Sánchez y Puente se llevaron a la India al 'dos' de Acciona que la UCO relaciona a Servinabar
El presidente participó incluso en un acto de la fundación que preside el propio Juan Ignacio Entrecanales

Pedro Sánchez, Juan Ignacio Entrecanales y Óscar Puente.
Se han escrito ríos de tinta sobre la reunión el expresidente valenciano Carlos Mazón el 29 de octubre de 2024, el día de la trágica dana. Pero a miles de kilómetros de distancia, en la India, Pedro Sánchez pasó parte de ese día —y compartió viaje de vuelta— con un empresario que ahora puede habérsele vuelto ‘incómodo’: Juan Ignacio Entrecanales, vicepresidente de Acciona y el hombre que supuestamente, según comunicaciones intervenidas por la Unidad Central Operativa, habría dado luz verde la alianza con la constructora de Joseba Antxon Alonso (y en secreto, de Santos Cerdán) para el proyecto de la mina Muga, había sido invitado a ese viaje oficial de Sánchez. El presidente participó incluso en un acto de la fundación que preside el propio Entrecanales. Según fuentes de Acciona, esa reunión cuyos preparativos se recogen en el último informe de la UCO no llegó a producirse.
7.31 de la mañana del 29 de octubre de 2024. A esa hora, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) elevó de naranja a roja la alerta para la Comunidad Valenciana por lluvias extremas. El primer aviso de peligro de lo que estaba por llegar en esa larga y negra jornada para España. En ese mismo momento, a 7.500 kilómetros de distancia, comenzaba un acto en Bombay dentro de la agenda oficial de Pedro Sánchez en su viaje a la India.
El evento estaba organizado por la Fundación Consejo España-India, que preside Entrecanales, y el Observer Research Foundation (ORF). En primera fila, con el vicepresidente de Acciona en el centro, se sentaron Sánchez y Puente. «Lo primero que quiero agradecer al presidente es estar aquí hoy y su apoyo a la fundación», recalcó Juan Ignacio Entrecanales.
Aquel fue el acto público en el que más cerca se ha visto a Sánchez del vicepresidente de Acciona, de los que se dice que guardan bastante amistad desde hace años. Su nombre, sin embargo, aparece ahora relacionado con un momento determinante para la historia de Servinabar, la constructora que Santos Cerdán utilizó para canalizar las presuntas mordidas que recibía de Acciona —en forma de comisión— a cambio de adjudicaciones de obra pública.
Según recoge el último informe de la UCO, el delegado en Navarra de Acciona —Fernando Merino— le había enviado en septiembre de 2015 un correo electrónico a Joseba Antxon Alonso para convocarle a una «reunión de alta dirección» con directivos de Acciona. En ese encuentro, según le comunicaron, estarían Justo Vicente, director general de Acciona Infraestructuras (ahora cesado) y Juan Ignacio Entrecanales «en calidad de vicepresidente de Acciona».

Las comunicaciones de Antxon, intervenidas por la Guardia Civil, no revelan más datos sobre ese encuentro. Sin embargo, sí recogen cierta urgencia para convocarla, para «no retrasar innecesariamente el encuentro». Sobre la mesa estaba el proyecto de la mina Muga, una de las iniciativas más ambiciosas de cuantas se haya propuesto Servinabar. Una empresa sin empleados y dedicada a la organización de eventos que, de pronto, se volcaba en una mina estratégica de potasa que ha atraído incluso el interés de China.
El acuerdo se cerraría definitivamente tres meses después. Sin embargo, fuentes de Acciona señalan que aquel encuentro de Entrecanales y Antxón Alonso «nunca se produjo», pese a que se aparece en fase de organización en las comunicaciones de Fernando Merino. Desvinculan al vicepresidente de cualquier decisión relativa a Servinabar.
En aquel momento, Acciona y Servinabar ya habían establecido un marco de acuerdo para acudir juntas a licitaciones públicas en Navarra. Fue el primero de los territorios que exploró la trama presuntamente dirigida por Cerdán —según sostiene la UCO— y que luego, tras conseguir Sánchez recuperar el poder del PSOE y alcanzar La Moncloa con una moción de censura, dio el salto a nivel nacional.
Un viaje con séquito
Pedro Sánchez fue a aquel viaje a la India acompañado por un equipo de 37 personas, junto a un número desconocido de guardaespaldas. Entre los acompañantes se encontraba su mujer, Begoña Gómez, investigada por tráfico de influencias, que acudió al país del sur de Asia en calidad de «esposa del presidente del Gobierno». Allí mantuvo una agenda paralela a la de la delegación gubernamental que incluyó visitas a ONG españolas, una universidad, un museo y los platós de Bollywood.
Además, les asistieron nueve asesores y altos cargos de Moncloa —la mitad de ellos de protocolo—, siete trabajadores dedicados a la comunicación del Gobierno, una delegación diplomática compuesta por seis personas y dos ministros, escoltados cada uno por responsables de sus respectivos departamentos.
