The Objective
Pilar Cernuda

Maniobra contra el rey Juan Carlos

«Sánchez siempre encuentra voluntarios para lanzar dardos contra la Corona. Pero si el golpe del 23-F fracasó fue porque el Rey se puso al frente de la manifestación»

Opinión
Maniobra contra el rey Juan Carlos

Ilustración generada mediante IA.

Hay una expresión muy española que viene a cuento: le salió el tiro por la culata. Pues a Sánchez le ha salido el tiro por la culata al desclasificar los documentos del 23-F.

Pocos dudan de que la intención del presidente de Gobierno cuando anunció esa desclasificación era dar una nueva estocada al rey Juan Carlos. Sabe Pedro Sánchez que siempre encuentra voluntarios en el sanchismo y en sus socios para lanzar dardos contra la Corona. Personajes que, como tantos otros que utilizan datos que no resisten la menor revisión, siguen empeñados en ver al Rey Juan Carlos como promotor de una intentona golpista. Intentona que, si fracasó, fue porque el Rey Juan Carlos se puso al frente de la manifestación.

Gracias a que impartió órdenes telefónicas a los generales que se sumaron al golpe, gracias a los militares leales a la Constitución —que los hubo—, y gracias al discurso tardío del Rey, los primeros desistieron de continuar con el golpe de Estado. Discurso tardío, no por dudas del Rey, una de las insidias que se propagaron los días siguientes, sino porque el equipo de RTVE enviado a La Zarzuela para grabar el discurso tardó mucho en llegar, obligados a dar rodeos para evitar ser bloqueados por algún grupo golpista. Por si no lo saben, junto a Prado del Rey existía, y creo que aún existe, un importante acuartelamiento. Y poco después del asalto al Congreso, los despachos de los directivos de RTVE se vieron las caras con uniformados, metralleta en mano que les daban instrucciones de obligado cumplimiento.

Si alguien esperaba grandes revelaciones de esos documentos, es que no se ha tomado la molestia de estudiar la reciente historia de España. Cosa que no sorprende, porque gran parte de la sociedad actual, que cree que donde se aprende es en las redes sociales, no en los libros, no tiene ni idea de cómo se gestó el golpe de Estado del 23-F, quiénes lo prepararon, qué era el segundo golpe, qué políticos con su irresponsabilidad creyeron que era posible un golpe democrático y qué otros se situaron donde debían situarse, al lado de la Ley. Muchos de ellos pensaron que vivían los últimos minutos de su vida. Así fue la historia que ahora se intenta tergiversar.

En los 45 años transcurridos, docenas de expertos, investigadores, historiadores y periodistas han estudiado lo que sucedió. Se han entrevistado con los que neutralizaron el golpe y también con los que los impulsaron. Han hablado con dirigentes del CESID y del CNI, incluido el polémico coronel Cortina, y han seguido el día a día del juicio militar que se celebró a puerta abierta. Eran tiempos de luz y taquígrafos, no como los de ahora. En muchos aspectos, y da pena decirlo, el tiempo pasado fue mejor. Y porque había luz y taquígrafos y posibilidad de acudir a las fuentes directas y a documentos de todo tipo, se sabía prácticamente todo sobre el 23-F. A la hora de escribir estas líneas se han publicado ya algunos de los documentos desclasificados, y nada sorprende, no hay nada nuevo.

«Ni siquiera sus errores posteriores pueden borrar lo mucho que se le debe»

Incluido el papel del Rey Juan Carlos, de ahí la contundencia con la que se expresó Felipe González en la presentación de la reedición del libro de García Pelayo, el expresidente del Tribunal Constitucional, republicano, que también pone negro sobre blanco cómo D. Juan Carlos abortó el golpe.

Un Rey con episodios poco ejemplares en su biografía, sería ridículo negarlo, pero que ha trabajado por democratizar su país con un empecinamiento heroico y la colaboración de un puñado de hombres y mujeres a los que gran parte de los políticos de la extrema izquierda actual, la extrema derecha y gran parte del sanchismo, mencionan con aires de suficiencia, cuando no de desprecio. Qué más quisieran presentar una biografía que recogiera la décima parte de lo que aquellos hicieron por los españoles.

Duele que, en el acto conmemorativo de la Constitución que se celebró días pasados en el Congreso, nadie pronunciara el nombre de D. Juan Carlos. Fue el principal impulsor de esa Constitución, fue quien se empeñó en que las primeras elecciones fueran con el PCE legalizado y la primera legislatura fuera constituyente. Ni siquiera sus errores posteriores pueden borrar lo mucho que se le debe. A él, y a quienes le acompañaron en aquella hermosa y valiente aventura.

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