The Objective
Santi González

De trenes y paranoias

«El ministro Puente, con esa capacidad perceptiva que tan a menudo muestra y con un micrófono delante, es tan peligroso como un mono con una navaja barbera»

Opinión
De trenes y paranoias

Óscar Puente. | Gustavo Valiente (Europa Press)

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible se defiende como un mono panza arriba. Los lectores perdonarán que me haya tomado licencia con un tópico coloquial, que habla de gato, pero es que a este hombre no lo acaba de ver uno con aspecto de felino. Y ha dicho que entre las causas del accidente de Adamuz no descarta el sabotaje, ni entre las de Rodalies, la posibilidad de un ciberataque.

No es una novedad. El 4 de mayo de 2025, domingo, 10.700 viajeros y 30 trenes de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla se vieron afectados por un robo de cable en cuatro puntos de la provincia de Toledo. Óscar Puente calificó el asunto de «un acto grave de sabotaje», asegurando que la acción fue «bastante coordinada» y que quien robó el cable en cuatro puntos clave «sabía a lo que iba» y que el escaso valor del cobre descartaba la posibilidad de un robo común y hacía más verosímil la del sabotaje. La investigación policial y judicial desmintió radicalmente a Puente al negar la posibilidad de un sabotaje y atribuir el suceso al robo común de las mafias del cobre que consiguen 7€/kg de material en el mercado ilegal.

Lo que pasa es que el ministro Puente, con esa capacidad perceptiva que tan a menudo muestra y con un micrófono delante, es tan peligroso como un mono con una navaja barbera, dicho sea sin afán de señalar, naturalmente. Un peligro añadido es que el toque paranoico que revelan afirmaciones como las citadas no son de estricto consumo interno y tienden a generalizarse entre toda la tropa sanchista. Voy a poner un ejemplo palmario. No es de una fan, como Silvia Intxaurrondo, que al término de su laudatio en Las Mañanas de la 1 agradecía al ministro de Transportes su presencia y sus respuestas, ya había sentenciado Pedro Sánchez que Puente siempre da la cara, valoración que denota el significado de asumir la responsabilidad para el yerno de Sabiniano: responder a las preguntas de un periodista en interviú o de varios en rueda de prensa. Y él, todo hay que decirlo, respondió como un caballero: «Muchas gracias porque así da gusto, poderse (sic) por lo menos explicar». Convendrán conmigo que no son frecuentes estas muestras de fair play de los políticos hacia sus entrevistadores, agradeciendo sus buenas maneras y su contribución a que las entrevistas sean algo de armonía pura, conciertos de violín.

El ejemplo es de Rosa Villacastín, una periodista con medio siglo de vida profesional a sus espaldas, que se hacía eco de acusaciones de terceros sobre las causas de los descarrilamientos a las que tan desesperadamente se agarra Puente. Así lo escribía en X: «Raro, raro, demasiados incidentes en trenes españoles. Seguidos. Curiosamente, hace unos días, un eurodiputado hablaba de ‘sabotajes de trenes’ poco después del accidente Málaga-Madrid y un sinnúmero más. Ningún periódico se hizo de eco de estas declaraciones. Raro». ¿Un eurodiputado de qué partido, señora Villacastín? ¿Hablaba de sabotajes o aportaba alguna prueba sobre la realización de los mismos? Los medios no habrán publicado sus declaraciones de ese eurodiputado, pero sí lo han hecho con opiniones que sobre la misma hipótesis ha emitido el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, que, institucionalmente hablando, tiene una consideración más elevada que cualquier parlamentario de Estrasburgo. Por otra parte, parece como si esta buena mujer quisiera expiar los años en los que ejerció de jefa de prensa de Manuel Fraga a partir de 1982. No estará de más recordar que en aquella misma época el delfín, con cargo de secretario general, era Jorge Verstrynge Rojas. No haré hipótesis sobre esta evolución acompasada en yunta; que vuelva Plutarco a añadir otro capítulo a sus Vidas Paralelas.

Ayer se produjo otra rareza: el AVE de Madrid a Barcelona sufrió una rotura de la vía en el entorno de L’Espluga de Francolí, en la provincia de Tarragona, razón que llevó a Adif a reducir la velocidad a 80 kilómetros por hora en un tramo de la línea, aunque nadie ha explicado cuál era ese tramo. ¿Será otro sabotaje? Se había anunciado para ayer la recuperación de la normalidad en Rodalies, pero en la primera hora de la tarde había seis líneas con la circulación interrumpida en algún punto.

Como se sabe, el traspaso de Cercanías a Cataluña no será completo hasta 2027. De momento gestiona el asunto una empresa mixta participada por el Gobierno Central en un 50,1% y la Generalidad en un 49,9%. Quizá sea esa mínima diferencia la que ha llevado a Illa a exigir responsabilidades a la parte mayoritaria, dimisiones a Adif y Renfe. Esto sí que es novedad: en lugar de exigir las dimisiones de Feijóo y Ayuso, un socialista que preside el Govern se las exige a empresas públicas gobernadas por otros socialistas. ¿El acabose? Como diría Mafalda, es sólo el continuose del empezose de siempre.

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