The Objective
Juan Francisco Martín Seco

Cronos devora a sus hijos

«Sánchez hace tiempo que decidió sacrificar a sus hijos en aras de su permanencia en la Moncloa. Ahora le ha tocado el turno a Pilar Alegría en Aragón»

Opinión
Cronos devora a sus hijos

Ilustración de Alejandra Svriz.

Es conocido que la mitología griega narra la historia de Cronos, quien, teniendo en cuenta una profecía que anunciaba que uno de sus hijos lo derrocaría, para impedirlo decide devorar a cada uno de ellos nada más nacer. Sánchez se parece al titán griego y hace tiempo que decidió sacrificar y devorar a sus hijos en aras de su permanencia en la Moncloa, que es lo único que le interesa. Ahora le ha tocado el turno a Pilar Alegría en Aragón.

Cuando fue conociéndose que Sánchez pensaba situar a varios de sus ministros como candidatos en algunas comunidades autónomas, ciertos medios y periodistas pusieron en circulación un planteamiento un tanto absurdo. Afirmaban que, habiendo funcionado en Cataluña la táctica de poner de candidato a un ministro (Illa), el presidente del Gobierno había decidido repetirla en otras autonomías. Hace más de un año ya discrepé de tal teoría desde este periódico. Parece que no tienen en cuenta que la situación en Cataluña es la inversa de la del resto de las autonomías: la primera es la beneficiada por la política del Gobierno, mientras que el resto son las perjudicadas.

La finalidad de Sánchez nunca ha sido ganar las elecciones periféricas, sino controlar la organización interna de manera que no le pongan dificultades tanto en la condonación de deuda como en el concierto catalán, medidas que necesita para continuar gobernando en el Estado y en Cataluña. Para ello, Sánchez ha dado en buena medida el gobierno a los golpistas e independentistas. Beneficia a una parte de Cataluña y del País Vasco a costa del resto de España.

Para mantenerse en el poder, cada vez las píldoras son más difíciles de tragar. ¿Cómo van a ver con buenos ojos los ciudadanos de Aragón —uno de los territorios peor financiados— que se cree un sistema de financiación privilegiado para Cataluña, una de las regiones más ricas?

Es posible que entre las preferencias de Sánchez contar con gobiernos autonómicos no ocupe un lugar privilegiado. En el fondo, los que están al frente de una comunidad autónoma poseen mando por sí mismos, y dependen menos de la dirección nacional, pueden ser más independientes, lo que casa mal con el carácter autocrático del presidente del Gobierno. Muy posiblemente prefiere a una Pilar Alegría perdedora que a un Lambán ganador. Es más, en cierta manera, que el PP gobierne en las autonomías tiene para él un beneficio añadido, responsabilizar a los gobiernos regionales de todos los problemas y los fallos y equivocaciones que puedan acontecer, librándose de toda responsabilidad.

«Sánchez ha dividido España en dos bandos, los que mandan, los nacionalistas, y los mandados, todos los demás»

Hay quien afirma que la táctica de Sánchez consiste en celebrar primero las elecciones autonómicas, de modo que los ciudadanos vomiten en ellas toda su rabia y castigo al PSOE, y así no tengan inconveniente en votar a esta formación en las generales. No creo yo que a estas alturas Sánchez sea tan inocente. Tiene que asumir que en unas elecciones al Parlamento español lo que va a decidir el resultado es la política nacional, que es la que se está castigando en las autonomías. Él ha dividido España en dos bandos, los que mandan, los nacionalistas, y los mandados, todos los demás. Esa política solo le puede beneficiar electoralmente en Cataluña y en Euskadi, aunque el triunfo nunca será demasiado grande, porque siempre los soberanistas tendrán un resultado mejor. De hecho, si hoy gobierna, es gracias a esos dos territorios.

Al igual que en Extremadura, el PSOE y su séquito de comentaristas intentan desviar la atención de su desastre electoral en Aragón poniendo el centro de atención en el, según ellos, fracaso del PP, señalando la inutilidad de estas elecciones. Para este viaje no hacían falta tales alforjas. Tal planteamiento no es totalmente cierto. Es verdad que el PP no ha conseguido su objetivo, poder prescindir de Vox. Pero ha puesto sobre la mesa dos cuestiones importantes. Una, la coherencia de que si no se pueden aprobar los presupuestos, hay que disolver el Parlamento. Dos, la pendiente parece que sin retorno por la que se precipita la autodenominada izquierda, PSOE, Podemos, Sumar, etc.

Tampoco es verdad que ahora el PP dependa más que antes de Vox. Si se necesitan sus diputados, poco importa que estos sean 7 o 14. Es más, la dependencia es relativa, porque si fuese verdad que tanto el PSOE como la Chunta vieran en la llegada de la ultraderecha un verdadero peligro, se apresurarían a dar su apoyo a la investidura de un gobierno del PP en solitario. Es evidente que con Sánchez ello es impensable. Pero por eso cada vez resulta menos creíble cuando agita el fantasma de la ultraderecha. Solo está consiguiendo que esta formación política engorde más y más.

Vox también depende del PP, ya que este último es el único que puede formar gobierno, porque no creo que esté dispuesto a dárselo al PSOE o instalarse en la ingobernabilidad, lo que antes o después le acarrearía un gran coste. Por mucho que haya multiplicado por dos el número conseguido de diputados, no deja de tener tan solo el 17% de los votos y no puede pretender imponer su programa como si poseyese la mayoría.

«La llamada izquierda debería plantearse la causa de la subida de Vox, y en general de todo lo que apellidan ultraderecha»

Vox haría bien en no caer en la hibris griega, pecado de desmesura, evitar morir de éxito y olvidarse del sorpasso. Tanto Ciudadanos como Podemos lo intentaron y el resultado está a la vista. Debería fijarse especialmente en Podemos. Esta formación llegó a tener 69 diputados. Puede ser que, aunque aparentemente ambos partidos estén situados en las antípodas del arco ideológico, su parecido en la forma de actuar sea muy acusado. No sé si el cielo se tomará por asalto, pero los ciudadanos antes que nada quieren tranquilidad y seguridad, y huyen de las epopeyas.

La llamada izquierda debería plantearse la causa de la subida de Vox, y en general de todo lo que apellidan ultraderecha. Desde hace ya bastantes años, abandonaron (también los que se creen comunistas) la ideología socialdemócrata para refugiarse en una mistura doctrinal identitaria, etiquetada abusivamente de defensa de los derechos humanos, conglomerado de feminismo, ecologismo, apoyo indiscriminado a la LGTBI, desregulación total de la inmigración e incluso protección de todo lo marginal por el simple hecho de serlo.

En todo ello, qué duda cabe, hay muchos elementos positivos, pero dejan de serlo tan pronto como se convierten en un dogma que hay que aceptar en su totalidad, sin poder discutir ninguno de sus planteamientos, aun cuando algunos de ellos entren claramente en contradicción con la propia legalidad, con la equidad y con los derechos sociales. Surge una dictadura doctrinal cercana al macartismo que se dedica a anatematizar cualquier discrepancia. Resulta difícil de creer que aceptaríamos de nuevo las denuncias anónimas propias de la Inquisición.

El fenómeno no es exclusivo de España, se ha hecho tangible en otros muchos países y en las instituciones europeas. Todo ello es campo abonado para que surjan y engorden formaciones de ultraderecha y que incluso ocupen espacios electorales que antes eran propios de la izquierda. El Partido Popular Europeo (aunque parcialmente) se ha deslizado también por esta pendiente al pactar con lo que queda de la socialdemocracia europea, lo que da la oportunidad a Vox a identificar, aunque sea torticeramente, al PP con el PSOE.

«El coqueteo con golpistas y herederos de ETA no puede por menos que enervar a gran parte de la población»

En España, no obstante, se ha producido un fenómeno que no se da en ningún otro país europeo. Sánchez cabalgando a lomos del independentismo y de los filoetarras, y arrastrando con él a toda la supuesta izquierda. Ese coqueteo con golpistas y herederos de ETA no puede por menos que enervar a una gran parte de la población, e inclinarla a votar a la opción que piensan que se opone más frontalmente al sanchismo.

Sánchez y sus adláteres llevan siete años comprando la permanencia en el poder con cesiones políticas y recursos públicos a los soberanistas del País Vasco y Cataluña. Es lógico que los ciudadanos de las otras comunidades vean con muchos recelos, si no es con total oposición, toda esta trayectoria y las medidas que se anuncian para el futuro. No es extraño, por tanto, que los candidatos territoriales se sientan víctimas de esta epopeya, pero son incapaces de rebelarse frente al puto amo. Cronos devora a sus hijos, pero no parece que surja ningún Zeus. La izquierda va a quedar hecha unos zorros.            

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