El funcionario supremo
«Hay que mirar a quien eligió al ministro Puente, a él y a toda la podredumbre que hoy dirige el país. El verdadero responsable de los trenes de la muerte es Sánchez»

Ilustración de Alejandra Svriz.
Aunque afortunadamente son solo una minoría, todos hemos topado alguna vez con el típico burócrata irritado, rencoroso, sádico y odioso que compensa su mediocridad torturando a las víctimas que caen en su ventanilla como moscas en la tela del arácnido.
Una amiga arquitecta y de buena planta me contaba los horrores que le infligía un arquitecto municipal y con qué refinada crueldad torpedeaba todos y cada uno de sus proyectos. Lo peor era no poder denunciarlo, no tener ningún amparo, no ejercer derecho alguno ni para protestar. Algunos funcionarios resentidos saben hasta qué punto son intocables. Y usan su impunidad para divertirse como los gatos con los ratones que atrapan.
Es bien sabido que Sánchez elige a sus empleados más importantes en medida inversa a su mérito. Cuanto más inútiles, más alto es el cargo que obtienen. Sabe que eso los mantendrá siempre atados a sus pies. Caso paradigmático es el ministro Puente, un tipo que fue incapaz de sacar adelante la alcaldía de Valladolid y que desde hace años rige todos los transportes de este desdichado país.
Se trata de un inútil, pero ha demostrado siempre su vileza sanchista (recuerden que llamaba a Sánchez «el puto amo») y una perfecta esclavitud al jefe. De modo que haga lo que haga, o mejor aún, lo que deje de hacer, su amo lo mantendrá en el puesto. Es difícil encontrar gente más sumisa.
Aún nadie sabe qué ha podido pasar en la catástrofe del circuito cordobés, pero ya van por más de 40 muertos. Y si en algún momento se sabe cuál pudo ser la causa del desastre, tengan por seguro que los socialistas lo ocultarán como ya hicieron en el caso del apagón eléctrico, hace unos meses, sobre el que nadie se ha hecho responsable. Los socialistas no responden, por eso son moralmente superiores.
«Aún no se sabe la causa del desastre, pero lo que es seguro es que al frente de los transportes está el mayor desastre de la historia»
Lo que no podrán borrar es lo que este mentecato iba repitiendo una y otra vez, o sea, que el estado ferroviario español se encontraba «en el mejor momento de su historia». Sin duda se refería a sí mismo porque lo mejor que le había sucedido al sistema ferroviario español era tenerle a él al mando.
También es inevitable que un ministro que dice semejante memez a las puertas de la mayor catástrofe ferroviaria de la historia de España concentre todas las miradas. Aún no se sabe cuál fue la causa del desastre, pero lo que es seguro es que al frente de los transportes españoles está el mayor desastre de la historia. Él es el desastre y no hace falta mirar más allá. Aunque quizás sí. Veamos.
Un funcionario deshonesto puede hacerte la vida imposible desde su ventanuco. Puede destruir empleos y trabajo, empresas e iniciativas, hacerte perder días y meses de valioso tiempo, sin que nadie le toque un pelo. Pero es un mal que se reduce a las víctimas de ese empleado. Otra cosa es que el subordinado no esté al frente de una ventanilla sino al frente de la totalidad del transporte de España. No ha habido época peor en este país, con mayores calamidades de puntualidad, con más insoportable desprecio hacia los viajeros, con mayor número de descarrilamientos e incidentes. Y ahora han dejado un reguero de víctimas. Los trenes de la muerte son los de Puente, pero no solo de Puente.
Lo más curioso es que en cuanto han comenzado a inspeccionar las vías de la desdicha, han aparecido las empresas de la trama mafiosa socialista. No hay pantano tenebroso en este país en donde no floten las cabezas de los secretarios generales del socialismo. Lo cual no quiere decir sino una sola cosa: el verdadero culpable de la situación y de sus consecuencias es Pedro Sánchez. Así pues, ¿debemos mirar más allá de Puente? Por supuesto: hay que mirar a quien lo eligió, a él y a toda la podredumbre que hoy dirige el país. El verdadero responsable de los trenes de la muerte es Pedro Sánchez.
Algunos detalles de este monstruoso asunto van a seguir doliendo a las víctimas durante décadas.