The Objective
Santi González

La contaminación de la Korrika

«Si es el nacionalismo incruento, cuela la independencia; si es el que se expresa con sangre, es a favor de los terroristas presos, es decir, de la causa de ETA»

Opinión
La contaminación de la Korrika

Ilustración generada mediante IA.

La Fundación Fernando Buesa y COVITE han pedido a las instituciones vascas y navarras la retirada de todas las subvenciones y ayudas que vienen dispensando a AEK (Alfabetatze Euskalduntze Koordinakundea) para la organización de la Korrika durante las 24 ediciones que se han celebrado de esta carrera por etapas en favor del euskera, al decir de los convocantes. ¿La razón? Que la Korrika no es en fondo otra cosa que una herramienta de propaganda del terrorismo etarra. Según un comunicado conjunto de las dos organizaciones: «Mezclar la legítima defensa de una lengua con el apoyo a quienes cometieron asesinatos y otros crímenes terroristas es indecente, inmoral y profundamente ofensivo para las víctimas del terrorismo y para cualquier sociedad democrática», han dicho, con la razón rebosando en cada una de las palabras. El nacionalismo siempre cuela alguna finalidad particular en reivindicaciones aparentemente generales. Si es el nacionalismo incruento, cuela la independencia; si es el que se expresa con sangre, es a favor de los terroristas presos, es decir, de la causa de ETA.

Los corredores han enarbolado a manera de estandartes fotografías de 38 terroristas. El discurso final en la última etapa de la marcha celebrada en Bilbao el pasado domingo se encargó a siete jóvenes, uno de los cuales es Aitzol Gil de San Vicente Pla, hijo de David Pla, el dirigente etarra que posó, entre otros dos igualmente encapuchados, para dar a conocer en rueda de prensa el cese definitivo del terrorismo en la banda. Los otros seis son igualmente militantes y afines a EH Bildu. Caprichos de la mano inocente. 

Este año se ha producido la baja de los socialistas en el apoyo a la carrera. La causa ha sido la exclusión del sindicato CCOO, excluido por AEK, por las acciones legales desarrolladas por Comisiones contra el perfil de euskera exigido en algunas ofertas públicas de empleo, por considerarlo desproporcionado. La marcha de este año ha proporcionado a los socialistas motivos específicos para darle la espalda en todas las ediciones venideras. Tres de las fotopancartas con retratos de terroristas eran las de Txapote, Jon Bienzobas e Iñaki Krutxaga, asesinos de los socialistas Fernando Múgica Herzog, Francisco Tomás y Valiente y Ernest Lluch, respectivamente. La protesta socialista ha sido hecha con la boca pequeña, marca de la casa. Mientras hacían sus aspavientos por la expulsión de Comisiones y Chivite se quejaba por las fotos de los etarras, Eneko Andueza justificaba la participación en la Korrika de cinco alcaldes guipuzcoanos de su partido, que encabezaron la marcha al paso por sus pueblos. Eran los primeros ediles de Irún, Eibar, Zumárraga, Lasarte-Oria y Larraul. 

En lamento tardío, el presidente del EBB del PNV, Aitor Esteban, se afligía por la falta de pluralidad entre los elegidos. Digo tardío porque esta afinidad de la Korrika con la izquierda abertzale viene produciéndose en el tiempo a lo largo de prácticamente todas las convocatorias. Este es el desarrollo lógico de la estrategia que viene desarrollando el PNV desde siempre con respecto a ETA y a su brazo político. La hemeroteca guarda expresiones infames de Xabier Arzalluz sobre el tema: ETA es la espuma y nosotros la cerveza y la más concluyente pronunciada en abril de 1990 en una reunión con HB: «Unos mueven el árbol, pero sin romperlo, para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas». Cualquier espectador atento les habría pronosticado el resultado que ahora lamenta Aitor Esteban: que ellos, además de agitar el árbol, se han quedado con todas las nueces. 

Parece que estamos en eso. En las últimas elecciones autonómicas, celebradas el 21 de abril de 2024, las dos ramas del árbol nacionalista, el PNV y EH Bildu empataron con 27 escaños cada uno en el Parlamento vasco.

Era algo que se veía venir y que uno pronosticó al antecesor de Aitor Esteban, mi antiguo amigo Andoni Ortuzar, hace ya unos años, aventurando que en unas futuras elecciones autonómicas no sería improbable que Arnaldo Otegi llegase a lehendakari: «Si tal llegase a suceder, querido Andoni, lo sentiré por mí; me alegraré por ti».

Publicidad