Nuria Val

Podemos y su ofensiva contra el Rey

«Sánchez es el eterno malabarista que camina sobre la fina línea de su militancia y electorado, dividido entre seguir la estela ‘Felipista’ o apostar por la tradición republicana»

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Podemos y su ofensiva contra el Rey
Foto: Chema Moya| AP
Nuria Val

Nuria Val

Periodista. Reflexiono a partir de la intrahistoria política. Dame un buen libro en la montaña. En constante aprendizaje.

Hace tiempo que las altas esferas del país recomiendan a Sánchez dejar a Podemos, mirar a largo plazo y al centroderecha. En Europa también siguen atentos los pasos del Gobierno de coalición y si este hace esfuerzos por salir de la crisis que se avecina. Pero no. Seguimos con 22 ministerios y aumentando cargos y departamentos. El último nombramiento ha sido el de una Embajadora en Misión Especial para la Igualdad de Género en política exterior. Como leen. El Gobierno de coalición sigue concentrado en su ‘ombliguismo’ y en cómo superar los últimos escollos surgidos a raíz de la salida del Rey Emérito de España.

Unidas Podemos lo tiene claro. Busca un desmarque controlado para seguir siendo el ala más dura de La Moncloa, pese al riesgo de dar inestabilidad al Ejecutivo y a los mercados. La decisión se tomó tras la debacle en las urnas gallegas y vascas, el 12-J. La dirección morada alentó a marcar un perfil propio para evitar convertirse en la ‘muleta socialista’. Mientras en el PSOE comienzan a darse cuenta de que pueden acabar absorbidos por Podemos.

Los jóvenes socialistas y cada vez más diputados piden a Pedro Sánchez desmarcarse de la monarquía y alentar la República. Aseguran que ahora no es el momento de abrir el debate, pero sí de “hacer pedagogía”. Justo lo que estos días ha comenzado a hacer la formación morada. “España tiene un horizonte republicano clarísimo y el Gobierno tiene la responsabilidad de ser sensible”, señala la ministra de Igualdad, Irene Montero. “Tarde o temprano los jóvenes posibilitarán una república en España”, continúa Iglesias.

Desde la formación admiten que se va a seguir esta línea porque consideran que “hay que ampliar la base social para poder votar”. Es decir, en Podemos son conscientes de que la monarquía en estos momentos gana en adeptos y resulta difícil impulsar un referéndum en estas condiciones. Por ello, ya están trabajando para ganar la batalla de la comunicación y también con acciones para presentar en el Congreso, de cara a septiembre. Fuentes de la dirección avanzan que el partido pedirá una “profunda revisión” de los mecanismos de rendición de cuentas de la Casa Real, “despenalizar la crítica” hacia la Corona y se personarán como acusación popular dentro de las diferentes investigaciones abiertas sobre Juan Carlos I.

El temor de Sánchez o más bien de su valido, Iván Redondo, es terminar mimetizándose en una sola formación o verse arrastrados hacia una crisis de Gobierno que pueda desembocar en unas elecciones en estos momentos. Parafraseando lo que Sánchez dijo sobre Vox: “Si habla como Podemos, actúa como Podemos y vota lo que Podemos…”. Por eso, el secretario general del PSOE envió la semana pasada una carta a su militancia desactivando la pretensión republicana y dejando claro que la forma de Estado es parte indisoluble de la Constitución de 1978.

La imagen del PSOE constitucionalista frente a la parte de Podemos rupturista. Sánchez es el eterno malabarista que camina sobre la fina línea de su militancia y electorado, dividido entre seguir la estela ‘Felipista’ o apostar por la tradición republicana. De esa brecha se intenta aprovechar Podemos al jalear el debate sobre la forma de Estado.

A veces, son más graves los silencios de Pedro Sánchez que las palabras de Pablo Iglesias. Pero en estos momentos, el presidente sigue dejando claro que “su persona” es la que lleva las riendas del Ejecutivo y el debate sobre la monarquía no se toca. Ya veremos si por vocación o estrategia. Pero los morados advierten: si Sánchez incumple el pacto del Gobierno de coalición, acercándose a Cs para buscar la abstención de los populares a los Presupuestos, romperán el ‘pacto de no agresión’ impulsando el debate sobre la Corona. Está claro que las cuitas internas impiden a este Gobierno ver el abismo que se cierne más allá, en el largo plazo. Si las medidas adecuadas no llegan para impulsar y aumentar la competitividad, seguiremos en la cola de Europa y aplaudiendo las migajas que nos caigan. Cuando Sánchez vuelva de vacaciones, Podemos seguirá ahí.

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