The Objective
Esperanza Aguirre

Irán, el test de 'wokistas' y comunistas

«Para la izquierda que hoy sufrimos en Occidente, y especialmente en España, los ayatolas son los enemigos de Israel y de los países occidentales»

Opinión
Irán, el test de ‘wokistas’ y comunistas

Ilustración de Alejandra Svriz

Desde 1979, es decir, desde hace casi medio siglo, Irán es una república islámica, dominada por los ayatolas, que son los clérigos de más alto nivel dentro del chiísmo, que es una variedad rígida y agresiva del Islam. Esto significa que Irán es hoy, a la espera de lo que acabe sucediendo allí, un régimen teocrático, dominado por esos clérigos que durante todo este tiempo no han parado de actuar como unos dictadores especialmente brutales contra sus conciudadanos, a la vez que tampoco han parado de impulsar económica, militar y estratégicamente a cuantos movimientos terroristas de raigambre islámica han atacado a los países representantes de la civilización occidental.

Los más viejos podemos recordar cómo llegaron los ayatolas a Irán, con Jomeini a su cabeza, en 1979 para derrocar al entonces sah de Persia. Un sah que gobernaba Irán de manera autoritaria, como si fuera un monarca absoluto, que no era, desde luego, un modelo de democracia, aunque, eso sí, mantenía unas políticas exteriores acordes con las occidentales, sobre todo similares a las estadounidenses y las británicas. Y recordamos cómo Jomeini fue protegido por la Francia de Giscard y, en general, bien recibido por el mundo progre de la época.

El ayatola Jomeini apenas tardó unos meses en empezar a gobernar como lo que era, un teócrata, convencido de que el poder absoluto le venía de Allah. Eso se tradujo, desde el primer momento, en una opresión constante y total sobre las mujeres, una persecución y eliminación de los homosexuales y, una limitación inmediata de la propiedad privada.

Hace 25 años, como presidenta del Senado, me encargaron encabezar una delegación de todos los grupos políticos de la Cámara para visitar al nuevo líder iraní, el ayatola Jamenei, que quería presumir de los avances para las mujeres que se habían producido a su llegada. Es verdad que a las mujeres de nuestra delegación los hombres no nos daban la mano, pero también que nos enseñaron a las mujeres que estaban en su Parlamento y en sus Universidades.

Pero, sin embargo, como pasa en todos los regímenes totalitarios que se cargan la propiedad y concentran el poder en las manos de unos líderes fanáticos, Irán ha ido destruyéndose de manera espectacular en estos años, en todos los aspectos. Y no olvidemos que Irán es Persia, es decir, una de las civilizaciones más antiguas de la Humanidad.

«La falta absoluta de libertad ha ido unida a una espectacular decadencia económica»

La falta absoluta de libertad ha ido unida a una espectacular decadencia económica, aumentada por la obsesión de sus gobernantes de hacer de Irán una potencia militar y nuclear capaz de eliminar a Israel, que no se olvide que es el único bastión que nuestra civilización occidental tiene en Oriente Medio.

Esa tremenda crisis económica ha conducido a más de la mitad de los casi cien millones de iraníes que allí viven, a la pobreza más absoluta. Sin contar con esa otra mitad de la población que son las mujeres y que no tienen ningún derecho y están sometidas al poder arbitrario y cruel de los dictadores ayatolas.

La rebelión contra la miseria, incomprensible en uno de los países con más recursos energéticos del mundo, más la rebelión de las mujeres, hartas de llevar medio siglo oprimidas, han hecho que los ciudadanos hayan salido a la calle para pedir el final del régimen que los oprime y para conseguir instaurar allí la libertad y la democracia.

Todo empezó en el bazar de Teherán, en los días de nuestra Navidad, y llevan ya más de tres semanas luchando en las calles contra esos ayatolas sanguinarios, que están respondiendo como llevan haciendo todos estos años, con una enorme violencia, llenando las calles de miles de muertos, al tiempo que cortando, en la medida de lo que pueden, las comunicaciones con el resto del mundo (internet y espacio aéreo) para que no sepamos exactamente qué es lo que está pasando.

«La coalición sanchista-comunista-podemita-golpista-filoetarra, que presume de estar siempre al lado de los oprimidos, está callada»

Lo que sí sabemos es que ya hay varios miles de muertos (algunas fuentes no confirmadas llegan a hablar de 16.500 y las fuentes más o menos verificadas hablan de más de 5.000). Que hay mujeres que están encendiendo cigarrillos con retratos del ayatola Jamenei. Que hombres y mujeres se están jugando su vida en la lucha por su libertad contra un poder que los tiraniza desde hace casi 50 años.

Este heroico movimiento de la población iraní, que todos los que amamos la libertad estamos deseando que triunfe para que acabe esa fuente de violencia y desestabilización que es esa república islámica y criminal y para que los ciudadanos -y especialmente las ciudadanas- de ese país recuperen la libertad y con la libertad la prosperidad, está sirviendo para retratar a los comunistas y wokistas de los países occidentales.

Entre ellos a los que sufrimos en España en la coalición sanchista-comunista-podemita-golpista-filoetarra, que presumen de estar siempre al lado de los oprimidos, pero que, en este caso de Irán, están absolutamente callados sin mover ni siquiera los labios para reivindicar los derechos de los iraníes.

Como también están calladas las hipócritas universidades americanas como Harvard o Yale, y las europeas como Oxford, Cambridge, Sorbona o Complutense. O Greta Thunberg o toda la izquierda que no está defendiendo a los pobres iraníes que quieren acabar con la tiranía.

«No hay ninguna duda de que Israel y los valores de Occidente son los enemigos contra los que luchan ‘wokistas’ y comunistas de hoy»

Les ha retratado muy bien la autora de la saga de Harry Potter, J. K. Rowling, que ha escrito: «Si vosotros pretendéis defender los derechos humanos, pero sois incapaces de manifestar vuestra solidaridad con los que luchan por su libertad en Irán, habéis mostrado vuestro auténtico rostro. Os desentendéis sin vergüenza de la opresión y de las brutalidades que sufre un pueblo, siempre que sean perpetradas por enemigos de vuestros enemigos».

Porque para la izquierda que hoy sufrimos en Occidente, y especialmente en España, los ayatolas, además de haber sido los que pagaron a Pablo Iglesias cuando empezó con Podemos y, al parecer, siguen pagándole, son los enemigos de Israel y de los países occidentales. Y no hay ninguna duda de que Israel y los valores de Occidente son los enemigos contra los que luchan wokistas y comunistas de hoy.

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