Sánchez, esclavo de ETA
«Con la concesión de libertad a los asesinos etarras, el Puto Amo paga a Bildu, es decir a ETA, los votos que le llevaron a La Moncloa y que allí lo mantienen»

Ilustración generada mediante IA.
La semana pasada, la consejera de Justicia del Gobierno Vasco, María Jesús San José, ordenó la semilibertad de la asesina etarra Soledad Iparraguirre, alias Anboto, autora de 14 asesinatos y condenada a 793 años de prisión, de los que en España ha cumplido sólo seis. Sin duda, San José obedecía órdenes del Puto Amo, que así tiene que pagar a Bildu, es decir, a ETA, los votos que le llevaron a la Moncloa y que allí lo mantienen. Esta semilibertad de la asesina Anboto se une a la que esta consejera concedió unos días antes a Txeroki, otro acreditado asesino.
Es tan evidente que Sánchez depende de Bildu, y que está dispuesto a hacer todo lo que los bilduetarras le exijan, que lo lógico sería que, cuando algún dirigente sanchista comparezca ante los medios de comunicación, lo primero que se les debería preguntar es si son plenamente conscientes de que deben sus puestos a la voluntad de los herederos de ETA. Pienso en Carlos Cuerpo o en Nadia Calviño o en Teresa Ribera o en José Luis Escrivá, que presumen de ocupar puestos de enorme importancia —y sueldo— gracias a sus capacidades profesionales, cuando la realidad es que están donde están porque ETA ha querido que estén.
ETA ha querido eso para conseguir que Sánchez ponga en libertad a terroristas que han sembrado España de dolor y muerte, como esta Anboto, una de cuyas víctimas fue el cartero de Amurrio, Estanislao Galíndez, amigo de la familia de Santiago Abascal, que tenía ocho años cuando Anboto asesinó al cartero y al que dedicó un emocionante recuerdo cuando la etarra fue, por fin, detenida.
Pues bien, aunque casi ningún periodista pregunta a los sanchistas si son conscientes de hasta qué punto están a las órdenes de ETA, que es quien manda hoy en España, el otro día hubo uno que osó preguntar a Patxi López, el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista: «¿Qué opina de que la etarra Anboto salga hoy de la cárcel gracias a sus pactos con Bildu?». La reacción de este portavoz fue la de insultar con violencia al periodista llamándole «basura» con actitud amenazante. Creo que López no se dio cuenta de que, con ese insulto, estaba contestando de forma muy clara a la pregunta, explicando que la salida de la cárcel de la asesina le parece muy bien y que a los que nos parece mal somos basura.
Patxi López, ahí y, en general, en sus constantes intervenciones como portavoz socialista, está demostrando hasta qué punto tenía razón la madre de los Pagaza, cuando, tras el asesinato por ETA de su hijo, Joseba Pagazaurtundua, le dijo: «Harás cosas que nos helarán la sangre». Una profecía que vemos cómo él se esfuerza en cumplir cada día.
«El PSOE, no sólo se aprovecha de los votos etarras, sino que hace suyos muchos de sus objetivos»
Entre los asesinatos de ETA están los de varios compañeros de López, que vimos, incluso, como llevaba el féretro de uno de ellos. Unos asesinatos que merecen que todas las personas decentes descalifiquemos para siempre a sus autores, mientras que la actitud de los socialistas de aprovecharse de los votos de los herederos de los asesinos, la verdad es que, como dijo la madre del asesinado, nos hiela la sangre.
Nos hielan la sangre porque, desde que Zapatero empezó a negociar con ETA en 2002 y poco después firmó el Pacto del Tinell para aislar con un cordón sanitario a la mitad, o más, de los españoles, estamos viendo cómo el PSOE, no sólo se aprovecha de los votos etarras, sino que hace suyos muchos de sus objetivos, entre los que está el de convertir España en una especie de unión de repúblicas socialistas. Hasta el punto de que, cada vez que escuchamos a un sanchista decir que ellos han acabado con ETA, tenemos la absoluta convicción de que lo que ha pasado es justo lo contrario, que ETA se ha apoderado del PSOE, que la obedece cada vez con más servilismo. Y ahí están Txeroki y Anboto para demostrarlo.
Y ahí está la hipocresía de gritar ¡no a la guerra!, cuando se trata de acabar con la dictadura de los ayatolás y sus grupos terroristas, y obedecer a los que, como Anboto, nos declararon la guerra a los españoles. Una guerra, que, si sigue Sánchez, acabarán ganando definitivamente.