Cuba: el test para que se retraten los sanchistas
«Sánchez no sólo está en el poder gracias al apoyo que le ofrecen los que luchan para evitar la libertad en Cuba, sino que cada vez está más cerca de sus posiciones»

Imagen generada por IA.
El que ha sido nada menos que vicepresidente del Gobierno de España, Pablo Iglesias, acaba de irse a Cuba para apoyar sin reservas la brutal dictadura comunista que sufren los cubanos desde hace 67 años y para evitar que ese país hermano recupere la libertad y la democracia.
Se ha ido a un hotel de lujo, por lo que es posible que no haya podido ver lo que, a pesar de la total censura que ese régimen aplica a los medios de comunicación, hemos visto todos: unas calles asquerosas, rodeadas de edificios en ruinas, llenas de basura, sin luz eléctrica y con ciudadanos pobrísimos, malamente vestidos, que imploran ayuda porque, literalmente, no tienen qué comer.
Ese espectáculo tremendo, que encoge el corazón a cualquier persona con un mínimo de sensibilidad, es el resultado de la aplicación de los principios del comunismo, del marxismo-leninismo, que Fidel Castro hizo suyos y ha llevado hasta sus últimas consecuencias, que son el hambre, la miseria y la desmoralización total por no hablar de la tiranía y la violencia contra los ciudadanos para impedir que levanten la voz.
Que el comunismo, además de acabar con «el bien más preciado» (Cervantes dixit) del hombre, que es la libertad, conduce a la miseria y a la tragedia económica está más que demostrado en la realidad. Se pudo ver con nitidez cuando, en 1989, cayó el Muro de Berlín y quedó claro que la libertad y la economía de mercado de la Europa Occidental habían sido infinitamente más eficaces para promover la prosperidad de todos los ciudadanos que la dictadura comunista. Y el fracaso no era sólo económico, sino cultural, medioambiental, etc.
La trayectoria de la Cuba comunista se resume en esas imágenes de los pobres cubanos, que, a oscuras, suplican algo para comer. Y nos lleva a recordar que, desde que llegó Fidel, unos 2,7 millones han huido de la isla, es decir, que más del 20% de los cubanos viven hoy fuera de su patria. Y que entonces el PIB per cápita cubano era similar al español, y hoy el español es cuatro veces mayor que el cubano.
«Lo que es terrible y todavía más trágico es que esos comunistas sean hoy los que sostienen en el Gobierno de España a Sánchez»
Pero esa contundente realidad es despreciada sin vergüenza por pijoprogres, como Iglesias o la deprimente activista Greta Thunberg, que, desde el lujo de volar en business y del hotel en que se hospedan, apoyan la dictadura que condena a la pobreza extrema a todos los cubanos, salvo, claro está, a los dirigentes comunistas, todos ellos millonarios.
Pero que los comunistas presuman de serlo, a pesar de que ha quedado absolutamente demostrado que su ideología es siniestra porque lleva consigo la pérdida de la libertad y el triunfo de la miseria, ya no nos sorprende a nadie. Lo que es terrible y todavía más trágico es que esos comunistas sean hoy los que sostienen en el Gobierno de España a Sánchez, que ha hecho suyos muchos de los objetivos de ese comunismo que hoy defienden en España los de Podemos, su disfraz Sumar o los totalitarios de Bildu. Todos ellos, por cierto, presentes también en Cuba, como Iglesias, dispuestos a hacer lo que haga falta para impedir que los cubanos recuperen la libertad.
Sánchez es, aunque haga todo lo posible por disimularlo, heredero de la socialdemocracia europea, que se caracterizó, desde el final de la II Guerra Mundial, por su anticomunismo. Entre otras razones, porque su líder máximo, Willy Brandt, veía en directo lo que los comunistas estaban haciendo en la mitad de Alemania con la que se habían quedado. Y veía que el Muro lo habían construido para evitar que sus súbditos —no tenían la condición de ciudadanos— huyeran. Como han huido tantos cubanos y como han huido ocho millones de venezolanos (más del 25% de la población de ese país) de la dictadura comunista del chavismo.
Pues bien, este Sánchez hoy, no sólo está en el poder gracias al apoyo que le ofrecen los que luchan para evitar que la libertad llegue a Cuba, sino que cada vez está más cerca de las posiciones de esos socios, que, sin complejos, se declaran enemigos de la libertad, como ahora Iglesias y sus correligionarios. Junto a otros que, además de odiar la libertad, han hecho del odio a España el objetivo de todas sus políticas.
«Basta ya de esa dictadura castrista cuyo balance es el de una terrible catástrofe política, económica y moral»
Cuba se ha convertido en estos momentos en un esclarecedor test para que se retraten los políticos españoles. Acabar allí con la dictadura de los que hoy son el modelo de los socios que mantienen en el poder a Sánchez y recuperar la libertad —empezando por la de expresión e información— y la propiedad, tiene que ser el objetivo de todo español decente.
Basta ya de esa dictadura castrista cuyo balance es el de una terrible catástrofe política, económica y moral. Que ha reprimido de manera absoluta las libertades civiles más elementales, como las de asociación y expresión, que ha fusilado a miles de compatriotas, que, durante décadas, ha perseguido a los homosexuales con una saña especial, y que ha llenado cárceles y psiquiátricos con cualquiera que se atreva a levantar la voz contra esa tiranía.