Zapatero, aliviado tras el golpe de Trump en Venezuela: cree que Delcy no le traicionará
El expresidente está convencido de que la ‘número dos’ de Maduro no facilitará información que pueda comprometerle

José Luis Rodríguez Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero siguió desde su vivienda familiar en Madrid —donde ha pasado las vacaciones navideñas— la detención del narcodictador venezolano Nicolás Maduro, episodio que marca el final de una etapa en el chavismo y abre un escenario completamente nuevo para Venezuela y para quienes han orbitado el régimen bolivariano durante años. Según confirman a THE OBJECTIVE fuentes del entorno del expresidente del Gobierno, Zapatero pasó toda la jornada del sábado pendiente de las informaciones que llegaban desde Estados Unidos y Caracas, siguiendo minuto a minuto la evolución de los acontecimientos y la comparecencia pública del presidente norteamericano, Donald Trump.
El exlíder socialista mantuvo además contactos telefónicos con dirigentes del chavismo mientras se confirmaba el alcance de la operación estadounidense, que culminó con la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y su traslado fuera de territorio venezolano bajo custodia de EEUU. Desde su entorno, admiten que Zapatero es plenamente consciente de que la detención de Maduro supone un punto de no retorno para el régimen y una ruptura definitiva del equilibrio que había permitido al chavismo sobrevivir durante años pese al aislamiento internacional y las sanciones.
Una transición con Delcy Rodríguez
Donald Trump anunció la operación de madrugada, confirmando, además, que las fuerzas estadounidenses habían ejecutado un ataque a gran escala sobre Venezuela, incluyendo bombardeos selectivos sobre infraestructuras estratégicas, para facilitar la captura del líder chavista. Horas después, el inquilino de la Casa Blanca difundía la primera imagen de Maduro después de su detención y comparecía ante los medios para explicar los siguientes pasos de Washington. Trump no solo defendió la intervención, sino que subrayó que Estados Unidos asumirá la dirección del país hasta que se produzca una «transición segura y adecuada», descartando cualquier solución que no garantice estabilidad y control.
Desde Florida, Trump sacó pecho de la operación militar y advirtió de que EEUU está preparado para lanzar una segunda ofensiva aún más amplia si fuera necesario, aunque recalcó que la actuación inicial había sido un éxito. También dibujó un horizonte económico basado en la reconstrucción del país con la participación de grandes compañías petroleras estadounidenses, llamadas a invertir miles de millones de dólares para recuperar una infraestructura que el propio Trump describió como «podrida» tras décadas de chavismo.
Al mismo tiempo, sembró dudas sobre la oposición tradicional de María Corina Machado y ha evitado cerrar la puerta a un papel de Delcy Rodríguez en un eventual gobierno de transición supervisado por Estados Unidos, una posibilidad que THE OBJECTIVE ya adelantó hace un mes. Mientras tanto, Delcy Rodríguez mueve con cautela. Tras exigir públicamente una prueba de vida de Maduro horas después de su captura, y después de que RTVE situara su paradero en Moscú, fuentes venezolanas confirman a THE OBJECTIVE que la vicepresidenta se encuentra finalmente en Caracas.
Ese detalle no pasó desapercibido para Zapatero. El expresidente español sigue con especial atención el papel de Rodríguez, a quien considera una aliada personal y una pieza clave en el futuro inmediato de Venezuela. Según fuentes próximas, Zapatero está convencido de que Delcy Rodríguez no le traicionará y que no facilitará información que pueda comprometerle ni política ni judicialmente. En su círculo insisten en que existe una relación de confianza forjada durante años y que la vicepresidenta chavista no romperá ese vínculo, ni siquiera en un contexto de máxima presión por parte de Estados Unidos.
Zapatero tampoco cree que Nicolás Maduro —detenido junto a su mujer y con su hijo, Nicolasito, bajo el foco internacional— esté en disposición de aportar información sensible sobre terceros. A juicio del expresidente, el antiguo líder chavista tiene problemas mucho más graves que resolver, empezando por su propia situación judicial y personal. Esa convicción explica la relativa calma con la que Zapatero siguió los acontecimientos desde Madrid, aunque es consciente de que el tablero ha cambiado por completo. No obstante, las mismas fuentes introducen un matiz relevante: la confianza de Zapatero en la lealtad de sus antiguos interlocutores no elimina el riesgo de que Estados Unidos decida investigar de manera autónoma el papel del expresidente español en Venezuela. En su entorno admiten que Washington podría ya no necesitar ni la colaboración de Delcy Rodríguez ni la de Maduro para emprender acciones contra Zapatero, si considera que existen indicios suficientes para hacerlo por otras vías.
