The Objective
Francesc de Carreras

En memoria de Pepe Tudela

«El mundo del Derecho Constitucional y la Ciencia Política ha quedado consternado por el inesperado fallecimiento de José Tudela Aranda, una persona excepcional»

Opinión
En memoria de Pepe Tudela

José Tudela | Ilustración de Alejandra Svriz

Este pasado fin de semana, el mundo del Derecho Constitucional y la Ciencia Política, especialmente el español pero también el latinoamericano, quedó consternado por el repentino e inesperado fallecimiento a los 63 años de José Tudela Aranda, una persona muy querida y singular, por muchas razones un personaje único, excepcional.

No solo fue un estudioso de las materias en las que se había especializado, publicando libros de alto nivel teórico, sino también, lo que es más raro, fue un promotor de iniciativas intelectuales en las que invitaba a participar a otros académicos y prácticos del derecho y de la política para que aportaran sus experiencias y saberes, en diálogo constante entre ellos, desde posiciones dispares, actuando él con estricta neutralidad.

Pepe Tudela, como era conocido por todos, tenía todas las condiciones personales para llevar a cabo esta tarea. Corpulento, pícnico, infatigable, por supuesto inteligente, curioso de todo y muy culto. Además de estas condiciones, desde un punto de vista psicológico, le ayudaba su temperamento: era abierto, liberal y tolerante, atendía a razones y no a pasiones, era simpático, cordial y divertido. También le gustaba comer porque sabía que alrededor de una buena mesa fluían las ideas y también las disputas civilizadas, los acuerdos y desacuerdos que conducían siempre a aprender, descubrir y pensar.

Nació y pasó su infancia y juventud en Madrid, rodeado de una familia de amplia cultura y en una casa donde abundaban los libros. Allí estudió Derecho y Ciencias Políticas, hasta que obtuvo en 1984 la plaza de letrado de las Cortes de Aragón y tuvo que trasladarse a Zaragoza, donde transcurrió el resto de su vida profesional, que ha desbordado sobradamente su estricta labor de letrado. Con vocación universitaria, es decir, impulsado por esa mezcla apasionada de saber y enseñar, se dedicó también a la academia desde distintos ámbitos.

Como letrado de la Cámara aragonesa, entró en contacto con el mundo de la política. En concreto, pudo observar de cerca a los políticos y aprender —en lo bueno y en lo malo, como es natural— del modo en que actuaban. A las tareas más teóricas de la universidad se sumó la práctica, jurídica y política, de su labor de letrado de las Cortes. Todo ello en una primera etapa.

«Fue secretario general de la Fundación Giménez Abad, fundamental para el desarrollo del derecho constitucional español»

Pero su vida experimentó un giro decisivo en 2002 cuando las Cortes de Aragón decidieron crear una Fundación en justa memoria del político popular aragonés Manuel Giménez Abad, vilmente asesinado por ETA. Desde entonces, Pepe Tudela fue el secretario general de esta fundación, el principal impulsor de sus múltiples actividades, fundamentales en el desarrollo del derecho constitucional español.

En efecto, en el zaragozano y mudéjar Palacio de la Alfajería —sede del parlamento aragonés— o en las Jornadas del Monasterio de Piedra, se han desarrollado innumerables seminarios, simposios, jornadas, congresos y congresillos, donde han expuesto su parecer los mejores especialistas en cada tema, especialmente en cuestiones que afectaban al Estado de las autonomías o al derecho parlamentario, fines específicos de la Fundación, pero también sobre muchas otras cuestiones de actualidad.

Los constitucionalistas tenemos desde siempre como punto de referencia el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales radicado en Madrid, al lado del edificio del Senado. Pero también ha sido referencia, tanto o más importante, durante los casi últimos 25 años, la Fundación Giménez Abad. Y si esto ha sido así, se debe a quien lo ha dirigido en todo este período: a Pepe Tudela.

Cuando se funda un centro de debates y estudios, nunca sabes el rendimiento que llegará a dar. Todo depende de dos factores: de quién lo dirige y de quién lo financia. Pero en realidad, el primero es el factor importante: si las instituciones y empresas que lo financian ven el creciente prestigio del centro, debido a la competencia y dedicación de quien lo dirige, siguen aportando los fondos necesarios para que el éxito no decaiga.

«Pepe nos ha dejado, sin saberlo, ni él ni nosotros, un testamento, otra joya: su último libro ‘En defensa del Estado de Derecho’»

Esto es lo que ha sucedido con esta fundación: la calidad de los materiales aportados —que pueden encontrarse en su página web, una joya del derecho constitucional— han hecho imposible que las Cortes de Aragón dejaran de apoyarlo, a pesar de los cambios en la presidencia y de las distintas mayorías parlamentarias. El tenaz Pepe Tudela tenía la autoridad suficiente para reclamar lo que la famosa fundación necesitaba para seguir su brillante andadura. Todos, absolutamente todos, la reconocían, algo insólito en este sectario mundo político de nuestros días.

Además de esta obra ingente, Pepe nos ha dejado, sin saberlo, ni él ni nosotros, un testamento, otra joya: su último libro En defensa del Estado de Derecho. Son malos tiempos en España para el Estado de derecho, lo sabemos, él también lo sabía y le preocupaba. Se propuso decir lo que pensaba y ahí está el libro, desgraciadamente su último libro. Un gran libro en el que defiende la forma de Estado en la que siempre ha creído y hoy corre el peligro de desmoronarse. Pepe era neutral en la organización de debates, pero como jurista estaba comprometido con el derecho y con el orden constitucional. No era tibio, ni cobarde: decía lo que pensaba y sabía argumentar sus razones.

Cuando un amigo se va, deja un espacio vacío que no se puede llenar… cantaba Alberto Cortez. La tristeza, la incredulidad, la amargura son notas dominantes en las conversaciones y correos de estos días con los amigos y colegas de derecho constitucional. Aún no me he hecho a la idea, aún no le tocaba, no pienso en otra cosa… hablé con él el jueves, estuve con él el miércoles… Pepe es irreemplazable, deja un vacío que no se podrá llenar.

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