El valle de la reconciliación
«Hay que rogar al Papa, que vendrá a España en junio, que use la potestad que tiene sobre la Basílica para evitar la profanación que planean Sánchez y Bolaños»

Ilustración de Alejandra Svriz
Aunque este asunto no esté hoy en la más candente actualidad, somos muchos los españoles que vivimos con preocupación, asombro y tristeza las maniobras del Gobierno de Sánchez, el Gobierno del Muro, para destruir el Valle de los Caídos, por un procedimiento que llaman «resignificación».
Para llevar a cabo su proyecto de resignificación del Valle de los Caídos, el Gobierno de Pedro Sánchez se apoya en un documento firmado por el cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, con el que pretende defender ante los tribunales que la Iglesia respalda ese proyecto y así legitimar su actuación sobre la Basílica.
Con esa firma del arzobispo de Madrid, el Gobierno se considera legitimado para iniciar los trámites necesarios para intervenir en el Valle de los Caídos, incluso en el interior de la Basílica, pese a la inviolabilidad de los templos católicos y a los acuerdos con la Santa Sede que reconocen a la Iglesia la potestad exclusiva sobre los espacios sacralizados.
El texto establece que «en el interior de la Basílica se conservará como espacio destinado al culto la zona que ocupa el altar y las bancadas adyacentes», una delimitación que permitiría al Ejecutivo llevar a cabo intervenciones en el resto del templo. Aún va más lejos al señalar que «el resto de los espacios del interior de la Basílica (vestíbulo, atrio, nave desocupada y cúpula) no están destinados al culto y podrán ser objeto de intervenciones de naturaleza artística y museográfica para la resignificación». Entre estos espacios se incluye incluso la Capilla del Santísimo, lo que implica que el Gobierno se atribuye la capacidad de intervenir en lugares de alto valor religioso, artístico y simbólico, como la cúpula situada sobre el altar o el entorno del sagrario.
Sobre este documento hay que hacer unas necesarias puntualizaciones. Para empezar, que el cardenal de Madrid no tiene jurisdicción sobre la Basílica, que por ser pontificia depende directamente de la Santa Sede, es decir, del Papa.
«La ideología y los objetivos políticos del sanchismo chocan frontalmente con todo lo que hay en el Valle y lo que significa»
Pero es que, además, el cardenal Cobo, tras la firma, se ha ido dando cuenta de todas las trampas que se esconden detrás de ese texto, que, utilizado por los sanchistas que quieren acabar con la reconciliación de los españoles, puede convertir el Valle de los Caídos en justo lo contrario de lo que la mayoría de los españoles, empezando por los cristianos, quieren que siga siendo.
Intuimos que lo que Sánchez y los suyos de verdad querrían hacer con la Cruz, las estatuas, la Basílica, el altar, el convento de los benedictinos, el cementerio de los muertos en la Guerra Civil y la hospedería es destruirlos. ¿Que por qué intuimos esto? Es muy fácil contestar: porque la ideología y los objetivos políticos del sanchismo chocan frontalmente con todo lo que hay en el Valle y lo que significa.
No pueden soportar que el Valle sea un símbolo de la reconciliación de los españoles después del terrible enfrentamiento de la Guerra Civil. Pero es así, no soportan la reconciliación, que fue el eje de la Constitución del 78, que, sin disimulos, todos los socios de Frankenstein quieren cargarse. Nada más terminar la guerra, en 1940, el Valle se concibe con la idea de buscar el abrazo de todos los españoles, en la línea del famoso discurso de Azaña en el que pedía que a los españoles les uniera la búsqueda de «paz, piedad, perdón».
Como tampoco pueden soportar que allí haya una comunidad de la Orden de San Benito, la orden monacal más antigua de la Cristiandad, que con el lema ora et labora lleva 1.500 años siendo una de las columnas vertebrales de la Iglesia Católica.
«Si hay algún símbolo que se salga de lo que tiene que ser el abrazo de todos los españoles, me parece muy bien que desaparezca»
Y, sobre todo, lo que no soportan es el cristianismo, uno de los pilares de la civilización occidental. Civilización que, para los neocomunistas y wokistas de Podemos y ya para los sanchistas, tan neocomunistas y wokistas como ellos, es el principal objetivo a destruir.
¿Qué quieren resignificar, el significado de la Cruz, el de la abadía, el de los benedictinos, que todos los días rezan por el eterno descanso de todos los que murieron en esa Guerra, fueran del bando que fueran?
Por supuesto que si hay en el valle algún símbolo o dato que se salga de lo que tiene que ser el abrazo de todos los españoles, me parece muy bien que desaparezca inmediatamente. Pero la cruz, aunque a los sanchistas y asociados les moleste, es y ha sido siempre el símbolo de la paz, la piedad y el perdón.
Por eso creo que hay que rogar a S. S. el Papa León XIV, que vendrá a España el próximo mes de junio, que utilice la potestad que tiene sobre la Basílica para evitar la profanación que proyectan Sánchez y Bolaños.