The Objective
Esperanza Aguirre

El 'No a la guerra' de Sánchez

«El único principio al que es siempre fiel es el de mantenerse en el poder caiga quien caiga y cueste lo que cueste. Y si ese poder es absoluto, mejor»

Opinión
El ‘No a la guerra’ de Sánchez

Ilustración de Alejandra Svriz

A estas alturas, cuando el yerno de Sabiniano lleva ya casi ocho años en el Palacio de la Moncloa, dando de lado al Rey de todos los españoles e intentando acabar con la separación de poderes para actuar como un autócrata, todos los que tenemos un mínimo de espíritu crítico sabemos que su carencia de principios morales y políticos es absoluta.

Más aún, sabemos que el único principio al que es siempre fiel es el de mantenerse en el poder caiga quien caiga y cueste lo que cueste. Y lo demostró cuando, para hacerse con la Secretaría General del PSOE, primero intentó hacer trampas en la urna, y luego se puso al mando de la banda del Peugeot, organización que ya sabemos que estaba formada por sus íntimos, que ya han pasado todos por la cárcel porque existen fundadas sospechas de que son unos delincuentes.

Y después, cuando de la mano de Margarita Robles se hace con el poder (Leguina dixit), empieza a hacer promesas que luego incumple sin el menor reparo. Ahí tenemos su declaración de que no podría tener nunca a Podemos en su Gobierno porque él, como la mayoría de los españoles, incluyendo a los de Podemos, no podría dormir, para acabar formando Gobierno con ese partido comunista-bolivariano. O la de que estaba dispuesto a decir decenas de veces que jamás pactaría con Bildu, por ser un disfraz de ETA, para terminar uniéndose a ese grupo de manera tan intensa que hoy los filoterroristas son los socios más fieles de los sanchistas. Parecen olvidar que esos fieles socios son los herederos de los que, entre las casi 900 personas que asesinaron, por lo menos 12 eran cargos públicos socialistas.

En resumen, que no tiene principios lo sabemos todos. Y, por supuesto, los que mejor lo saben son esos sanchistas que usufructúan parcelas del poder que él, el todopoderoso marido de Begoña, les entrega. Desde Bolaños a Albares y desde Marichús Montero a Óscar Puente, pasando por Óscar López y Conde Pumpido.

Por eso, todos sabemos que, cuando proclama solemnemente que quiere ser fiel a un principio moral, lo único que de verdad quiere es buscar la rentabilidad que esa solemne proclamación puede proporcionarle para su único objetivo: conservar el poder, y mejor si es absoluto. (Una prueba de esto la tenemos en su negativa a comparecer en el Senado, donde lleva dos años sin aparecer).

«Proclamar ese ‘no a la guerra’ es el resultado de las maquinaciones de los centenares de asesores que tiene en la Moncloa»

Y esto acabamos de verlo con nitidez cuando, ante el terrible conflicto desatado en Irán, ha dicho que, pase lo que pase, él dirá siempre «no a la guerra».

Tengo fundadas dudas de que sepa bien lo que se encierra detrás de la palabra «guerra», y muchas más dudas de que sepa lo que han sido las guerras desde que el mundo es mundo. Más bien creo que proclamar ese «no a la guerra» es el resultado de las maquinaciones de los centenares de asesores que tiene en La Moncloa, dedicados en exclusiva a elaborar argumentos y trampas para que no se le escape el poder.

Estos asesores están encabezados por el especialista máximo en la utilización de la mentira como arma política, el jefe de su gabinete y autor de una tesis titulada La ética del engaño (que, increíblemente, no figura en Wikipedia), que es la declaración más nítida de cuál es la orientación que tendrán sus consejos. Pues bien, tras los escandalosos fracasos electorales en Extremadura y Aragón y los previsibles en Castilla y León y Andalucía, prólogo del que puede sufrir en las próximas elecciones generales, estos consejeros monclovitas han buscado cuatro palabras, que no se sabe bien lo que significan, pero que suenan muy bien y que, además, tienen fama de haber sido clave para echar del poder al PP en 2004.

Porque, ¿puede haber alguien al que le guste la guerra? Evidentemente, no. El problema se presenta cuando alguien te ataca: ¿debes dejarte atacar y rendirte sin luchar? Y si contestas a esos ataques, ¿estás diciendo sí a la guerra?

«Irán está en el origen de los grupos terroristas más sanguinarios contra los países que compartimos la civilización occidental»

El sanchismo ya sabemos lo que ha hecho cuando los etarras han atacado a España: antes de enfrentarse a ellos y luchar hasta descubrir quiénes han sido los autores de todos esos centenares de asesinatos que permanecen sin resolver, ha preferido darles la razón y hacerles sus socios más cercanos. ¿Es ese su no a la guerra?

Y cuando todo el mundo sabe que el régimen de los ayatolás de Irán está en el origen de los grupos terroristas más sanguinarios contra los países que compartimos la civilización occidental, empezando por Israel, ¿hay que permanecer quietos o incluso unirse a ellos, apoyando a ese brazo armado de Irán que es Hamás, que agradece a Sánchez su postura, o hay que hacer todo lo posible por acabar con ellos?

Y si encima sabemos que Irán está a punto de tener armas nucleares y que sus fanáticos dirigentes no dudarían en utilizarlas contra los países que no les obedecen, o dárselas a alguna organización terrorista para que lo haga por ellos, ¿hay que estarse quietos y dejarles que tengan esas armas o tratar de destruirlas?

¿También hay que estarse quietos cuando a una chica la matan por no llevar bien puesto el velo que los clérigos que mandan en esa dictadura obligan que lleven las mujeres?

No sé si Estados Unidos e Israel podrán acabar victoriosos en las operaciones que han iniciado para acabar con la amenaza de Irán, pero que tienen toda la razón del mundo para intentarlo no me cabe la menor duda. Como que, con esas operaciones, están protegiéndonos a todos los países occidentales que, aunque algunos no quieran reconocerlo, estamos amenazados por ese terrorismo que allí, en Irán, tiene su origen.

Publicidad