El asombroso Zapatero
«Martínez-Maíllo estuvo espléndido y acorraló a un Zapatero desnortado que ocultó pudorosamente la verdad sobre los asuntos que se le plantearon»

Ilustración generada mediante IA.
Ya sé que ayer me había despachado sobre ese fenómeno que nunca debió llegar a presidente del Gobierno, parajodas de la historia, pero es que durante su comparecencia en la Comisión del Senado superó las prevenciones de cualquier espectador medianamente escéptico en todas las respuestas que dio a los interpelantes, o quizá sería mejor decir al interpelante, porque en realidad solo hubo uno: Fernando Martínez-Maíllo, que dio una lección práctica de cómo deben afrontarse estas labores: con información, trabajo previo y decisión a la hora de afrontar el lance.
Si me permiten la anécdota taurina, algo parecido a lo que respondió Joselito El Gallo cuando le preguntaron por las cualidades que requería el toreo, y respondió que hacía falta tener acopio de las tres ‘b’: Balor, bista y buevos.A él no le debía faltar ninguna de las tres, como acredita su relación amorosa con Encarnación López Júlvez, conocida en el mundo del arte como ‘la Argentinita’. El Gallo murió en 1920 en la plaza de toros de Talavera de la Reina, tras ser corneado por el toro ‘Bailaor’. He conocido la sorprendente historia de esta mujer, en el asombroso libro que Pedro Corral ha escrito sobre los cómicos españoles y su posición en la guerra civil. Esta mujer, después de enviudar, volvió a emparejarse con otro torero, Ignacio Sánchez Mejías, inmortalizado por García Lorca a las cinco en punto de la tarde, que murió 14 años más tarde en la plaza de Manzanares. Ignacio, que era cuñado de Joselito, sabía colocar mejor las ‘v’, pero tenía las mismas virtudes que su antecesor en el corazón de la Argentinita.
Volviendo al tema, Martínez-Maíllo estuvo espléndido y acorraló a un Zapatero desnortado que ocultó pudorosamente la verdad sobre los asuntos que se le plantearon, cuando no mintió descaradamente, lo cual, independientemente de todos los asuntos por los que fue preguntado, podría ser por sí mismo un motivo de procesamiento. Hubo diálogos y respuestas sorprendentes, como su confesión de la relación de amistad con el conseguidor de Plus Ultra, la ruinosa aerolínea que fue subvencionada por el Consejo de Ministros con 43 millones de euros malversados voluptuosamente por esa decisión del Ejecutivo. Bueno, pues su amigo Julio Martínez, que tenía como único cliente a Plus Ultra, lo había contratado él como proveedor y al que él había metido en el mismo lote a sus hijas. Entre él y las góticas habían percibido casi 700.000 euros, mientras el proveedor de los proveedores, el ‘becario’ Sergio Sánchez, que copipasteó los informes escritos, solo cobró 18.000.
La mano de obra siempre ha estado muy puteada, también en la España socialista. El resultado del análisis de la IA al informe que mostró Maíllo era demoledor: un corta y pega procedente de internet con declaraciones públicas de fuentes de la OMS tan copiadas como la tesis de Sánchez. «Informe de fuentes abiertas», gritaba un Zapatero congestionado, que remató: «Hay otros que no hacen informes y los cobran». «Diga quiénes», replicó su interpelante, pero ahí no quiso entrar. «Ya sabe usted quiénes son». Con todo respeto, yo también, mi señor Zapatero. Fue el PSOE, cuando creó unas empresas ficticias, Filesa, Malesa y Time Export, con las que facturaba a los bancos por servicios que no prestaba. Afortunadamente, al BBV se le murió Pedro Toledo, que fue un excelente chivo expiatorio para cargar con el mochuelo.
«Lo de Zapatero no presenta buena cara para cuando le pregunte un juez por los mismos hechos»
No puedo resistir la tentación de arremeter contra la senadora popular, Alicia García: «¿Usted está segura de que cuando uno se reúne con un delincuente es un delincuente? ¿Lo ratifica usted?» No sabría yo qué responderle, pero todos los portavoces de su partido, empezando por Pedro Sánchez y sus cómplices —socios los llama él—, se han hartado de publicar una foto de Feijóo de hace 30 años en compañía de un tipo, Marcial Dorado, que después resultó ser narcotraficante. Ha sido la foto más aireada por el PSOE en todas las campañas electorales desde 2009, que fue la primera vez que la sacaron a la luz. Por otra parte, debería plantearle esa cuestión a Patxi López y otras criaturas de parecido rasero intelectual, que se han hartado de repetir un refrán alemán que dice: «Si en una mesa hay un nazi y diez personas que lo respetan, en esa mesa hay once nazis».
Todo huele a podrido en la Dinamarca del PSOE, y lo de Zapatero no presenta buena cara para cuando le pregunte un juez por los mismos hechos. O va p’alante o tendrá que echarle una manita Cándido Conde-Pumpido.