaré en el voto en blanco, me siento autorizado para proclamar que el PSOE ha hecho sus pactos (y en parte sus Gobiernos) con los únicos que son aún peores que Vox: populistas y nacionalistas (independentistas todos ya, sin excluir golpistas y proetarras). Los repulsivos pactos del PP están y estarán más que legitimados: ¡se los ha legitimado el PSOE con sus aún más repulsivos pactos!
«El PSOE es tan manifiestamente antisocialdemócrata que nadie se atreve a firmar un manifiesto por la socialdemocracia»
Hay una canción brasileña tristísima y bellísima: O bloco de eu sozinho (lit.: el bloque de yo solito), en que un individuo (que existió) integra en solitario una asociación de carnaval. Así que el manifiesto de Jordi Sevilla ha sido el Manifiesto de yo solito. Desde que empecé a leer la prensa de adolescente, me aficioné a los manifiestos y a curiosear entre los «abajofirmantes». Este ha sido el primero que me he encontrado sin abajofirmantes, o con apenas un abajofirmante. Del Yo acuso inagural de Zola hemos venido a dar en este en que Jordi Sevilla podría haber prescindido de su disruptivo nombre para firmar como Zolo.
Y así llegamos a lo único para lo que ha valido el manifiesto, una utilidad no constructiva, sino destructiva, de pura denuncia. No tanto por lo que dice como por lo que ha pasado con él. La ausencia de adhesiones lo dice todo del partido que es hoy el PSOE: un partido entre unánime y de terror, con una disidencia escasa y asustada. También, si bien se mira, el PSOE es el bloque de otro yo solito: Sánchez, acariciado por miles de dedos en miles de manos dispuestas a aplaudir. El PSOE se dice socialdemócrata, pero es tan manifiestamente antisocialdemócrata que nadie se atreve a firmar un manifiesto por la socialdemocracia.