The Objective
Santi González

Los socialistas y la banda ETA

«No es Txapote quien vota a Pedro Sánchez, sino Sánchez y su partido los que votan a en ocasiones Txapote, pongamos que hablo de la alcaldía de Pamplona»

Opinión
Los socialistas y la banda ETA

Ilustración de Alejandra Svriz.

Llegados a estas alturas comprendo que a Consuelo Ordóñez no le guste del todo la expresión «que te vote Txapote», que la derecha en general y la oposición al Sanchismo corearon como eslogan electoral desde hace un tiempo, aunque tampoco veo motivo para que esta mujer se encocore tanto con el dicho. Conste que uno también lo adoptó como propio aunque más tarde comprendió lo inapropiado, en parte, de la sentencia. No es Txapote quien vota a Pedro Sánchez, sino Sánchez y su partido los que votan en ocasiones a Txapote, pongamos que hablo de la alcaldía de Pamplona, de la que los socialistas apearon a la popular Cristina Ibarrola mediante una moción de censura en diciembre de 2023 para instalar en ella al bildutarra Joseba Asirón. 

Fueron los socialistas quienes votaron al aspirante batasuno, no al revés. Bueno, al revés también se ha dado cada vez que Bildu ha votado en el Congreso por las cosas, las propuestas y la persona de Pedro Sánchez.

De todos los infames cómplices de Sánchez, EH Bildu era el único de cuyo apoyo desconocíamos el precio, aunque suponíamos que era alto por la mansedumbre con que los antiguos batasunos les votaban. Acercamiento de terroristas presos a cárceles del País Vasco, por supuesto, distracción ante los ongi etorris a los excarcelados, naturalmente y la elaboración de parte de la Ley de Memoria Democrática que alargaba la dictadura franquista hasta finales de 1983, cuando Felipe González llevaba un año gobernando. 

Patxi López justificó pactar dicha ley con EH Bildu «por la cerrazón del PP», pero es que antes, en 2020, el PSOE de Sánchez prefirió pactar los presupuestos del 21 con EH Bildu antes que con Ciudadanos, pese a que sus votantes eran partidarios de acordarlos con Ciudadanos en un 58% e Inés Arrimadas había tendido su mano a Pedro Sánchez para pactar las cuentas. Lo que ampulosamente se llama ‘la militancia’ en el PSOE no ha tenido siempre la misma opinión. Los más memoriosos del lugar recuerdan a los afiliados socialistas, y a las afiliadas, por supuesto, gritando como un solo hombre y una sola mujer: «¡Con Rivera no, con Rivera no!»

Ayer mismo se producía otra manifestación más de esta querencia perversa de los socialistas por sus verdugos. Siguiendo el ejemplo de la jueza roja de Catarroja, se reunía la comisión de investigación de la dana para oír la declaración del líder de la oposición, a quien interrogaron los mismos tipos que en el mismo Congreso de los Diputados aprovecharon la dana y el número creciente de sus ahogados para repartirse los cargos del Consejo de Administración de RTVE en la única votación que no quisieron anular. Presidía la Comisión Carmen Martínez Ramírez, diputada socialista por Valencia.

El sectarismo de Carmen Martínez mandó callar en más de una ocasión al compareciente, lo que llevó a Feijóo a una perplejidad que tenía algo de hilarante: cómo iba a responder a las preguntas si le ordenaban callarse. «¿Qué clase de Comisión es ésta?», llegó a preguntar con un mosqueo evidente. Pero donde brilló con más potencia la presidenta fue durante la actuación del diputado de EH Bildu, Óscar Matute. El portavoz bilduetarra preguntaba al presidente popular por los ahogados de la Dana y Feijóo respondía, preguntándole por los 800 asesinados de ETA (tiraba por lo bajo): «¿Me pregunta si amparo a un presidente de una comunidad autónoma la misma persona que ampara a (Arnaldo) Otegi? Se me ponen los pelos como escarpias». A Carmen Martínez le parecían improcedentes sus respuestas y le ordenó que se limitara a responder a lo que se le preguntaba varias veces.

La valenciana ejerció al frente de la Comisión con los mismos criterios partidistas y sectarios, con los que envilece la Presidencia del Congreso Francina Armengol. Feijóo no pudo evitar mostrar una cierta retranca gallega al decirle: «Es una pena que no presida el Congreso para que el presidente y su Gobierno contesten a lo que le preguntamos».

Todo lo antedicho ya es bastante, pero aún hay más y más significativo: según acabamos de descubrir, Pedro Sánchez Pérez-Castejón pactó con EH Bildu intervenir activamente en la Unión Europea para que le sea retirada a ETA la condición de organización terrorista que se le impuso en el registro europeo de organizaciones terroristas creado tras los atentados del 11-S. Sánchez les amnistía once asesinatos de sus propios compañeros, no digamos de los 840 restantes. Este viernes se cumplen 30 años del asesinato de Fernando Múgica y el sábado de la semana que viene se cumplirán otros tantos del de Francisco Tomás y Valiente. No ha habido gobernante tan depravado, tan indigno en la España democrática. Y aun en la España anterior costaría encontrar otro con parecido nivel de infamia.

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