The Objective
Álvaro Nieto

Un caballero del periodismo

«Raúl del Pozo estuvo muy vinculado a TO y a su editora, Paula Quinteros. Fue parte de un pequeño grupo de personas que siempre creyó en nuestro proyecto»

Opinión
Un caballero del periodismo

Raúl del Pozo. | EP

Ha muerto Raúl del Pozo este 10 de marzo y el periodismo español, ya de por sí maltrecho, ha perdido a uno de sus maestros. Maestro en el noble oficio de contar cosas, de cincelar columnas con una prosa rotunda y descarada. Con casi 90 años a sus espaldas, Del Pozo era por encima de todo un periodista libre, insobornable en un mundo en el que lo cómodo es dejarse llevar por los cantos de sirena.

Decenas de periodistas criados a sus pechos nos contarán estos días miles de anécdotas de su vida, especialmente sus compañeros de El Mundo, donde recaló en 1991 y donde le encargaron la complicada tarea de coger el relevo del mítico Paco Umbral en la última página.

Por desgracia, yo solo le traté durante los últimos años, pero estoy en la obligación de escribir este artículo para agradecerle, aunque sea de forma póstuma, el enorme respeto que sentía por mí y por el periódico que tengo el honor de dirigir.

Aunque quizás muchos no lo sepan, Del Pozo estuvo fuertemente vinculado a THE OBJECTIVE y en particular a su editora, Paula Quinteros. Él formaba parte de un pequeño grupo de personas que siempre creyó en nuestro proyecto, desde el minuto cero y con una confianza casi ciega.

Como miembro de ese selecto grupo, el maestro siguió de cerca los pasos de TO, celebrando como propios todos nuestros éxitos. Yo solía coincidir con él cinco o seis veces al año, fundamentalmente en los almuerzos organizados por nuestra amiga Chon… y siempre que me veía me repetía que habíamos logrado hacer «el mejor periódico de España».

Lo seamos o no, lo cierto es que Raúl nos lo decía de corazón, porque sabemos que no era dado a regalar los oídos. Por eso tanto Paula como yo estamos consternados, abatidos de dolor, por haber perdido a un maestro, a un compañero y a un referente que con tanto cariño nos trató siempre. Estaremos eternamente agradecidos. Descansa en paz, Raúl, que te lo has ganado.

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