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Ayuso, alumna ilustre de la Complutense entre gritos de «asesina» y un gran despliegue policial

La presidenta de la Comunidad ha sido recibida por un un centenar de agentes y en un ambiente de gran hostilidad por parte de varios alumnos

Ayuso, alumna ilustre de la Complutense entre gritos de «asesina» y un gran despliegue policial

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. | Europa Press

Amanece en la Universidad Complutense de Madrid y los alumnos del turno de mañana se topan un férreo control policial. Una decena de furgones policiales, agentes por toda la avenida central del campus y largas colas para poder ingresar en la Facultad de Ciencias de la Información. La razón -aunque una gran parte de quienes esperaban a ser acreditados por los agentes desplegados por la zona no lo supieran o tampoco les interesara en exceso, tal y como demostraba la cantidad de ellos que preguntaban qué estaba pasando- era la llegada de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, para ser nombrada alumna ilustre del centro.

«Ni en la discoteca he hecho esta cola», comentaban dos alumnos mientras sacaban sus carnés de estudiantes sin los que la entrada quedaba vetada, lo que ha provocado que decenas de alumnos -sobre todo los erasmus- y docentes hayan tenido que esperar en las puertas e incluso no poder ingresar mientras la seguridad hacía oídos sordos a sus peticiones. Algunos, al no poder entrar, han decidido abandonar la zona aunque tuvieran que acudir a clase.

 «¡Para esto pagamos la matrícula!», grita una estudiante airada al tiempo que se encamina al metro. Otras dos la siguen y comentan que ante el caos deberían haber hecho como en el curso pasado, cuando la invitada fue la reina Letizia: «Cerrar el campus o aprender a organizarse mejor». 

Parte del dispositivo policial desplegado en la Universidad Complutense.

Un agente afirmaba que se han desplegado tres unidades de la Policía, unos 150 hombres. Sobre la cantidad de furgonetas, en continuo movimiento por la Avenida Complutense desde dos horas antes y de la que no dejan de salir miembros del Cuerpo, no conocía los datos, aunque no han sido menos de diez.

La llegada de la presidenta Díaz Ayuso y el anuncio de una protesta masiva en defensa de la Sanidad Pública y contra la distinción de la dirigente popular habían despertado la alarma de la seguridad de la presidenta, que ha desplegado su propio dispositivo coronado por un helicóptero que sobrevolaba Ciudad Universitaria

Un ambiente hostil en una reducida protesta

Media hora antes del comienzo del acto, comenzaba la manifestación. Lo que estaba previsto como una protesta tan multitudinaria que podía haber provocado conflictos en el campus no ha sido más que unos cuantos gritos, saltos, amenazas contra el rector y la presidenta -a quienes han señalado bajo el cántico de «Goyeche estás en nuestra lista» o «pim, pam, pum», tan habitual en este tipo de protestas- en la zona de las paradas del metro en el campus al no poder hacerla dentro de la facultad por el fuerte dispositivo de seguridad. 

Los cánticos mostraban un gran malestar. A los «Ayuso, fascista», «Ayuso y el rector la misma mierda son» o «vamos a quemar el rectorado por premiar al capital» se sumaban ataques personales contra la política: «Que pena me da, que pena me da, que la madre de Ayuso no pudiera abortar». 

Ayuso, en la Universidad Complutense. Vídeo: Cármen Suárez.

Quizás el momento más extraño se ha dado cuando la protesta ha quedado dividida entre quienes cantaban en contra de la distinción de la presidenta y quienes, por otro lado, reivindicaban la defensa de la Sanidad, compitiendo entre ambos por coronar con sus megáfonos y altavoces y así imponerse a los gritos de uno y otro. Un agente encargado de proteger la zona sonríe al ver el número de manifestantes. «No son más de 200», comentaba al ser preguntado, lo que remata asintiendo al ser preguntado si esperaban algo más. 

A las puertas del campus, los ujieres vigilaban que nadie ajeno a la facultad entrara en el edificio. Se preguntaban por qué tanto agente y tanta furgoneta para algo que, al menos 15 minutos antes, no pasaba por unos cuantos gritos y centenares de insultos. «Es más por el susto de lo que se había anunciado que por lo que es», señalaba uno de ellos. 

Concentración en la UCM contra el nombramiento de Ayuso como alumna ilustre.

Al entrar, agrupados alrededor de la entrada al auditorio, comenzaban a llenarse los pasillos para protestar a la llegada de los invitados. Los primeros gritos de «fuera fascistas de la universidad» comienzan a sonar. Solo se ha vivido un momento de tensión cuando un alumno ha increpado que los manifestantes ataquen a la mandataria internándose en el centro de las protestas. Tras gritar durante un par de minutos y entre varios aspavientos ha abandonado la zona, aunque en cierta forma ha sido un aperitivo de lo que se veía después.

Varios estudiantes -entre ellos miembros de las Nuevas Generaciones del Partido Popular– se han colocado en la zona reservada para la prensa y los invitados y portando una bandera de España y de la Comunidad de Madrid y al grito de «mayoría absoluta». Los menos de 20 partidarios de la presidenta han sido señalados y reprochados por otros alumnos, quienes les han tachado de «lameculos» y «fascistas».

Finalmente, la llegada de Díaz Ayuso entre pitos e insultos se ha producido sin demasiados incidentes pero en un clima de enorme tensión cuando los estudiantes han comenzado a insultar a la exalumna del centro. Sin frenarse y sin atender a los medios, la mandataria ha ingresado en el recinto y con cada uno de sus pasos la cadencia de los gritos se reducía hasta que, una vez cerradas las puertas del auditorio, se han disipado los estudiantes y de los insultos solo ha quedado algo más que el eco y los murmullos. 

En el acto, en un comienzo se han escuchado los aplausos y cánticos de apoyo a la presidenta por parte de un grupo de no más de 15 personas; aunque al rato y una vez distinguidos los mejores estudiantes de la promoción del curso pasado, ha comenzado la polémica. 

Recibimiento de Ayuso en la Complutense.
Recibimiento de Ayuso en la Complutense.

La alumna con mejor expediente carga contra Ayuso: «Es un día de luto»

«Me da un poco pena que haya que montar despliegues para que venga la presidenta de la Comunidad de Madrid», ha señalado a THE OBJECTIVE Jorge Clemente Mediavilla, decano de la Facultad de Ciencias de la Información, que ha defendido que querían «un acto tranquilo» y que por eso contactaron con Delegación del Gobierno y que «he hecho el despliegue policial que ha considerado oportuno».

Elisa Lozano, la alumna con el mejor expediente de comunicación audiovisual del curso 21-22, que ha intervenido en nombre de los premiados de Grado, no ha dudado en usar su discurso para cargar contra Ayuso y alabar a la Universidad Complutense.

«Hoy es un día muy triste, porque cuando digo Ayuso oigo aplausos. ¿Sabéis a quién quiero aplaudir? A mis profesores y a la Complutense. Hoy es un día de luto. Yo no quería venir, y he venido para aprovechar mi discurso».

Sobre el discurso de Elisa Lozano se ha pronunciado el decano de la facultad, Jorge Clemente: «Yo comprendo los discursos de todo el mundo, porque esta es una universidad libre, pero quizás lo podría haber hecho de un modo menos agresivo».

En declaraciones exclusivas para THE OBJECTIVE, el rector del centro, Joaquín Goyeche, lamentaba que estas se dieran en un tono agresivo y en ese acto. 

Ayuso defiende su nombramiento como alumna ilustre

En los discursos, ninguno ha destacado el reconocimiento de la presidenta -protagonista velada de muchos de los discursos, especialmente de aquellos contrarios- Antonio de la Torre, actor y próximo presentador de los Goya, atacaba con elegancia al jurado y al rectorado por premiar el uso de las fake news en los discursos políticos. 

Junto a ambos han sido distinguidos los periodistas Almudena Ariza, Ángel Expósito y Xurxo Torres; el escritor Arturo Pérez Reverte; el documentalista y fotógrafo Miguel Trillo, y el fundador de la agencia de publicidad China, Rafa Antón.

Ante el rechazo que ha despertado que le otorguen este premio, Ayuso ha precisado que se lo dan por «ser la presidenta de todos los madrileños» y no por cuestiones académicas, ya que de ser así «francamente, a lo mejor ni siquiera lo hubiera aceptado; pero no va por ahí», ha asegurado.

Respondía así la presidenta madrileña a las 1.500 firmas que integrantes de la comunidad académica de la UCM, entre ellos 96 docentes, junto con investigadores y alumnos, han presentado en contra del nombramiento; mientras que fuentes académicas han indicado a Efe que el 75% de la Junta de la Facultad de Ciencias de la Información rechaza el nombramiento.

La presidenta ha parafraseado en su discurso a Sabina y a sus Peces de ciudad. No menciona a las viajeras de la gare d’Austerlitz ni sobre las mentiras que ganan juicios tan sumarios que envilecen el cristal de los acuarios, sino que se acordaba de los versos «al lugar en el que has sido feliz no debieras tratar de volver», ese que ahora, a las puertas, le recibía de manera tan hostil y al que se ha comprometía a regresar.

La Policía, obligada a actuar

Terminaba el acto y Ayuso abandona el salón de actos. Los estudiantes se han vuelto a concentrar en torno a la sala y redoblan los cánticos contra la presidenta «fascista», «asesina» e injustamente reconocida como «ilustre». Ella solo sonreía y evitaba contestar a la prensa escoltada por varios agentes. En los pasillos suben de volumen los gritos y comienzan los empujones para alcanzar a la mandataria, que solo contaba con el apoyo de los mismos manifestantes que la han acompañado durante todo el acto.

Una vez subida al coche oficial y dispuesta para abandonar el campus, Ayuso se acomodaba en el asiento y no observaba lo que quedaba detrás: alumnos a los que la Policía tenía que controlar, empujones y codazos, un ambiente hostil y que, durante varios momentos, ha estado cerca de terminar en una tragedia.

Los agentes se colocaban los cascos y exigían que todos los que están empujando se aparten. Entre medias cantaban los partidarios de Ayuso en favor de la presidenta y eran recibidos con más insultos e incluso algún puñetazo para uno de sus miembros, quienes, a pesar de todo, han podido abandonar la zona sin complicaciones.

Los agentes han abandonado la zona tras prepararse para cargar mientras eran recibidos con abucheos, pitos e insultos. «Ojalá que no haga falta», explicaba uno mientras se ajustaba el casco. Entre empujones de los agentes contra los estudiantes, se han llevado a uno retenido tras enfrentarse al dispositivo policial. Todo se diluye después y solo quedan grupos de estudiantes que siguen protestando a pesar de que la diana contra la que apuntaban hacía tiempo que se había ido. 

Ayuso, non-grata

Un operario de limpieza recoge los trozos de carteles que quedan por el suelo y un bedel camina por la zona. «Antes había un graffiti en esta pared que decía ‘Ayuso non-grata’, que ha sido como el lema de todo esto, ¿sabes?». El campus se queda vacío y todo vuelve a cierta normalidad tensa. 

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, abandona la UCM. Foto: Zipi Aragón (EFE)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, abandona la UCM. Foto: Zipi Aragón (EFE)

Al final, la protesta ha sido las cosas que iban a ser y que no son: el graffiti que era el lema de la protesta y que había sido borrado con antelación, la masiva protesta que ha terminado con menos de 200 personas protestando, el recibimiento hostil a una presidenta que, salvo contadas ocasiones, abandona la Universidad Complutense como alumna ilustre.

Una estudiante se sube al metro mientras conversa por teléfono. Cierra la jornada con una frase que resume un día marcado por una calma tensa: «Para esto, me quedo en casa».

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