Patriotismo de pacotilla
«Antipatriota es quien como Sánchez hace la vista gorda ante la corrupción y deja el Ministerio de Transportes en manos de políticos que no tienen ni idea de gestión»

Ilustración de Alejandra Svriz.
Sánchez ha acusado a Feijóo de utilizar como rehenes a los pensionistas por bloquear el decreto de la revalorización de las pensiones; hace un par de años acusó a Feijóo de falta de patriotismo porque cuestionó en Bruselas el sistema de pensiones que proyectaba el Gobierno español.
La polémica sobre la revalorización de las pensiones es recurrente, habitual en el debate público. No hay nadie contrario a que se suban las pensiones, pero sí es frecuente que distintos organismos europeos, y la propia Airef en España, cuestionen la supervivencia del sistema español según el modelo que ha impuesto el actual Gobierno. No salen las cuentas.
Sorprende que Pedro Sánchez cuestione el patriotismo del actual líder de la oposición. Mejor dicho, sorprende que Pedro Sánchez cuestione el patriotismo de cualquiera, cuando no ha habido presidente en la España democrática que haya demostrado menos patriotismo que el actual Jefe del Ejecutivo. Tampoco anda sobrado de ese sentido su asesor y consejero Rodríguez Zapatero, origen de la casi totalidad de los males que hoy sufrimos. El principal, dar balón de oxígeno al independentismo catalán al promover la reforma del Estatut.
Labor deplorable que remató Pedro Sánchez al ponerse a las órdenes del independentismo porque lo necesitaba para mantenerse en Moncloa. Ha aceptado todas sus exigencias, fueran cuales fuesen. Resultado: una España desigual en todos los órdenes, en la que siempre llevan ventaja las comunidades con partidos de los que Sánchez depende parlamentariamente.
Es ejemplo del que ve la paja en el ojo ajeno pero no ve la viga en el propio. Nunca un presidente ha demostrado más desafecto y falta de respeto a la Constitución, nunca un jefe de Gobierno ha procedido a apropiarse gradualmente de las instituciones del Estado para manejarlas a conveniencia, ha demostrado menos respeto por las decisiones judiciales, y ha gobernado con menos respeto al Parlamento, con abuso desmedido del decreto ley o uso también desmedido de los decretos ómnibus que han utilizado algunos gobernantes anteriores, pero jamás con la desfachatez de ahora. Encima, se permite el lujo de llamar antipatriota a un político que había anunciado que votaría a favor de la revalorización de las pensiones si se tramitaba a través de un decreto que no fuera de la mano de otros inaceptables, como el que facilitaba que el fenómeno de la okupación pudiera ser equiparable al de los inquilinos de vulnerabilidad extrema.
«Es una falta de respeto para los pensionistas que el decreto del que depende su futuro, ponga en el mismo plano a jubilados y okupas»
No es ningún secreto que hay okupas y okupas, y un alto porcentaje de ellos no son personas precisamente indefensas y faltas de medios, sino caraduras que rompen la vida a infinidad de familias cuya economía depende de viviendas que pagaron con muchos años de esfuerzo. Es una falta de respeto para los pensionistas que el decreto del que depende su futuro coloque en el mismo plano a jubilados y okupas.
Feijóo y su partido no se niegan a subir las pensiones; se niegan a aprovechar un decreto-suma-de-decretos para dar vía libre al movimiento okupa, que poco tiene que ver con gente desvalida, que necesita un techo bajo el que cobijarse. Hace dos meses el PP presentó una iniciativa para que las pensiones se revalorizaran de forma automática. El Gobierno no lo apoyó. Porque no le interesa, hace política con los pensionistas. Hace política con todo.
Sánchez está poniendo toda la carne en el asador para presentar al PP como un partido con escasa sensibilidad social, que no piensa en los mayores; segundo, promueve una regularización urgente de inmigrantes que servirá a Abascal and Co. para acumular adhesiones inquebrantables entre aquellos que en los inmigrantes solo ven delincuentes o personas que se aprovechan de las prestaciones sociales que deberían ser exclusiva de los ciudadanos españoles.
«Las trampas se descubren fácilmente cuando los malos políticos se encuentran en situación desesperada, como ocurre con los sanchistas»
Las trampas son habituales en los malos políticos, y se descubren fácilmente cuando esos malos políticos se encuentran en situación desesperada, como ocurre con los sanchistas, capaces de cualquier cosa con tal de conseguir adhesiones parlamentarias a cambio de competencias… o dividir al adversario para que el más fuerte no consiga la mayoría suficiente para gobernar.
Antipatriota es el gobernante que hace la vista gorda ante la corrupción desaforada de algunos de sus más importantes colaboradores, antipatriotismo es dejar un Ministerio de Transportes en manos de políticos que no tienen ni idea de gestión ni tampoco de cuestiones técnicas, cuando es un ministerio con profesionales de bandera que han tenido que superar difíciles oposiciones. Antipatriota es el que pretende organizar un homenaje laico en contra del criterio de familiares que querían honrar a sus muertos como sus muertos desearían, en una iglesia y oficiado por sacerdotes.
Pedro Sánchez Pérez-Castejón es el antipatriota más grande que ha dado la política española.