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España

Sánchez se ofrece como mediador entre el Gobierno y la oposición en Venezuela

El presidente ha criticado la actuación de EEUU en el país latinoamericano: «Sienta un precedente muy peligroso»

Sánchez se ofrece como mediador entre el Gobierno y la oposición en Venezuela

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | Atilano Garcia (EP)

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha ofrecido este martes a actuar como mediador entre la oposición y el Gobierno de Venezuela. «Se tiene que abrir un futuro de diálogo de los venezolanos. Nos abrimos a hablar con las distintas partes porque el objetivo merece la pena». Asimismo, el presidente ha criticado la actuación de Estados Unidos en el país latinoamericano: «Sienta un precedente muy peligroso».

Estas declaraciones se han producido tras la reunión de la Coalición de Voluntarios en apoyo a Ucrania celebrada en París, donde el jefe del Ejecutivo ha defendido que España «cree en la paz, la diplomacia y la Carta de la ONU». Bajo esta premisa, Sánchez ha subrayado que su Gabinete no puede aceptar la intervención de Estados Unidos.

«España no va a ser cómplice de tal atropello», ha aseverado el presidente, quien ha hecho extensiva su reflexión a la defensa de Dinamarca y Groenlandia. En este sentido, ha recordado que España ha firmado un tratado con varios países europeos para garantizar su protección, reafirmando su postura frente a las recientes acciones de la Administración Trump en la región.

España, ha proseguido Sánchez, «cree en la paz, en la diplomacia y en la Carta de Naciones Unidas», y «evidentemente» tampoco puede aceptar que «se amenace explícitamente la integridad territorial de un Estado europeo» como es el caso de Dinamarca, más concretamente de Groenlandia. Asegura que España sigue creyendo en un «orden internacional basado en reglas y no en la ley de la selva».

Ha recordado que su Ejecutivo nunca reconoció a Maduro porque «infringió las reglas y su elección fue ilegítima». Sin embargo, ha dejado claro que, precisamente por ese mismo motivo, tampoco puede reconocer ahora la legitimidad de una acción armada «ilegal, que viola el derecho internacional y cuyo único objetivo es el de cambiar el Gobierno de otro país para apropiarse de sus recursos naturales».

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