Si te llaman, vas
«El papel del Partido Popular no puede ser el de pagafantas político de los compromisos internacionales de Sánchez, que no apoyan sus socios del Congreso»

Ilustración de Alejandra Svriz.
Tras la convocatoria del presidente del Gobierno a Alberto Núñez Feijóo para reunirse en la Moncloa, se ha generado mucha polémica porque el líder del primer partido en España haya decidido acudir. Sin embargo, la institucionalidad es fundamental para la supervivencia de cualquier régimen democrático. En un sistema político hay que tener muy claro que las instituciones deben mantenerse muy por encima, e incluso al margen, de las personas que las representan. Faltaría más. De no ser así, ninguna institución de las que conocemos —y alguna tiene ya más de 2.000 años—, habría llegado hasta nuestros días. No solo en España, sino en todo el mundo.
Solo los antisistema, da igual que sean de izquierda, de derecha o de centro, son partidarios de interpretar la institucionalidad en función de quién ostenta su representación. Con ese criterio parcial y superficial, coyuntural y no estructural, se justifican las conductas que convierten a sus defensores en cómplices necesarios de la degeneración y la devaluación del sistema.
Es muy importante tener la templanza para disociar lo que es la presidencia del Gobierno de lo que es Pedro Sánchez. Por eso, si te llama el presidente del Gobierno, vas. Pero una cosa es acudir a la presidencia del Gobierno y otra muy diferente es llegar a algún acuerdo con Pedro Sánchez.
Con el líder del sanchismo no se puede pactar ni acordar nada. Incluso aunque se esté de acuerdo. Todos sabemos que lo que diga, haga, proponga, incluso lo que se calle, será falso cuando no mentira. Y si en ese momento no lo es, lo será cuando a él le convenga. Creo que lo más importante de la reunión es asistir para decirle no a todo por ser él. Por su forma de ser y por su forma de entender y hacer política.
El origen de la convocatoria es la necesidad de que el Congreso apruebe a Sánchez la presencia de tropas españolas en la fuerza internacional, garante del posible acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania. España debe ser un socio responsable de la OTAN, a pesar de Trump, y si se firma el Plan de Paz es evidente que nuestras Fuerzas Armadas deberían formar parte de esa fuerza internacional. El Partido Popular —si está de acuerdo con eso— no puede votar a favor de ninguna propuesta que Pedro Sánchez presente al respecto en el Congreso de los Diputados.
Sánchez tiene secuestrado al Congreso. Ese secuestro parlamentario no puede resolverse por un defecto de diseño del sistema que ampara que Sánchez y su banda de cómplices bloqueen la capacidad legislativa del Estado. La banda lleva tres años manteniendo a Sánchez en la Moncloa. La legislatura está terminada desde casi su inicio. El gobierno no puede legislar. Es una legislatura terminada pero no disuelta. El papel del Partido Popular no puede ser el de pagafantas político de los compromisos internacionales de Sánchez que no apoyan sus socios del Congreso.
En ese sentido, el PP deberá hacer una importante labor docente explicando su posición. Primero a sus votantes y después a las instituciones internacionales afectadas. Feijóo debería hacer una gira explicando que apoyan todos los compromisos y que, una vez que se elimine el secuestro del Congreso por el sanchismo, se encargarán de cumplir todos los compromisos internacionales de España. Es importante que se enteren en todas las instituciones que el autócrata presidente español no goza del apoyo de su Congreso y que es una anomalía democrática dentro de la UE.
«Abascal es el nuevo Pablo Iglesias. Vox hace lo mismo que hicieron y hacen Podemos, EH Bildu, PNV, Junts o ERC»
Creo que no merece la pena que Feijóo le lleve toda la batería de propuestas y reformas necesarias que deberían acordar juntos para afrontar los problemas reales de los españoles. La financiación autonómica, la vivienda, la inmigración ilegal, la inseguridad… con Pedro Sánchez no puede acordarse nada porque sencillamente lo incumplirá, lo manipulará y hará exactamente lo contrario. No merece la pena intentarlo, porque podría interpretarse como que el PP otorga a Sánchez y al sanchismo un mínimo de legitimidad. Error.
El Partido Popular es el único partido que respeta y representa la institucionalidad de España. Vox es la tercera fuerza política de España, como en su momento lo fue Podemos. Y actúa exactamente igual. Por eso, Abascal no acudió a la tribuna de autoridades en el homenaje a las FF. AA. el 12 de octubre y montó en paralelo su show para intentar dotar de relato a su populismo antisistema. Tampoco asistió a la Pascua Militar. Abascal no va a nada a lo que vayan Sánchez o el Gobierno porque no quiere legitimar al sanchismo. Pero con su actitud debilita y desgasta las instituciones españolas. Eso que buscan Sánchez y todos los radicales.
Abascal es el nuevo Pablo Iglesias. Vox hace lo mismo que hicieron y hacen Podemos, EH Bildu, PNV, Junts o ERC. Los extremos se tocan. Y los nacionalistas son miméticos. Con el desgaste institucional al que somete Sánchez a las instituciones españolas es una irresponsabilidad contribuir al mismo. Vox dice que por todo lo contrario que por lo que lo hacen los demás. Pero el resultado es el mismo. Una peor España. Una España institucionalmente débil. Una España que necesita elecciones generales y ponga a cada uno en su sitio.