The Objective
Santi González

Sánchez sabe pero no contesta

«El rehén de comunistas, golpistas, separatistas y filoterroristas acusó a Feijóo de rehén de la ultraderecha y de mentir, esparcir bulos; habló de putas la Tacones»

Opinión
Sánchez sabe pero no contesta

Ilustración de Alejandra Svriz.

El tipo que detenta el cargo de presidente del Gobierno desde que articuló una moción de censura trucha que descansaba sobre una sentencia adulterada por un magistrado amigo, invocando la necesidad de regeneración y de combatir la corrupción que reclamó en su nombre José Luis Ábalos.

Había una descompensación evidente en el reparto de los tiempos de que dispusieron el presidente, media hora para su exposición y hora y tres cuartos para su réplica, contra los 20 y los 5 minutos de los portavoces de los grupos parlamentarios. No fue ese, con todo, el principal inconveniente de la sesión de control de ayer. La cuestión mayor fue, como siempre, la inveterada costumbre del chulángano de no responder a las preguntas para tomar él la lección a los partidos de la oposición, el presidente de Vox y, muy especialmente, el líder del PP. Se suponía que el objetivo del pleno era hablar del desastre ferroviario de Adamuz, y Sánchez exigió cuentas al PP por el accidente de Angrois, el metro de Valencia, el Yak 42. La negligencia de sus 1.249 asesores no le permitió incluir la riada que arrasó el camping de Biescas y se cobró 87 víctimas en el primer verano de la Presidencia de Aznar. Como Núñez Feijóo era presidente de Galicia cuando lo de Angrois, le reprochó alguna responsabilidad en el accidente, que fue adecuadamente respondida por el líder de la oposición en su réplica: «hubo un condenado, el maquinista, por un error humano, una negligencia de ir a 190 kilómetros por hora. ¿Quién diseñó la curva de Angrois? El Partido Socialista Obrero Español».

Me bastó oírle apoyarse en la Fundación Hay Derecho para comprender que mentía. La propia Fundación mencionada protestó por la alusión inadecuada de Sánchez, que su cita del Dedómetro 2024 —en la que, según el psicópata de la Moncloa, se felicitaba a la Presidencia del Gobierno por sus nombramientos al frente de ADIF— está descontextualizada y no se refiere, como pretende Sánchez, a Luis Pedro Marco de la Peña, su actual presidente, sino a Mª Luis Domínguez y Ángel Contreras, los dos que sustituyeron entre 2021 y 2024 a Isabel Pardo de Vera, imputada por cinco delitos en la Audiencia Nacional. Los mismos que la mujer del doctor, miren por dónde.

Para descalificar a Abascal le bastó con colgarle el apelativo de «ultraderecha». El rehén de comunistas, golpistas, separatistas y filoterroristas acusó a Feijóo de rehén de la ultraderecha y a los dos de mentir, esparcir bulos; habló de putas la tacones, que dicen los clásicos de mi pueblo.

Habló Sánchez y mintió como acostumbra. Fue asombrosa su defensa de la inevitabilidad del caos «porque nuestras vías en línea recta cubrirían la distancia entre el polo norte y el polo sur». Cuando afeó a Feijóo que se «hiciera eco de ‘bulos’ de un ‘tabloide digital amarillo que se llama THE OBJECTIVE’». Es la expresión fina de la chusma que pastorea. Óscar Puente habría dicho ‘The Ojete’. Los dicterios de esta gavilla son un factor de afirmación para quienes colaboramos en este medio. Al oírles, siente uno el calorcito interior que le afirma en lo adecuado de la compañía y en la justeza de las posiciones que mantiene.

No quiso hablar de la tragedia de Adamuz, que soslayó lo que pudo y cuando se refirió a ella mintió. Se lo recordó Núñez Feijóo al mostrar desde la tribuna las 18 comunicaciones dirigidas a ADIF por los maquinistas avisando de irregularidades al pasar los trenes por el tramo donde se produciría el accidente y enumerar las instituciones que avisaron del peligro: «le avisó la comisión de investigación de accidentes ferroviarios; le avisó la Comisión Europea, el Banco Europeo de Inversiones, la Comisión Nacional del Mercado de la Competencia, la Agencia Europea del Ferrocarril, y hasta dentro de ADIF, 15 advertencias de ocho instituciones distintas. Les avisó todo el mundo, pero les dio igual y eso ha costado 47 muertos». También recomendó a continuación: «[Asumir] las consecuencias», cerrando el argumento con una hermosa muestra de wishful thinking, como si tal cosa fuera posible en un tipo de las hechuras políticas y morales de Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

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